Fuente: InfoBae, Buenos Aires
Perú - El REINFO pesquero se apodera de Lima: astilleros ilegales llegan a uno de los balnearios más exclusivos del sur
lunes 1 de junio de 2026
Perú - El REINFO pesquero se apodera de Lima: astilleros ilegales llegan a uno de los balnearios más exclusivos del sur
La construcción clandestina de naves pesqueras se instala en Pucusana, principal polo de abastecimiento de la capital peruana, desafiando la capacidad de vigilancia del Ministerio de la Producción y con nuevas modalidades de proliferación
Por Esteban Salazar Herrada
31 May, 2026
InfoBae, Buenos Aires
https://www.infobae.com/peru/2026/05/31/el-reinfo-pesquero-se-apodera-de-lima-astilleros-ilegales-llegan-a-uno-de-los-balnearios-mas-exclusivos-del-sur/
Pucusana, un pintoresco balneario al sur de Lima, esconde una grave problemática: la construcción ilegal de embarcaciones pesqueras. Descubre cómo los astilleros clandestinos están duplicando la flota artesanal, amenazando la sostenibilidad de los recursos marinos y desafiando el control de las autoridades.
En el corazón de la costa limeña, Pucusana sostiene el pulso diario del abastecimiento pesquero de la capital. Cada madrugada, cientos de embarcaciones descargan toneladas de pescado fresco que alimentan a los principales mercados de Lima, una actividad que históricamente se consideró formal y vigilada. Pero en los últimos meses, la dinámica cambió, y el balneario exhibe señales de un proceso de clandestinidad a gran escala.
Un sobrevuelo realizado por Infobae Perú sobre al menos 4 puntos estratégicos de Pucusana ha permitido identificar un nuevo patrón: talleres que operan con total hermetismo, portones cerrados y vigilancia privada. En sus interiores, se observa el entremezclado de trabajos legítimos de reparación y la construcción de nuevas embarcaciones.
La frontera entre la legalidad y la ilegalidad se desdibuja en estos espacios, incluso cerca a la base de la FAP. Una práctica reciente, según revelaron fuentes especializadas, consiste en cubrir las estructuras con toldos opacos, incluso en días sin lluvia ni garúa, con el único propósito de evitar la detección aérea o satelital.
“Antes, los barcos estaban a la vista, pero ahora los cubren. Es una forma de protegerse de los drones del Estado y de la prensa”, indicó a Infobae Perú un trabajador del sector, bajo estricta reserva de identidad.
La situación en Pucusana replica patrones observados históricamente en astilleros ilegales de Moquegua y Sechura, donde la lejanía y la falta de vigilancia estatal favorecieron la proliferación de talleres clandestinos.
La diferencia radica en que hoy este fenómeno se instala en pleno corazón del abastecimiento pesquero limeño, en una zona densamente poblada y sometida a controles formales.
La construcción de embarcaciones está prohibida, salvo para reemplazo, pero esa norma dejó de cumplirse hace años. El Estado no tiene presencia efectiva en los astilleros.
Un sistema cerrado, una flota sobredimensionada y una mafia en expansión
La construcción artesanal de nuevas embarcaciones está prohibida en el país desde 2015, salvo la excepción de reemplazo por siniestro o antigüedad. Esta medida se basa en los estudios del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), que advierte desde hace más de una década sobre el sobredimensionamiento de la flota y la sobreexplotación de especies clave como la pota, el perico, la lorna y la lisa.
La normativa vigente, incluida la modificación del Código Penal en 2024, tipifica como delito ambiental la construcción y modificación de embarcaciones sin autorización. En la práctica, sin embargo, la vigilancia resulta insuficiente. Según cálculos del sector y organizaciones ambientalistas, más de 2.000 embarcaciones artesanales operan en la costa peruana sin haber completado su registro formal.
Ministerio de la Producción establece topes por viaje y segmenta cuotas por tipo de embarcación. (Foto: Ministerio de la Producción)
La construcción de nuevas embarcaciones pesqueras está prohibida en Perú desde 2015, salvo en casos específicos y autorizados.
Los astilleros ilegales explotan la ambigüedad: se mimetizan con talleres de reparación, alternan entre trabajos legales y la construcción clandestina de nuevas naves, y adoptan estrategias de ocultamiento cada vez más sofisticadas.
El fenómeno va más allá de la simple construcción ilegal. Desde el sector se denuncia la existencia de mafias dedicadas a la clonación de matrículas y a la venta ilegal de permisos de pesca y registros de embarcación. Las redes sociales, en particular Facebook, se han convertido en el nuevo mercado negro donde se comercializan documentos y matrículas falsas.
“Es habitual encontrar anuncios de venta de permisos o matrículas a precios elevados. Luego, dos embarcaciones idénticas pueden operar en puertos distintos con la misma documentación”, dijo otra fuente vinculada al sector.
Las embarcaciones construidas fuera del marco legal no solo aumentan el esfuerzo pesquero sobre especies ya sobreexplotadas, sino que además suelen ser naves de mayor tamaño y capacidad. Muchas superan las 27 toneladas, lo que las convierte en unidades de alto impacto para la pesca de especies vulnerables.
El Ministerio de la Producción asegura que emplea drones con visión térmica para monitorear en tiempo real más de 3.400 embarcaciones artesanales. Quizá, es que deban apuntar a otro lado.
¿Qué dice el Ministerio de la Producción?
Consultado por Infobae Perú, el Ministerio de la Producción (Produce) sostuvo que mantiene una vigilancia permanente en los principales puntos pesqueros de Lima, con énfasis en Pucusana.
Según la entidad, se emplean ocho drones de última generación, dos de ellos con visión térmica para operativos nocturnos, y se utilizan herramientas tecnológicas para el monitoreo y la vigilancia de la actividad pesquera artesanal.
El ministerio remarcó que la información recogida a través de estos sistemas se transfiere a la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (DICAPI) y al Ministerio Público, quienes tienen la responsabilidad de ejecutar acciones de fiscalización, control e interdicción.
Talleres clandestinos en Pucusana operan bajo toldos opacos para evadir drones y vigilancia oficial.
Además, asegura que la cartera ha redoblado esfuerzos por implementar el Sistema SISESAT Pesquero, que permite el seguimiento satelital en tiempo real de más de 3.400 embarcaciones artesanales en todo el país, verificando que operen en zonas autorizadas y fortaleciendo la trazabilidad desde la extracción hasta el desembarque.
Sin embargo, también es cierto que, en medio de la controversia por el crecimiento de la construcción ilegal, el Congreso reactivó el debate sobre la formalización de embarcaciones. El Ministerio de la Producción respaldó con observaciones el Proyecto de Ley N.° 14212/2025-CR, presentado por el congresista José Pazo Nunura, que busca reabrir el acceso a permisos para más de 2.000 embarcaciones artesanales que no lograron formalizarse en procesos anteriores.
La iniciativa representa un giro en la política estatal, que durante más de una década mantuvo restringido el crecimiento de la flota artesanal para proteger los recursos marinos.
Más de 2.000 embarcaciones pesqueras artesanales trabajan sin registro formal en la costa peruana, según estimaciones oficiales. El proyecto del congresista Pazo Nunura, cuyos familiares operan astilleros, podría otorgarles una rendija.
Especialistas y autoridades ambientales advierten que la reapertura podría incentivar la informalidad, premiar a quienes no cumplieron los requisitos previos y agravar la sobreexplotación de especies como la pota y el perico, ya consideradas plenamente explotadas por los estudios del Imarpe.
En respuesta a la creciente preocupación, el ministerio ha señalado que su opinión técnica sobre el proyecto se limita a proponer un mecanismo de sustitución de permisos caducados, sin aumentar la flota autorizada.
El problema con la sobreexplotación pesquera
Para Carmen Heck Franco, vicepresidenta adjunta de Oceana Perú, el avance de la informalidad pesquera y la persistencia de la construcción ilegal en Pucusana solo pueden entenderse al analizar cómo los mecanismos de control son sorteados sistemáticamente.
Heck señala que la prohibición de construir embarcaciones nuevas, vigente desde 2015 y reforzada con el decreto de interdicción de 2018 y la reciente inclusión en el Código Penal, no logró frenar la actividad clandestina porque la supervisión real sobre los astilleros suele ser débil o nula.
Diversas ONG ambientalistas y gremios privados del sector pesquero rechazan la ampliación del proceso de formalización, al considerar que incentivaría la informalidad y pondría en riesgo la sostenibilidad de los recursos marinos.
Sostiene que, aunque los marcos legales existen y los protocolos multisectoriales están aprobados, nunca se ejecutaron operativos de envergadura en la capital.
“El protocolo de interdicción para desguazar embarcaciones ilegales fue aprobado, pero hasta ahora no se conoce de acciones organizadas en Lima bajo esa normativa”, explicó.
La experta advierte que la ilegalidad no solo prolifera por la pasividad de las autoridades, sino también por la sofisticación de los armadores. Heck resalta que, en la práctica, muchas embarcaciones ilegales logran operar usando matrículas “clonadas” o permisos adquiridos de manera fraudulenta, a menudo comercializados abiertamente en redes sociales.
Enfatiza que, mientras la flota formal cumple con la trazabilidad y el monitoreo, las naves irregulares encuentran grietas en el sistema para introducirse en las cadenas de comercialización, dificultando el control estatal y dejando a las autoridades con información incompleta o confusa sobre la verdadera dimensión de la pesca ilegal.
Carmen Heck
Se ha detectado la venta ilegal de permisos y matrículas pesqueras en redes sociales, facilitando la operación de barcos fuera del marco legal, según Oceana.
Así, Heck subraya que la presión sobre las especies no se distribuye de manera equitativa, y que los recursos más consumidos en la mesa popular limeña, como la lorna y la lisa, ya muestran signos claros de sobreexplotación.








