La pésima concepción de los DPAs, explica su permanente quiebra.

Autor: Francisco J. Miranda Avalos, Presidente de la J. Directiva de la ONG Oannes

jueves 29 de agosto de 2019

La pésima concepción de los DPAs, explica su permanente quiebra.

Sin duda que el titulo anticipa parte de mi opinión, una perspectiva que no le gusta a muchos, incluidos algunos pescadores. Sin embargo comparto mis pensamientos con ustedes, tal vez coincidan.

Hoy 27 de agosto fuimos invitados, como todos los meses a la reunión del Foro para la Pesca y Acuicultura Sostenible (FPAS) un espacio de dialogo que promueve la WWF y del cual la ONG Oannes es participante activo. Para los que no saben, este foro tenía la intención de generar un dialogo más fluido con PRODUCE y esperábamos la participación una vez al mes, de por lo menos el Vice Ministro de Pesca y Acuicultura. A decir verdad, esto funciono muy bien durante la gestión de Juan Carlos Requejo y Héctor Soldi Soldi, pero después de ellos, los siguientes viceministros brillaron por su ausencia.

La ausencia de una autoridad tan importante en un dialogo también importante, me hace presumir, que no existe interés real por el dialogo con las partes interesadas del sector, y quizá eso explique un cierto ausentismo, que me daría la razón. Las partes interesadas del sector, siempre hablan entre sí, pero la autoridad sigue viviendo en su nube.

La exposición de los funcionarios del PRODUCE y de FONDEPES en el FPAS, nos dejó muy claro un “detalle” muy importante. Si los Desembarcaderos Pesqueros Artesanales (DPA) fuesen una empresa, ya estarían quebrados y liquidados varias veces. Pero el bolsillo de los contribuyentes ha invertido ya más de 300 Millones de Soles y resulta insuficiente.

En los años que tengo en la pesquería, el paternalismo o asistencialismo del estado con el “pobrecito” pescador artesanal parece ser una norma, más que nada populista, un estilo e incluso un vehículo para sacarles dinero a los contribuyentes, pero no para el real desarrollo de la pesquería o acuicultura artesanal.

El estado se rige por las leyes y sus normas, que todo funcionario debe cumplir. Dicho esto es fácil entender la expresión del Jefe de FONDEPES, cuando dice que la principal diferencia entre un funcionario público y uno privado, es el riesgo de perder su libertad. ¡Claro!…Si no cumples las normas así sean absurdas; contraloría o cualquier órgano de control estatal, te puede emitir un boleto al penal. Con el dinero de los contribuyentes no se juega.

Sin embargo, la forma en que hemos desarrollado los DPAs para mí es solo un modelo fracasado, que cualquier funcionario público, cumpliendo con las actuales normas, solo convertirá en un fracaso mayor tratando de mejorarlo…algo que también le cuesta a los contribuyentes.

A ojo de buen cubero (sin cifras exactas); la pota, la anchoveta, la merluza, el jurel, la caballa, el perico, bonito, el pejerrey y cualquier otro pescado o marisco que pasa por un DPA, representa un negocio pesquero y acuícola que implica un movimiento de alrededor de 1 millón de toneladas al año. ¿Entonces con tan exorbitante cifra por qué perdemos dinero con los DPAs? El negocio de los servicios de un desembarcadero debería muy rentable.

Hace varios años, durante un viaje a Bélgica, los accionistas de la firma Vlaamse Visveiling N.V. Zeebrugge, Oostende & Nieuwpoort, me invitaron a conocer sus desembarcaderos privados, que canalizan casi el 90 % de la pesca belga, si no el 100%. Nos quedó claro durante visita que los volúmenes eran totalmente diferentes, la pesquería belga no movía más de 10,000 a 12,000 TM por año, con un alto contenido de peces planos. No se puede comparar con nuestra pesquería.

Pero pude entender el modelo de muelle o desembarcadero, como negocio de servicios. La firma belga había invertido más de US$20 Millones en unas instalaciones realmente espectaculares. La pesca era recepcionada con línea de frio y mediante un sistema automatizado; lavada, clasificada (por un clasificador laser), pesada y distribuida en lotes, que luego pasaban a un ambiente refrigerado, donde los lotes se numeran y ponen a la venta en una subasta pública y electrónica. Los pescadores recibían un café y bocaditos de cortesía no más llegaban al puerto a descargar su pesca. Una vez terminada la subasta, la empresa descontaba un pequeño porcentaje de la venta y transfería el saldo del dinero al armador para que pague a los pescadores, un precio transparente obtenido por su lote en una subasta pública y transparente.

El comprador por su parte embarcaba la pesca en sus camiones y la llevaba a diferentes restaurantes en Bruselas o en cualquier otra parte de Europa, donde se ponía en mesas de hielo para su exhibición y selección por los clientes, en Europa se suele comer pescado fresco en la cena.

Lo que he descrito parece un sueño imposible para el Perú, pero es un sueño realizado para la pesquería belga y también para su corona, porque los desembarcaderos no solo cuentan con un sistema sanitario aprobado, sino que además proporcionan a la corona una estadística de pesca muy minuciosa, de donde calcula sus impuestos e invierte en la sostenibilidad de su pesquería, para que el negocio siga. Aquella visita fue en 1995, hace 24 años.

Hoy la firma sigue trabajando, las instalaciones tienen un excelente mantenimiento y cualquiera puede visitar su página web (http://www.vlvis.be) donde vera que ahora mueven 17,000 TM de pescado fresco al año para diferentes consumidores en toda Europa. Se trata de una plataforma logística que da servicios a alrededor de 130 empresas y emplean a +/- 800 personas en el sector pesquero con trabajos estables. Pero el servicio que brinda: la subasta del pescado fresco, es lo que hace realmente la diferencia.

En el Perú queremos tener nuestro modelo peruano pero deberíamos reconocer que no funciona, por más parches que le queramos poner no damos una. A los 300 Millones de Soles, le queremos sumar más y seguir en una quiebra repetitiva, sin beneficios económicos…total es dinero de los contribuyentes. Ajustamos a los formales, pero tenemos miedo de gobernar a los informales e incluirlos en el sistema tributario.

¿Benefician los DPAs a los pescadores artesanales del Perú? No, dan un servicio que debe beneficiar al consumidor, con un buen trato de la pesca fresca. Ya que el pescador hizo su chamba y vendió su pesca.

Muchas veces he comentado, que la ley peruana ha incluido defectuosamente a tres actores diferentes dentro del concepto de pescador artesanal: 1) El pescador artesanal de orilla embarcado y no embarcado, 2) el armador artesanal propietario de boliches o arrastreras y 3) el armador artesanal potero o periquero. En un mismo paquete la pesca artesanal peruana tiene a pescador y patrón…y son dos actores totalmente diferentes, con otros intereses.

Los DPAs en el Perú, le dan servicio a las embarcaciones y a los intermediarios, no a los pescadores. Le darían beneficios al pescador, si dentro de su esquema de servicios, estuviera la subasta de la pesca; un sistema transparente de comercialización, que probablemente mejoraría sus ingresos. Pero ningún DPA del Perú, lo hace. Y donde se hizo alguna vez, las opiniones respecto a la experiencia de cómo funciono el sistema, están totalmente divididas.

El estado peruano con dinero de todos los contribuyentes ha construido sendos DPAs, pero le ha dado la administración de los mismos a “pescadores” que debió capacitar, pero que a pesar de eso, no son capaces de manejar una buena administración de los DPAs, salvo algunos casos que no se cuentan con los dedos de una mano. Ejemplos sin duda.

Millones de Dólares entregados a la “pesca artesanal” se van al agua, en el deterioro de los activos por falta de mantenimiento y mil defectos de diseño, entre ellos los vicios burocráticos del sistema de contratación pública, que sería motivo de otro artículo relatando solo las múltiples irregularidades en la elaboración de los expedientes técnicos, plagados de plagios, firmas falsas y hasta corrupción.

Y por fuese poco, el 20 % de los ingresos por la cobranza de servicios, son otorgados a las Organizaciones Sociales de Pescadores Artesanales (OSPAS) que asumen la administración del DPA sin haber invertido ni un sol. Y si eso les parece increíble, el 2% del 20% puede entregarse a otras organizaciones gremiales secundarias, como un sindicato o una federación de pescadores…es fácil entender entonces el interés de muchos dirigentes de la pesca artesanal por defender la posesión de los DPAs.

La ley hay que cumplirla, pero también podemos cambiarla si sus resultados representan un hueco abierto en el bolsillo de los contribuyentes. ¿Queremos buenos DPAs? El estado puede concesionarlos, con contratos a empresas privadas que se responsabilicen por su mantenimiento y modernización, ya que les estaríamos entregando a estas empresas activos con un negocio y mercado, que debería que contribuir al fisco no desangrarlo. ¿Hay que cambiar las normas? ¡Cambiémoslas!

No existe razón para que estas empresas no sean también constituidas por pescadores artesanales emprendedores, que postulen sus propuestas a la concesión. Jamás he despreciado a un pescador, soy un pescador, y pienso que el espíritu de superación es la principal virtud que tenemos. Hay que tener coraje para arriesgar tu vida en el mar. Y eso merece todo mi respeto.

¿Debemos capacitar al pescador para que sea mejor? Por supuesto que sí. ¿Debemos tomar en cuenta los buenos ejemplos de administración? Claro que sí. Una pesquería artesanal con cerca de un millón de toneladas de descarga al año, debe tener su propio modelo, pero sobre todo debería hacer rentable a un DPA de lejos solo con el volumen que manejan. Pero los números azules en la práctica no aparecen, es una coladera sin control por donde se van nuestros tributos.

Podemos lanzar algunas explicaciones o hipótesis, una es que las normas paternalistas o asistencialistas, nos obligan a invertir en DPAs incluso donde la actividad pesquera es minina…o sea “elefantitos blancos”. Si es una inversión para el desarrollo de una comunidad costera, la cosa se comprende, pero la inversión debe estar bien concebida.

Una plataforma logística o desembarcadero, es un sistema de servicios que nos conectan con el mar y viceversa, podemos ofrecer múltiples servicios a la pesca, la acuicultura, a la náutica, al turismo y hasta al deporte. Pero queremos seguir con nuestro DPA “modelo peruano”…caótico.

Elegimos a políticos populistas, que hacen las leyes, regalan activos del estado y su administración al hacer estas “raras” normas. La pesca artesanal no tiene que ser “pobrecita”, solo debe organizarse adecuadamente, y quizá lo más importante, no meter en el mismo saco al pescador y al patrón. Los actores deben estar claramente diferenciados como sus intereses.

Las normas actuales, favorecen y promueven la existencia de un “súper armador” artesanal, que es un actor muy diferente al pescador: es el patrón del pescador artesanal, que no paga impuestos, no paga derechos de pesca, no paga beneficios sociales embarcando pescadores sin documentos, explota a sus trabajadores, sus barcos son insalubres y sin buenos sistemas de conservación de la pesca o seguridad de la vida en el mar, no tienen control satelital por lo que pescan donde se le da la gana y si esto no es suficiente, les entregamos activos con un valor superior a los 300 millones de soles, que ellos mantienen mal y que cuando se deprecian, solo extienden la mano para pedir más plata de los contribuyentes, y además con parte de los fondos que generan estos DPAs (2% del 20%), se cubren los costos de algunas organizaciones de índole sindical, que son inoperantes para ese fin, siendo más bien una cuna de politicastros, que no tienen el mas mínimo interés de representar los intereses de los pescadores artesanales, pero que si representan muy bien los suyos y los de su bolsillo.

Recordemos que de lo que sale por los DPAs habilitados sanitariamente, una pequeña porción surte nuestro mercado local que esta abastecido un 65% por los DPAs y un 35% de productos importado, lo demás va mayormente al mercado de exportación y representa un negocio de alrededor de US$1,000 millones al año.

El pescador artesanal es un hombre digno y valiente, que nos trae pescado a la mesa arriesgando su vida en las informales e inhumanas condiciones que los armadores artesanales le ofrecen y recibiendo las migajas de los intermediarios que abusan y se benefician de su trabajo. La administración estatal por su parte acepta indolente todo esto, haciéndose como que no vio nada o no entiende.

El pescador, se merece un buen sistema de venta donde la subasta de pesca mejore sus ingresos con justicia y transparencia.

Los contribuyentes nos merecemos un pescado fresco de calidad, bien tratado y conservado…porque hemos invertido más de 300 millones de soles en DPAs para ese fin y parece que seguiremos invirtiendo mal, bien o no sé cómo. Finalmente los funcionarios públicos deben cumplir con la ley, aunque este mal concebida. ¡Santa Rosa de Lima, danos tu bendición!...la necesitamos.