Fuente: Dialogo Americas, Doral

EE.UU. - Aletas de tiburón: cómo el apetito de China por los recursos alimenta a las organizaciones terroristas de Ecuador

martes 3 de marzo de 2026

EE.UU. - Aletas de tiburón: cómo el apetito de China por los recursos alimenta a las organizaciones terroristas de Ecuador

Por Maria Zuppello

febrero 26, 2026
Dialogo Americas, Doral
https://dialogo-americas.com/es/articles/aletas-de-tiburon-como-el-apetito-de-china-por-los-recursos-alimenta-a-las-organizaciones-terroristas-de-ecuador/

China se ha convertido en aliada fundamental de los principales grupos criminales de Ecuador en la explotación ilícita de los recursos naturales, lo que configura una amenaza no solo para el medio ambiente, sino también para la seguridad del país y de toda la región.

Estos grupos ecuatorianos designados como terroristas, entre los que destacan Los Lobos y Los Choneros, han establecido sofisticadas rutas logísticas en las que el transporte de cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos se integra con el comercio de productos ilegales derivados del tiburón. En el trayecto de regreso de sus viajes con drogas, estos grupos se dedican a la pesca depredadora e ilegal de tiburones para satisfacer la voraz demanda del mercado asiático, operando con el apoyo de la flota pesquera china de aguas lejanas presente en alta mar.

“Las especies que pescan Los Choneros son comercializadas con intermediarios de la flota china, que son los que mejores precios ofrecen y los que más demandan esos especímenes marinos, según oficiales de la Marina familiarizados con estas investigaciones”, dice a Diálogo Arturo Torres Ramírez, director del sitio ecuatoriano de periodismo de investigación Código Vidrio.

La Fiscalía de Ecuador logró reconstruir esta ruta de doble propósito al desmantelar una de estas redes criminales. Esta red fue impulsada por un veterano capitán de barco pesquero, Leonardo Briones Chiquito, conocido como Iguana o Mexicano. Aunque mantenía estrechos vínculos con el grupo Los Lobos —un grupo que ha ampliado su cartera de actividades desde las drogas hasta la extorsión y la minería ilegal—, sus operaciones a menudo se cruzaban con el territorio tradicionalmente considerado dominado por Los Choneros. Su influencia era tan significativa que su asesinato en julio de 2025, al sur de Manta, en la provincia de Manabí, desencadenó una ola de violencia en represalia que se cobró 18 vidas en una sola noche.

Durante años, antes de su muerte, Briones Chiquito utilizó una flota de embarcaciones especializadas para transportar narcóticos hacia México y Estados Unidos, en colaboración con el cártel de Sinaloa. Todas sus rutas marítimas utilizaban las islas Galápagos como punto de paso estratégico, transformando el archipiélago en un nodo vital para el crimen transnacional.

El nodo de las islas Galápagos

Las islas Galápagos se encuentran a unos 1000 kilómetros al oeste de la costa continental de Ecuador, en el océano Pacífico. En los últimos años se han convertido en un nodo logístico clave para las embarcaciones cargadas de droga. Aunque navegar alrededor del archipiélago alarga el viaje, la inmensidad de la zona dificulta el patrullaje eficaz, lo que proporciona a los grupos criminales la cobertura necesaria para repostar combustible y transferir la carga de forma estratégica.

“Las islas son un sitio de abastecimiento de combustible que proveen los pescadores artesanales a los barcos que transportan tanto cocaína como especies”, dice Ramírez.

Es fundamental señalar que estos pescadores artesanales se han integrado y especializado en estos grupos criminales. Utilizando combustible subvencionado por el Estado destinado a apoyar los medios de vida locales, estos pescadores se dedican al lucrativo contrabando de gasolina, actuando como “gasolineras flotantes” tanto para los barcos de drogas como para los buques chinos que esperan en aguas internacionales. Más allá de la logística del combustible, estas células criminales también utilizan las islas para la conservación y el almacenamiento clandestinos de aletas de tiburón capturadas ilegalmente y destinadas a la exportación.

Desde 2007, la normativa ecuatoriana permite la comercialización de tiburones capturados de manera accidental. Sin embargo, la falta de límites rigurosos en la ley sobre lo que constituye una captura accidental legítima ha creado una enorme laguna legal que ha sido explotada por el crimen organizado para blanquear cantidades industriales de aletas de tiburón.

El papel de China

La magnitud de esta depredación es inmensa. Entre 2024 y 2025 fueron interceptados dos pesqueros ecuatorianos que navegaban en las inmediaciones de las islas Galápagos y que transportaban ilegalmente un total de 27 toneladas de aletas de tiburón, destinadas al mercado chino. Esta relación se define por una evitación calculada de las aguas territoriales. Como explica Ramírez, “Los barcos chinos no ingresan a la zona protegida de Galápagos, reciben el combustible y las especies en aguas internacionales por medio de embarcaciones de Ecuador”.

Según el Índice de Riesgo de la Pesca Ilegal, No Declarada y No Reglamentada (INDNR), Ecuador ocupa actualmente el puesto 20 entre los 152 países más vulnerables a la explotación marítima. A pesar de las sanciones internacionales, los acuerdos regionales y la vigilancia naval, los buques chinos siguen desactivando sus transpondedores GPS, lo que les permite navegar de forma clandestina por los límites de la zona económica exclusiva de Ecuador. Organizaciones como WWF Ecuador han señalado que estas técnicas invasivas están agotando las poblaciones de peces a un ritmo insostenible, mientras que Oceana informó de que 510 embarcaciones de bandera china representaron el 75 por ciento de toda la actividad pesquera cerca de las Galápagos entre 2021 y 2023.

Esta depredación de recursos está indisolublemente ligada al aumento de los delitos violentos en Ecuador. Los servicios de inteligencia han identificado un sistema de “intercambio de mercancías” en el que la flota china proporciona algo más que un mercado para las aletas. A cambio de drogas, combustible y especies marinas, estas organizaciones criminales también reciben armas de gran calibre. Esta afluencia de armas ha contribuido al aumento de la violencia.

Las aletas de tiburón que estas células locales de pesca criminal capturan pueden alcanzar un precio de hasta USD 1800 el kilo en el mercado asiático. Este afán de lucro amenaza directamente a las 65 especies de tiburón registradas en Ecuador, 43 de las cuales ya están en peligro de extinción. En abril de 2025, en una vivienda de la ciudad de Manta, en la provincia de Manabí, fueron incautadas 15 toneladas de aletas de tiburón y caballitos de mar. Tres personas fueron detenidas, dos de nacionalidad ecuatoriana y una china, lo que consolidó aún más el vínculo entre las bandas locales y los compradores internacionales.

Según Código Vidrio, el papel de la flota china podría extenderse aún más al tráfico mundial de drogas. Las autoridades sospechan que estos barcos ayudan a transportar cocaína al Lejano Oriente. “Hemos tenido casos de transporte de cocaína en veleros y embarcaciones pesqueras que han zarpado desde Salinas y Manta, y han sido capturadas en Australia y Corea del Sur, por lo cual es bastante probable que también estén llegando a China”, declaró a Código Vidrio un agente de inteligencia que pidió mantener su nombre bajo reserva.

Los Choneros y Los Lobos actúan ahora como principales ejecutores nacionales de esta red transnacional, proporcionando a China protección tanto en el mar como en los puertos, así como un suministro constante de productos ilícitos. “Son las principales amenazas para la seguridad del país y la región donde han concretado alianzas con otras bandas locales y tienen operadores en todos los organismos del control”, concluye Ramírez.