Fuente: Expreso, Lima

Perú - La pota, ¿otro cuento chino?

lunes 15 de abril de 2019

Perú - La pota, ¿otro cuento chino?

Sábado 13 de Abril del 2019

Por Alfonso Miranda Eyzaguirre

Los calamares, sepias y pulpos (cefalópodos) representan el 6.4% del comercio mundial de la pesca, aunque solo representan el 3.8 en volumen. China es el principal exportador de calamares con el 22%, seguido del Perú con 14%.

La pota (calamar gigante) se comercializa principalmente fresca/refrigerada o congelada, seca, preparada o conservada. El calamar gigante (Dosidicus gigas) tiene un ciclo corto de vida (dos años), son semélparos (desovan una sola vez y mueren), carnívoros y de metabolismo rápido. Necesitan volúmenes diarios de alimento equivalentes al 9% de su peso. Se alimentan de peces mictófidos, como la vinciguerria, otros cefalópodos (incluyendo el canibalismo) y plancton. Puede medir hasta 4 metros y pesar 50 Kgs. Se distribuye en el Pacífico, desde Estados Unidos hasta Chile.

Según cifras del Organismo Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS), en 2007 el Perú capturó 427 mil toneladas, mientras China solo pescaba 46 mil toneladas de calamar gigante. En 2013, los peruanos reportaron 451 mil toneladas de pota y los chinos 264 mil. Lo más sorprendente es el reporte de 2017, en el que el Perú pescó 295 mil toneladas y China nos superaba con 296 mil toneladas. ¿Qué ocurrió durante este periodo? Los pesqueros chinos apreciaron la gran importancia que tiene la pesca de calamares en Sudamérica, lo que incluye Argentina, Chile, Perú y Ecuador y aprueban una campaña de construcción de más de 350 embarcaciones para pescar en esta región.

Se mencionan diferentes cifras, pero un informe indicaba que ya en 2003 el valor total estimado de las ayudas estatales a la pesca fue de 4.100 millones de dólares, destinando 2.300 millones a la construcción de embarcaciones e infraestructura y 1.800 millones de dólares para subvencionar combustible. Luego se han producido hechos como el avistamiento de barcos chinos pescando en aguas jurisdiccionales de los países mencionados, persecuciones, detenciones esporádicas y, gracias a la tecnología, hemos podido apreciar grandes concentraciones de barcos en el umbral de nuestras 200 millas, los que se dan maña para burlar nuestros débiles controles.

Un hecho objetivo es que los desembarques peruanos de pota pasaron de ser el 69.74% del correspondiente a los países de la OROP-PS en 2007 a 39.17% en 2017. Es evidente que se trata de un nuevo caso en que los peruanos somos despojados de riquezas y, paradójicamente, los puertos peruanos y nuestros astilleros le dan servicios logísticos a esa flota que compite deslealmente con nuestros hombres de mar y la industria nacional.

Es hora de imponer nuestros derechos soberanos en el mar y no solo perseguir y hostilizar a los pequeños pescadores artesanales.