
¿Estamos en los albores de una pesqueria moderna?
Autor: Francisco J. Miranda Avalos
miércoles 12 de febrero de 2003
En esas cosas que la vida nos da muy de vez en cuando, un comentario fugaz de un viejo e irreconocible compañero de estudios, puede convertirse en un vertiginoso viaje al pasado lleno de jugosas reflexiones -¡Pero si tu no sabias que existía Ingeniería Pesquera en el Perú en 1977!- me sonó como un campanazo severo y rotundo.
Y es que saliendo de un interesantísimo curso de Teledetección y Procesamiento Digital de Imágenes Aplicados a la Pesca y Oceanografía, que esta dictando Geomap Digital, me encontré en Larco con un antiguo compañero de aula de la Universidad Católica, El encuentro me sorprendió, por que además de gordos y viejos, ambos casi ni nos reconocimos, pero ya "a boca de jarro" la identificación fue tan inevitable como el café del reencuentro.
Y es que en aquellos años en que paseaba cual renegado por las facultades de letras de la PUCP, pensaba en mi infinita ignorancia juvenil que mi camino hacia un grado en Psicología Animal, para poder estudiar la inteligencia de los delfines, pasaba por titularme de Psicólogo en Pando. Bueno, no me arrepiento en lo mas mínimo, cualquiera no tiene un profesor de lengua como Don Luis Jaime Cisneros o uno de historia antigua como el difunto Franklin Pease.
Pero resulta muy cierto que los designios de Dios son siempre inesperados, incluso con los mejores planes las cosas salen al capricho del destino, en aquella época ni siquiera pasaba por mi mente que dejaría la PUCP para trasladarme a la UNFV, así como mucho menos aun que años después estuviera administrando esta prestigiosa lista y preguntándome en un articulo, si los peruanos estamos en los albores de una pesquería moderna.
Pero así es la vida, muchas veces uno debe hacer una visión retrospectiva para darse cuenta de la dimensión del camino recorrido, su calidad y sus implicancias.
El hecho es que durante estos últimos años hemos percibido algunos cambios interesantes en el mundo pesquero, quizás el más importante de todos, es que la palabra acuicultura, ya no suena a proyecto de 'Viaje a Plutón'. De hecho la acuicultura ha crecido a un ritmo alucinante, hoy en día esta actividad representa el 28 % de la producción total de pescados, crustáceos y moluscos, manteniendo un serio ritmo de crecimiento durante las ultimas tres décadas de 9.2%. Es una actividad rentable y muy técnica, en franco proceso de desarrollo, por lo que hablar de proyectos de producción acuícola ya no suena tan alocado o arriesgado como sonaba algunos años atrás. Sin embargo, es obvio que las entidades financieras nacionales aun no comprenden bien lo que esta sucediendo.
Pero como quien abre la “Caja de Pandora”, el desarrollo de la acuicultura ha representado serios retos que deben ser enfrentados para lograr que esta industria sea sostenible y segura. El principal y quizás el más difícil de todos es el abastecimiento de alimento. Según el ultimo informe de la FAO titulado "El Estado Mundial de la Pesca y Acuicultura (SOFIA) 2002" y el ultimo Informe del WWF, además de que el 47 % de los bancos pesqueros mundiales están sobre explotados; el salmón, la trucha, el atún, la dorada y el bacalao de cultivo, consumen nada menos que el 70% de la producción global de aceite de pescado y el 34% de la harina de pescado del mundo. Es decir, alrededor de un tercio del total de las capturas anuales de pescado se utilizan como alimento para otros peces, necesitando cuatro kilos de pescado para producir un kilo de pescado de cultivo.
Por lo visto, todo indica que venimos desarrollando una tecnología de producción de alimentos a un altísimo costo ecológico. No cabe duda que los investigadores de la industria de la acuicultura, deben pensar muy seriamente en sustitutos de la harina y del aceite de pescado, que aunque pueda ser un negocio interesante en la actualidad para el Perú, en la practica hemos pasado de alimentar pollos, conejos y chanchos, a alimentar peces. Digamos de manera menos elegante, cambiamos "moco por baba". Recuerdo que hace un tiempo atrás un colega miembro de la lista nos envió un articulo de la revista Chile Pesquero donde se hablaba de los esfuerzos chilenos por producir una harina de lombrices, como alternativa a la harina y el aceite de pescado como insumo principal del alimento para producción acuícola. La verdad desconozco que otros trabajos de investigación están tras de sustitutos de estos dos productos, pero lo que es un hecho es que tarde o temprano los investigadores darán en el clavo y después de exclamar ¡Eureka!, habrán llegado al principio del fin del negocio de alimentar salmones, doradas y langostinos con harina y aceite de pescado.
La harina y aceite de pescado, es un negocio tradicional en el Perú, algunos lo consideran negocio de empresarios inmediatistas, puede ser. Pero lo cierto es que Dios nos bendijo con fantásticos volúmenes de anchoveta y siendo un país subdesarrollado, nuestros mas grandes esfuerzos por convertir esos volúmenes al consumo humano directo, solo nos dejan soñar con usar 400,000 toneladas por año en un mediano plazo, como propuso Alfonso Miranda Eyzaguirre, Presidente del ITP el año pasado, ¡Es decir solo un 5% del total extraído!, El resto deberá ir inevitablemente a la harina y al aceite de pescado, por el momento. Así que quizás, lo más inteligente seria usar esa gran producción en el desarrollo de una gran industria acuícola nacional, antes que alimentar el desarrollo de otros. Para ello, el estado deberá promover a conciencia el desarrollo de la acuicultura marina y continental, además de convencer a los actores financieros, de que por ese rumbo va el camino de nuestro desarrollo.
Otro tema serio que merece nuestra reflexión, es la alteración genética de especies de acuicultivo. De alguna forma la genética siempre es una suerte de 'Aprendiz de Brujo' como Mickey Mouse en Fantasía, uno nunca sabe lo que puede ocasionar. Solo planteemos la hipótesis de que uno de esos fantásticos salmones alterados genéticamente que alcanzan 30 kilos en solo algunos meses, se escape de su cautiverio y llegue al mar. ¿Que trastornos ecológicos podría crear semejante bicho en un ecosistema marino?. La experiencia de la introducción de la trucha arco iris y el pejerrey argentino en el Lago Titicaca, podrían ser solo un pequeño ejemplo de lo que podría suceder, esos lindos animalitos compitieron por el alimento del lago con los
peces nativos hasta su extinción. ¿Y la biodiversidad?, pues nada...¡Al tacho!.
Y que podemos decir de los antibióticos y otras sustancias que se usan en la acuicultura y que de alguna forma terminan en el mar o en los ríos contaminando las aguas. Para que una actividad productiva será sostenible, también debe tomarse en cuenta el impacto ambiental que puede producir. Ya tenemos problemas con desechos de plantas harineras y aceiteras que son vertidos al mar. ¿Acaso no es suficiente que tengamos que destinar grandes recursos financiados por el Banco Mundial para ver como descontaminamos la bahía de Chimbote? Esos recursos financieros no son un regalo, tarde o temprano tendremos que pagarlos ¿No seria mejor hacer un buen estudio de impacto ambiental antes de lanzarse a un gran proyecto? La lógica lo sugería y hoy la ley lo manda, pero muchos no han cumplido las leyes desde hace muchos años.
Pero cambiemos un poco de tema y pasemos mas bien a la pesca donde grandes sorpresas podrían llegar si somos descuidados. Al estar sobre explotados casi la mitad de los bancos de pesca del mundo, la zona 87 se convierte en un atractivo caladero para muchos barcos piratas, o parias sin cuotas de pesca. Un asomo de ello ya se esta viendo, no hace mucho que se viene denunciando en la lista la actividad de barcos piratas frente a nuestras costas que se mueven a su libre albedrío, incluso perjudicando a productores nacionales con competencia desleal, solo por que no se cumplen las leyes sanitarias y aduanas se lava las manos.
Además de que estos hechos a todas luces muestran la absoluta necesidad de la existencia de una autoridad sanitaria pesquera eficiente y con capacidad de acción inmediata, también nos advierten sobre la inmediata necesidad de que nuestro congreso ratifique lo mas pronto posible el 'Acuerdo de Galápagos' como es debido, a fin de poder ejercer un control sobre recursos pesqueros transzonales y también los que están ubicados fuera de nuestra zona económica exclusiva, pero dentro de nuestra área de influencia pesquera, como es el caso de muchos recursos tales como la langosta, langostinos, cangrejos de profundidad y numerosas especies de peces, que habitan en la cordillera submarina de Nazca. Ratificar el 'Acuerdo de Galápagos' implica también pensar en realizar inversiones en una flota nacional pesquera con autonomía, que nos permita dominar la zona 87, que es nuestra área natural de influencia pesquera.
Sin embargo no necesitamos irnos muy lejos, dentro de nuestra ZEE, están el jurel y la caballa. Algunos dicen que son especies estaciónales, por que solo se pueden capturar durante una época del año, otros dicen que habitan de manera permanente en nuestra costa, solo que cambian su comportamiento según la estación, en una época del año están cerca de la superficie y durante otra se profundizan. Al final pareciera que eso no resulta muy importante, por que el decreto supremo que convirtió esos recursos en exclusivos para la industria conservera, ha generado también un "brainstorm" en busca de soluciones que eviten el su uso incorrecto y una optimización de la logística.
El Frente de Defensa de la Industria Conservera y Actividades Conexas, piensa que la solución esta en la inversión en grandes frigoríficos, de tal forma que cuando haya abundancia se guardaría jurel y caballa para la época de escasez, evitando la paralización de la distribución. Y para ello le reclama al gobierno una Ley del Jurel y la Caballa que de seguridad a los inversionistas ya que un decreto supremo resulta insuficiente para estimular a los empresarios a la inversión.
Es una propuesta interesante, sin embargo deja muchas cuestiones en el aire. Almacenar grandes cantidades de jurel y caballa para las épocas de escasez, representa no solo inversiones en frigoríficos, también significa un costo de mantenimiento de stock que debe ser financiado. Pero en la pesca también existe un problema, las bodegas de las embarcaciones deben estar preparadas con RSW
para recibir un producto que será destinado al consumo humano, esto quiere decir que en algunos casos será necesario que la bodega pueda almacenar el producto de la pesca en contenedores refrigerados o cajas con hielo. La preparación de las embarcaciones para un mejor tratamiento de frió de la pesca capturada, es fundamental para dar un paso mas hacia una pesquería moderna orientada al consumo humano directo.
El manejo de buenos sistemas de frió a bordo de las embarcaciones, implica que la calidad del recurso capturado sea optima, así que también el residuo de la producción de conservas será también una buena materia prima para la producción de harina y aceite de pescado. Un producto que deberá también evolucionar hacia valores agregados, como la harina de pescado para consumo humano directo, el concentrado soluble de pescado y aceites medicinales con alto contenido de omega III. Una visión pesquera que no es nueva, ya ha sido aplicada por las diversas industrias pesqueras noruegas y danesas que nos llevan años de delantera en aplicaciones pesqueras.
El ministro de la producción ha propuesto una rebaja del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a los combustibles que usan los buques que pescan jurel y caballa, arrastreros de media agua, para incentivar la pesquería de consumo humano de estas especies. Una medida como esta aplicada a la alicaída flota arrastrera nacional que en numero no excede a los dedos de una mano, podría ser la inyección que necesita para reactivarse, por que sin merluza que pescar durante el 2003, seguramente el jurel y la caballa son una alternativa viable. Ya sabemos que la herramienta adecuada para la pesca de estos pelágicos es el arrastre a media agua, reactivar nuestra pequeña flota arrastrera podría significar que estos recursos podrían ser provistos durante todo el año y no solo durante la temporada de verano.
Otro tema interesante es el surimi. Ya existe la tecnología para producir surimi desde la anchoveta, de hecho empresas como ARCOPA en Paita, ya producen surimi de esta especie. Y el surimi es una alternativa muy interesante a la harina y aceite de pescado. Aunque el surimi es una materia prima para otros productos, es un producto que tiene mas valor por tonelada que la harina de pescado o el aceite. El futuro de los inversionistas interesados en el surimi es alentador, por que en el Perú existe una gran variedad de recursos que pueden ser convertidos en surimi.
La base de esta industria esta en la buena calidad del producto, el mismo que debe arribar a puerto perfectamente conservado. Implica pues que además de la importante inversión que representa una planta de surimi, exista una buena cadena de frió desde la captura hasta la entrega del producto. Una planta de surimi podría abastecerse de pequeños barcos pesqueros sin ningún problema, no necesita hacerse de una gran flota, pero estos barcos artesanales deben proveer un producto bien refrigerado.
Quizás todo esto significa que la política del gobierno respecto a la pesca artesanal debe ser un poco más agresiva, el pescador debe comprender que el uso del frió es vital para lograr un excelente producto para consumo humano o para entrega a un procesador. Debe pensarse en facilitar una línea de crédito para adecuación de cámaras refrigeradas en los botes artesanales, además de una agresiva educación del pescador.
además debe fomentarse la creación de “Bolsas de pescado” en cada puerto pesquero, por que esta modalidad asegura que los pescadores recibirán un mejor precio por sus lotes, ya que se asegura la puja por lote en momentos de escasez. Estas bolsas, pueden ganar una comisión del precio para financiar sus operaciones, de clasificación de los lotes y la transparencia de todas sus operaciones. Lo ideal seria que estén instaladas en ambientes frigoríficos para que las pujas se den donde el pescado o los mariscos mantengan una buena temperatura. En las pujas podrían participar minoristas y mayoristas por igual, ya que los lotes estarían clasificados por especie, tallas y por pescador. Luego de hecha la puja estos productos serian pagados inmediatamente para ser entregados al comprador que lo subiría a su cámara frigorífica y lo llevaría donde prefiera. El pensar en una nueva pesquería de consumo humano significa también pensar en las modalidades de comercialización justa.
El tema de la Pota es fundamental. El año pasado, según un articulo del “El Comercio” los desembarques de pota o calamar gigante habrían ascendido a 134,6 mil toneladas, durante el 2002, lo que supone un aumento de 82,7% con relación al año 2001, debido a la abundancia del recurso en el norte del Perú por las favorables condiciones marinas para la especie. Sin embargo, las exportaciones de pota solo crecieron 17,2%, totalizando US$46,9 millones, como resultado del aumento de sus volúmenes embarcados (16,9%) y de precios de exportación (0,3%), siendo los principales destinos España, China, Italia y Japón. Se estima que para el 2003, los desembarques aumentarían 18,2%, alcanzando las 159,1 mil toneladas, debido a su abundancia por el calentamiento del mar. Ello permitirá que las exportaciones lleguen a US$ 51 millones, lo que significará un aumento de 8,7%.
Pero la cuota para el 2003 se ha fijado en 200,000 toneladas, si se especula que solo se capturaran 160,000. ¿Quien capturara las 40,000 restantes?, Seguramente eso significa que habrá una licitación para calamareros extranjeros y esa cuota de 40,000 esta muy peleada. Es obvio que al cualquier armador le conviene operar cerca de la costa, pero si la puja por las cuotas no se maneja bien, los precios de la licitación podrían no ser nada tentadores para la flota extranjera y ellos seguirán pescando mas allá de la milla 201, como lo han venido haciendo desde que el gobierno decidió no permitir la operación de embarcaciones calamareras extranjeras.
Aquí el problema sigue siendo el mismo, mientras el gobierno no sea capaz de negociar, con los gobiernos asiáticos al estilo de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio que firmo Chile con Korea mediante el cual se doto de considerables ventajas competitivas a productos chilenos pesqueros entre otros claves; nuestra pota no podra competir con la pota que pescan los calamareros fuera de nuestra ZEE. Dicen que nadie muere en una guerra avisada, pero aquí en Perú hasta eso sucede. Por que en la lista vimos como se desarrollo la experiencia Argentina con los calamareros asiáticos y finalmente a nosotros nos sucedió lo mismo a pesar de las múltiples advertencias. Para desarrollar hay que negociar con nuestros compradores y es absolutamente necesario negociar con los países asiáticos un arancel cero para nuestra pota.
Por supuesto pensar siempre en el valor agregado de este calamar, ya se puede hacer surimi de pota, hamburguesas, daruma, conservas etc, etc. El productor nacional debe pensar seriamente en los valores agregados, que además no tienen arancel en los principales países asiáticos que los consumidores de estos productos de tal forma que podamos competir con la flota calamarera extranjera que sigue pescando en nuestras narices. Pero además incrementar la cuota de pota, no suena a idea descabellada, por que de hecho sabemos que la pota es un depredador muy peligroso con una alta tasa de crecimiento que se esta alimentando de muchos de nuestros recursos pelágicos.
Así como ven, imaginarse el futuro inmediato de la pesquería nacional es factible, lo que no es posible es saber si los gobernantes tomaran las decisiones correctas que aseguren el desarrollo de la industria pesquera. Pero a pesar de todo, diré que somos capaces de darnos cuenta cuales son los problemas que debemos afrontar, así que podemos aventurarnos a responder que si, el Perú esta por fin en los albores de una moderna pesquería.