
Democracia defectuosa y absurdas decisiones
Autor: Armando Arbulu A.
Ing.CIP 47576
miércoles 6 de octubre de 2004
La Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, presidida por el congresista Gustavo Pacheco del FIM ha condicionado la firma de la CONVEMAR supeditándola a la realización de un referéndum, es decir se eligió el camino mas tedioso, costoso y de inconveniente postergación.
Por supuesto que esta penosa y nada salomónica actitud de muchos políticos, que dejan que sea el pueblo al final quien decida bajo la ya conocida frase la voz del pueblo es la voz de Dios en nuestra realidad peruana es sinónimo de complicado y desventajoso para un estado que busca la modernidad para dejar el calificativo de ser país emergente.
Específicamente en el caso peruano con una mayoría débilmente informada, un notable porcentaje de analfabetos, un periodismo en algunos casos manipulado y una inocultable ignorancia producto de una deficiente educación lo separa abismalmente de que sea la voz de Dios la que decida, porque desde el punto de vista religioso Dios es infalible, por su sabiduría demostrándola con su obra más armoniosa de hacer este planeta una maravilla dentro del universo infinito.
En este caso por esta gran falencia en la información de la cual adolecen la mayoría de los peruanos convierte esta situación en la voz del diablo, favoreciendo ilimitadamente a los que viven bajo la sombra de la corrupción, la ilegalidad y la obsoleta jurisprudencia garantizándoles estabilidad en el logro de sus objetivos poco transparentes, beneficio del cual disfrutan la mayoría de los congresistas, enredando cualquier intento de salir del subdesarrollo para esclavizar mas al país en un ambiente de río revuelto, con mas humo en el horizonte que desaliente y nos prive de ese legitimo sueño decir que el Perú es un país prospero, donde la inversión no abuse del poder del dinero para alterar la paz social.
Hasta cuando la tolerancia de elegir el mal menor, este régimen político nos esta demostrando que Dios no estuvo presente en la hora de decidir hombres probos para gobernar. La voz del diablo seguirá haciendo de las suyas donde el presupuesto destinado a mejorar el nivel de educación sea paupérrimo, donde los valores y principios morales continúen anulados por la falta de civismo y de
profunda reflexión.
Mientras más se incremente el éxodo de peruanos en busca de mejores horizontes en el exterior estaremos convencidos de que lo único que chorrea es desesperanza.