Vizcarra avala una gestión incompetente en la pesca

Autor: Francisco J. Miranda Avalos, Presidente de la J. Directiva de la ONG Oannes

jueves 5 de marzo de 2020

Vizcarra avala una gestión incompetente en la pesca

Oannes hace un enorme esfuerzo para producir y difundir una serie de infocomerciales sobre la pesca, con el objetivo de desterrar mitos sin fundamento en la pesquería y los firma, nuestra intencion es llamar la atención de la prensa y de la opinión publica… y todos llaman a la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) a preguntar por qué lo hacemos. Es el absurdo total, realmente es de locos.


Nosotros proponemos que la pesca industrial en el sur del Perú (Entre Tacna y Arequipa), tenga un régimen especial de pesca, que le permita ingresar dentro de las cinco millas, en determinados lugares del litoral (No en toda la costa), donde no existan fondos rocosos cavernosos o fondos rocosos planos con praderas de algas y desembocaduras de ríos, hasta los 80 metros de profundidad. Además de la creación de un fondo especial basado en aportaciones de las pesqueras, para apalancar o financiar proyectos de desarrollo del pescador artesanal de orilla, embarcado y no embarcado, que le de opciones, como nuevas pesquerías artesanales o acuicultura de peces nativos del mar peruano.


Esta propuesta no es un capricho, ni siquiera le pertenece a la SNP; es nuestra y no es nueva. Se trata de una propuesta que hemos mantenido durante 23 años, desde que el estado peruano decidió crear las cinco millas para la protección de la reproducción de las especies y sus juveniles.


Cuando esa norma se dio, nosotros ya existíamos, participamos en la polémica  y propusimos una normativa diferente, basada en la morfología de la costa peruana, cruzando la información batimétrica que la Dirección de Hidrografía y Navegación de la MGP poseía de todo el litoral,  y el Sistema de Control Satelital de Pesquerías que acababa de instalarse. También proponíamos un límite de profundidad porque la luz del sol no penetra más de 80 metros y el Instituto del Mar del Perú, podía hacer una investigación para determinar si la profundidad límite para el ingreso de embarcaciones era los 80 metros o menos, en función al rango la Línea Mínima de Oxigeno (LMO), que todos los estudiosos del mar, aseguran que es un límite natural para la abundancia de biodiversidad costera.


No se tomó en cuenta para nada nuestra propuesta, y en cambio se aceptó la propuesta de establecer una línea de 5 millas en todo el litoral, porque esa era la tendencia que la hoy famosa “Acta de Arica”, postulaba. Este documento firmado por pescadores artesanales chilenos y peruanos, le vendía la idea al pescador, de que proteger las cinco millas era lo mejor, es más, sugería que debían ser exclusivamente para el pescador artesanal. Pero lo singular, fue que precisamente los chilenos, nunca compraron la idea que promovian. Chile pesca anchoveta desde la primera milla, mientras que Perú lo tiene que hacer desde la milla 5 y su talla mínima de captura es de 10cm, contra los 12cm que la regulación Peruana tiene. En pocas palabras, los peruanos una vez más somos los “tontos útiles” que cuidamos los intereses chilenos que no quieren que pesquemos la anchoveta de un stock que aunque es compartido por ambos países, Chile considera suyo.


Mantener esta absurda posición les cuesta a las empresas pesqueras peruanas, el cierre de sus plantas en el sur del Perú, a los trabajadores la perdida de sus trabajos y las consecuencias inherentes a la contribución indirecta que el sector pesca hace a la comunidad del sur cuando se pesca en la zona. Vale decir, no hay negocio para todos los demás incluidos en el cluster, porque no hay circulación de dinero. Macroconsult que hizo un estudio económico, manifiesta que se han perdido más de 3,000 empleos y más de 300 Millones de Dólares en la zona sur.


Los defensores de las cinco millas en el sur, alegan que la pesca industrial ha depredado los recursos del borde costero o zonas costeras, que son la zona de pesca del pescador artesanal de orilla, embarcado o no embarcado. La pesquería industrial no ha ingresado dentro de las cinco millas desde el año 2011, pero los recursos que se extraen en las zonas costeras, no han aumentado, han disminuido. Ellos se basan en el incremento estadístico de las descargas de pesca de consumo humano, pero eso no corresponde a la pesca artesanal de orilla, sino a bolichitos artesanales y embarcaciones que pescan jurel, caballa o bonito; o a lanchas que salen fuera de las 50 millas a pescar pota o perico. Nosotros tenemos una hipótesis, respecto a  la disminución de biodiversidad en la zona costera de la cual se quejan los pescadores artesanales de orilla; y pensamos que no es la flota industrial la responsable.


Lo que perjudica al pescador artesanal de orilla son las malas prácticas pesqueras de malos pescadores, algunas ya están reguladas y otras ni siquiera tienen regulación. Pero la gran mayoría se siguen haciendo a vista y paciencia de las autoridades de turno, sean regionales o nacionales, que brillan por su incompetencia y su gran capacidad para enredar la legislación pesquera nacional con cientos de leguleyadas, justificando la prevalencia de abogados en un ministerio donde deberían prevalecer, ingenieros pesqueros o biólogos.


Aunque sobre estos últimos ahora tenemos ciertas dudas, ya que existen dos tendencias filosóficas del ambientalismo biologico, una pretende proteger a ultranza el mar (proteccionista), oponiéndose a la pesca de manera radical, y otra que cree fervientemente en la ciencia y su capacidad para cuantificar biomasas de especies (conservacionista), que permitan dilucidar y proponer una cuota máxima de captura, que asegure la sostenibilidad en el tiempo de una pesquería. En un país históricamente pesquero, con la tasa de consumo de pescado per cápita, más alta de América, que un proteccionista llegue a gobernar la administración de sus pesquerías, o le hable al oído a la ministra, sería un desastre. Y ya ha sucedido antes.


La pesca con explosivos persiste en las zonas costeras, son un mal endémico y una herramienta para pescar cardúmenes de chita o corvina, al mismo tiempo que la explosión destruye toda la biodiversidad marina a su alrededor. Otra mala práctica, es el buceo nocturno de lenguado y otras especies, que durante la noche no se esconden y más bien se sorprenden ante el fogonazo de una linterna. Las capturas con esta práctica son abundantes, como no está estudiada, al igual que otras malas prácticas, la sospecha de sobrepesca está prácticamente confirmada.


También creemos que es una mala práctica arrasar con las praderas de algas desde su raíz, en los fondos rocosos planos. Porque las algas como la Macrosystis pyrifera, crean un hábitat en el borde costero, donde se refugian muchas especies de peces, crustáceos y moluscos, que no vuelven más a una zona desértica submarina, porque no hay donde esconderse de los depredadores.


El irrespeto a las tallas mínimas de captura es más cuestionable en los cientos de buzos que día a día repasan los fondos marinos de las zonas costeras, con el apoyo de sus compresoras hasta los 30 metros de profundidad;  ellos pueden ser más selectivos que un redero, porque ven las presas que luego capturan. Pero eso no quita que el redero o pescador que usa redes, no use una red con un tamaño adecuado para no sobrepescar animales por debajo de la talla mínima.


También está el famoso “traqueteo”, una mala práctica muy común en los balnearios del sur de Lima, que consiste en usar una red de cortina en combinación con buzos que “arrean” literalmente a los peces hacia la red. Con esta técnica, muy pronto podrían desaparecer los cardúmenes de chita, un pez que felizmente el IMARPE ha logrado reproducir en cautiverio.


Durante los últimos años, un pequeño hueco en la normativa de la pesca artesanal que no diferencia entre sus actores, ha permitido que muchos armadores dueños de embarcaciones con no más de 32.6 M3 de capacidad de bodega y 15 metros de eslora se incorporen al régimen artesanal, buscando obtener los beneficios que les da el régimen, pero una cosa es un pescador y otra, un dueño de barco o bote. Antes eran alrededor de 5 mil embarcaciones y hoy según la encuesta ENEPA III, son más de 17 mil. El espíritu de las normativas pesqueras, es proteger al pescador artesanal de orilla y la biodiversidad que existe en sus “cotos de pesca”. Pero esto no está sucediendo, es esfuerzo pesquero a que se somete las pesquerías de la zona costera es excesivo a todas luces.


Los bolichitos artesanales en zonas como Ilo, Mollendo, Pisco, Huarmey, Casma, Chimbote y al norte de Talara;  arrasan con todos los recursos de la zona costera, usando mallas anchoveteras para pescar todo tipo de recurso, violando toda clase de normas. Ellos están prohibidos de pescar dentro de las tres millas, pero pescan a vista y paciencia de todos desde la milla cero. En el norte del Perú, arrastreros artesanales de fondo, hacen lo que se les da la gana y destruyen los fondos marinos cercanos a la costa y dentro de las cinco millas. Lo más curioso, es que cuando se les pregunta ¿cómo va la pesca?, ellos siempre responden: La pesca industrial ha depredado.


Nosotros tenemos mucho que decir y hemos dicho una parte, son 23 años de trabajo que nos dan todo el derecho del mundo de opinar sobre un sector que hemos estudiado todo este tiempo, y lo haremos hasta que nos alcancen los fondos. Pero hasta ahora el gobierno no responde a nuestros verdaderos cuestionamientos y se victimiza con la prensa, aludiendo que es una campaña negativa, sospechosa e insinuando que estamos coludidos en un pedido de investigación que un fiscal saco a la luz.


Nuestros temas son concretos y nada tenemos que ver con los pedidos de investigación de los fiscales. Más bien nos perjudican, porque la prensa le da muchos minutos de televisión a un tema que no es crucial en este debate. Nosotros no cuestionamos la honorabilidad de los administradores, cuestionamos su competencia para dirigir los destinos de un sector tan complejo y con un gran futuro.


Y también estamos de acuerdo con los científicos de prestigio internacional que respaldan al IMARPE, en que quienes “promueven el descredito de IMARPE, incluidos ciertos medios de prensa y difusión, no poseen los conocimientos fundamentales para analizar objetivamente los procedimientos y las diferencias entre los diversos métodos de observación y evaluación de los que dispone IMARPE, pero aun así se permiten esbozar y difundir hipótesis de contubernio que dañan profundamente a las personas, al Instituto, al sector pesquero y al país en general."


Tenemos una ministra que por más que tenga buena voluntad y méritos como profesional de carrera en el sector público, es desde nuestra opinión; incompetente para administrar el sector pesca y acuicultura, sin embargo el presidente la respalda. Pero no es la única incompetente, muchos ministros de pesquería y producción lo han sido a lo largo de estos últimos años, gente que no conoce el sector, que no lo comprende, que no tiene visión ni formación pesquera y que no sabe lo que todos los pesqueros sabemos: “el pescado tiene cola y se mueve”. La pesquería nacional es dinámica, versátil y en constante evolución, requiere de mucha y constante investigación, y de administradores que la comprendan, precisamente para sacarla adelante y desarrollarla lo suficiente como para convertirla en líder mundial del abastecimiento de productos hidrobiológicos. Esta es la verdadera razón de la “crisis de la pesca”, que postulamos.