El Legado que el Mar de Grau Merece: Un Fondo Soberano Hecho de Petróleo, Destinado a Salvar Océanos
Autor: Francisco J. Miranda Avalos, Presidente de la J. Directiva de Oannes
lunes 3 de agosto de 2026
Desde que lanzamos la propuesta del Fondo Soberano del Mar de Grau (FSMG), nos hemos inspirado en lo que hizo Noruega: usar el dinero que sale del petróleo —un recurso que se acaba— para construir una economía limpia, moderna y sostenible. En lugar de gastarlo todo de inmediato, Noruega lo convirtió en un fondo de inversión que dura para siempre y financia industrias que no dañan el planeta.
Las últimos conversaciones en Oannes —nuestro espacio de reflexión— cobran especial relevancia ahora, porque acaban de confirmarse algo que veníamos anticipando: las empresas Chevron (35 %), Anadarko (35 %) y Westlawn (30 %) firmaron contratos en Palacio de Gobierno, durante el mandato de la presidenta Dina Boluarte, para explorar hidrocarburos frente a las costas de Trujillo, en la plataforma continental peruana.
La exploración está llegando a su etapa final y decisiva, frente a las costas de Lambayeque y La Libertad, a unas 50 millas de la orilla. Es un momento clave: los tres socios invertirán poco más de 100 millones de dólares para confirmar lo que ya detectaron con estudios de sismica marina en 3D realizados entre mayo y julio de 2024. Si los resultados son positivos, la inversión total superará los 1,000 millones de dólares.
Los lotes Z-61, Z-62 y Z-63 cubren una extensión de aproximadamente 6,018 km² y conforman la Cuenca de Trujillo, considerada una de las regiones menos exploradas de América Latina. Los pozos de prueba se perforarán entre 100 y 2,400 metros de profundidad, con un potencial de producción estimado de 100,000 a 150,000 barriles diarios.
No debemos olvidar que el Mar Peruano, también llamado Mar de Grau, es uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta. Esa riqueza se debe a la Corriente de Humboldt y a fenómenos naturales de afloramiento —es decir, el ascenso de aguas profundas cargadas de nutrientes— que ocurren a escala mundial aquí.
Sin embargo, esa riqueza está en riesgo. La variabilidad climática (los eventos de El Niño y La Niña, conocidos como ENSO), la acidificación de los océanos, la presión humana sobre los recursos, la falta de infraestructura marina resistente a desastres y, sobre todo, la escasez histórica de presupuesto para la investigación científica —que corresponde al Instituto del Mar del Perú (IMARPE) y a las universidades, según lo establece la Ley General de Pesca— ponen en jaque el futuro de nuestro mar.
Aquí está el problema: cuando se extraen recursos que no se renuevan —como el petróleo y el gas natural del fondo del mar— el dinero que generan suele desaparecer en el gasto corriente del Estado o en obras terrestres de corto plazo. No deja un legado permanente para proteger la biodiversidad marina, financiar la ciencia oceanográfica de vanguardia, desarrollar la acuicultura de manera sostenible, modernizar la pesca artesanal e industrial, ni garantizar que la industria petrolera cuente con sistemas de seguridad que eviten que ni una sola gota de crudo toque el mar.
A diferencia de los impuestos extra que se le podrían poner a la pesca —un sector basado en recursos biológicos que sí se renuevan, pero que necesitan reinversión constante e investigación directa—, la creación del Fondo Soberano del Mar de Grau se apalanca únicamente en la extracción de recursos no renovables del sector hidrocarburos.
Hablamos de Capitalización por Regalías Off-Shore y Marítimas. En términos simples: un porcentaje fijo de las regalías —es decir, del dinero que el Estado recibe por dejar que las petroleras extraigan petróleo y gas— proveniente de los lotes ubicados en la plataforma continental, en el dominio marítimo y en la zona de influencia costera, se convertiría en la base de este fondo patrimonial intangible.
¿Qué significa "intangible"? Que no es un edificio ni una carretera que se desgasta. Es un capital financiero que se invierte y produce rendimientos año tras año, como una cuenta de ahorro gigante cuyos intereses se usan para cuidar el mar.
Un punto crucial: la industria pesquera no pagará un centavo extra. Los pescadores seguirán con sus reglas habituales: los derechos de pesca que ya pagan seguirán financiando al IMARPE, la fiscalización y el control. Así se evita que la pesca pierda competitividad o que se desincentive invertir en ella.
El Fondo Soberano del Mar de Grau se rige por el Principio de Compensación Intergeneracional: convierte un recurso que se agota (los hidrocarburos) en un fondo financiero que rinde para siempre, destinado a conservar y desarrollar un recurso que sí perdura (el mar y sus especies).
Especialistas en derecho que han revisado la propuesta sugieren inicialmente que, para que el fondo sea sostenible jurídica y financieramente —y para evitar que se desvíe el dinero a otros gastos del Estado—, es necesario modificar la Ley N° 27506 (Ley del Canon) y sus normas complementarias.
La reforma incluiría:
- Una cláusula específica para el Canon Petrolero y Gasífero generado en operaciones marítimas y costeras.
- Destinar entre el 10 % y el 20 % de ese canon a la conformación del fondo patrimonial intangible.
- Uso intangible del capital acumulado: solo se podrán gastar los rendimientos financieros y los dividendos que genere la inversión, nunca el capital original.
- Blindaje legal: el dinero recaudado no podrá transferirse al Tesoro Público para gasto corriente ni para fines ajenos al ámbito marítimo, acuícola y pesquero.
El Fondo Soberano del Mar de Grau funcionaría como un fideicomiso público-privado —una entidad de administración mixta— a cargo del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), del Fondo MIVIVIENDA / COFIDE, o de una comisión especial creada bajo las mejores prácticas del Foro Santiago de Fondos Soberanos.
Los ingresos anuales por intereses y dividendos se distribuirían así:
40 % — Investigación Científica, Oceanográfica y Cambio Climático: equipamiento, tecnología satelital, mantenimiento de buques de investigación (como los del IMARPE) y monitoreo en tiempo real de eventos El Niño.
30 % — Infraestructura Resiliente y Modernización de la Pesca Artesanal: financiamiento de desembarcaderos pesqueros artesanales sostenibles, plantas de hielo que funcionen con energía solar, y seguridad para la vida humana en el mar.
20 % — Fomento de la Acuicultura Sostenible y Maricultura: fondos concursables para innovación acuícola, parques de maricultura, mitigación de Marea Roja y diversificación productiva.
10 % — Educación Marítima, Difusión y Fondo de Emergencia: capacitación técnica para comunidades costeras y una reserva financiera para enfrentar paralizaciones de las pesquerías por eventos climáticos extremos.
Esta evolución legislativa y financiera para la creación del Fondo Soberano del Mar de Grau representa una oportunidad histórica. Si apalancamos exclusivamente las rentas del petróleo y el gas que se extraen del mar, y modificamos la Ley del Canon, el Perú podrá garantizar financiamiento permanente para la ciencia oceanográfica y el bienestar de las comunidades que viven del mar.
No se trata de gastar más. Se trata de gastar mejor, de convertir una venta de una sola vez en un legado que dure siglos. Eso es en lo que Oannes esta trabajando como una propuesta de politica publica, para celebrar sus 30 años de existencia.








