El misterioso pez azul de Pucusana

Autor: Francisco J. Miranda Avalos, Presidente de la J. Directiva de la ONG Oannes

martes 26 de marzo de 2019

El misterioso pez azul de Pucusana

Hace solo unos días en su última editorial, casi de ciencia ficción, nuestro Director Científico PhD. José Rainuzzo, nos hablaba de solo dos ejemplos de sus experiencias marineras que ameritaban una investigación mucho más profunda; una medusa inmortal y los “tardígrados”, unas criaturas que podrían “detener el tiempo” (El Mar y la inmortalidad -
http://www.oannes.org.pe/editorial/el-mar-y-la-inmortalidad/).

Y hace nomas una semana que se realizó el Campeonato de Pesca y Fotografía Submarina a Pulmón “Club Náutico Poseidón” en Pucusana, organizado por la Federación Deportiva Peruana de Actividades Subacuáticas (FEDEPASA), donde los buzos donaron extraordinarias fotografías al proyecto de investigación y sensibilización “Recursos del Borde Costero Peruano, Litoral e Islas” (1ra etapa), que con el liderazgo de la ONG Oannes, 25 empresas, instituciones y organizaciones ya se está ejecutando.

Si el mar de por si es una fuente constante de misterio e incógnitas por resolver, el campeonato de Pucusana planteo una interesante pregunta a una “misteriosa fotografía” tomada por Diego Chian ganador de la competencia.

Pomacentrido, fotografia Diego Chian
*Ampliacion, fotografia original Diego Chian

Muchas comunicaciones nos llegaron preguntando por el “misterioso pez azul” que Diego había fotografiado. Obviamente, elevamos la consulta a especialistas del IMARPE, institución que está colaborando con el proyecto, pero mientras esperábamos la respuesta, nos pusimos a investigar llevados como siempre por la curiosidad científica. Revisamos otras fotografías tomadas por los otros competidores, y ya tenemos una hipótesis:

El pez en cuestión es una variedad poco común en el Perú, de la familia Pomacéntridae, más conocida como castañuela.

Pomacentrido, fotografia Roberto Chian
*Ampliacion fotografia original Roberto Chian

Los pomacéntridos comúnmente llamados peces damisela y peces payaso. Se caracterizan por su sedentarismo y fuerte territorialidad, unidos a sus llamativos colores que los hacen muy atractivos a la acuariofilia.

Su comportamiento territorial es típico de animales sedentarios. Su cortejo en su época reproductiva, resulta ser muy interesante para los biólogos, sobre todo en determinadas especies. Estos peces no suelen alejarse más de 15 metros, de su “cao” o sitio de vivienda, aunque existen algunas especies que según la información revisada pueden alejarse hasta 100 metros. Se alimentan principalmente de plancton, algas y animales invertebrados, todo ello dependiendo de la especie en cuestión.

La denominación proviene de las palabras griegas "poma" y "kentron". Poma se podría llegar a traducir por "cobertura", en referencia su opérculo y por otra parte Kentron es la palabra griega para aguijón; hace referencia a la característica línea puntiaguda del margen del opérculo de esta familia.

Existen alrededor de 360 especies, agrupadas en 28 géneros que habitan por todos los mares del mundo. Su cuerpo generalmente es profundo y comprimido, tienen una boca pequeña y una línea lateral incompleta e interrumpida. La aleta anal con usualmente 2 espinas, muy raramente 3. No tienen dientes palatinos y su talla máxima no suele ser mayor a los 35 cm. Los individuos de esta familia tienen una coloración muy variable. 

La castañuela, es muy común en el mar peruano en la mayoría de fondos rocosos, pero la más común es una variedad de color marrón oscuro con una línea naranja perpendicular entre la aleta caudal y la dorsal.

Castañuela, fotografia Francisco J. Miranda Avalos
*Fotografia original Francisco J. Miranda Avalos

Una experiencia de pescadores submarinos en 1982, me permitió conocer algo de su territorialidad y capacidad de adaptación. En aquel año se realizó un campeonato de pesca submarina a pulmón en Bayovar, para ser más preciso en Punta Aguja. La pesca total del campeonato arrojo una gran biodiversidad de especies de peces de roca, más de 30, entre ellas meros, loros, pintadillas, cabrillas, chitas, ojos de uva, cherlos, congrios, etc.

Al año siguiente 1983, se realizó nuevamente un campeonato en la misma zona, y la sorpresa la dio la castañuela, por que donde había habido una gran biodiversidad, solo se capturo un gran número de castañuelas de casi 35 cm (más de medio kilo), es decir una sola especie habitando el mismo espacio. El último campeonato de pesca submarina que se realizó en Bayovar fue en 1984, y el resultado mostro una vuelta a la biodiversidad original luego de la saca de castañuelas del año anterior.

La conclusión “a priori” era simple, la castañuela con su característica territorialidad, no permitió el ingreso de otras especies a la zona y próspero ocupando todos los espacios vitales en las roquerías de Punta Aguja en solo un año. Al extraerla, los espacios quedaron deshabitados y las otras especies volvieron a ocuparlos.

Mucho se habla de manejo eco sistémico de pesquerías, pero la gran pregunta debe ser ¿Conocemos realmente los ecosistemas de nuestro mar?

El proyecto de investigación y sensibilización “Recursos del Borde Costero Peruano, Litoral e Islas” (1ra etapa), que tiene como lema “De Tacna a Tumbes a Puro Pulmón”, intenta abrir los ojos del público y las instituciones, para estudiar profundamente el medioambiente del borde costero, que es un medio ambiente marino totalmente diferente a los otros más pelágicos o demersales, que estamos acostumbrados a estudiar, porque en ellos están las pesquerías comerciales más importantes del país.

El medio ambiente costero de fondos rocosos contiene pesquerías de menor cuantía, pero sus especies tienen un alto valor, la mayoría de ellas son parte de nuestra gastronomía gourmet y muchas podrían domesticarse para un desarrollo acuícola posterior, como la chita, la corvina, el lenguado, la cabrilla y el loro o el babunco, todas especies nativas del mar Peruano.

La pesca con explosivos, el traqueteo, el chinchorro, el uso del tronador, la pesca submarina nocturna de lenguado y mero, la destrucción de praderas de algas, el arrastre de fondo en el norte dentro de las cinco millas, los bolichitos artesanales que pescan hasta la milla uno en el sur, el irrespeto a las tallas mínimas y la desinformación están contribuyendo a la destrucción de esta biodiversidad.

Esperamos que muchos buzos pulmoneros a lo largo de nuestro litoral se unan a nuestra iniciativa, dejando por un día los fusiles o arpones, para tomar muchas fotografías a pulmón de los fondos rocosos donde día a día practican su actividad. Para así comenzar a comprender este ecosistema, lo que nos permitirá en el futuro plantear propuestas de crianza o de captura que hagan estas pesquerías sostenibles. El camino más largo amigos, comienza siempre con el primer paso.