Políticas de Estado, no de Gobierno: El Desafío del Sector Pesquero Peruano.

Autor: Francisco Miranda Avalos, Mariella Miranda Lamela (Oannes)

martes 28 de julio de 2026

Políticas de Estado, no de Gobierno: El Desafío del Sector Pesquero Peruano.

Cada celebración de Fiestas Patrias nos invita a reconocer lo avanzado, pero también a mirar con honestidad aquello que aún debemos transformar. Este año, además, el país inicia un nuevo ciclo político. Es, por tanto, una oportunidad para plantear prioridades que permitan fortalecer la pesca, la acuicultura y las economías azules como motores de desarrollo, seguridad alimentaria, innovación, empleo y conservación.


Desde Oannes queremos aportar a esta reflexión a partir de una experiencia concreta: cinco temporadas, 62 episodios y más de 65 invitados en Rumbos Sostenibles. Científicos, autoridades, pescadores, acuicultores, empresarios, emprendedores, representantes de comunidades, académicos y especialistas nacionales e internacionales han compartido en este espacio sus aprendizajes, sus preocupaciones y las soluciones que vienen impulsando desde distintos territorios y escalas.


Rumbos Sostenibles es también una expresión contemporánea de la labor que Oannes desarrolla desde hace 30 años: promover el diálogo articulado e informado, conectar actores, traducir conocimiento técnico y acercar a la ciudadanía debates que suelen permanecer restringidos a círculos especializados. Detrás de cada episodio existe, además, un equipo de voluntarios que investiga, coordina, produce, edita y difunde estos contenidos de manera pública y gratuita, convencido de que una sociedad mejor informada puede tomar mejores decisiones.


Estas conversaciones nos recuerdan que el sector ya cuenta con experiencia, casos exitosos, intentos fallidos y lecciones que no deberían perderse. Un nuevo gobierno no debe redescubrir los mismos problemas ni reconstruir soluciones ya ensayadas. Debe usar esa memoria como punto de partida. Identificamos seis rumbos para una agenda de largo plazo.


1. Construir políticas de Estado con continuidad y gobernanza


El primer aprendizaje es sencillo, pero decisivo: no podemos reiniciar el sector cada cinco años. Los procesos de ordenamiento, investigación, formalización, innovación, desarrollo de nuevas pesquerías y fortalecimiento acuícola necesitan continuidad. Esto significa preservar avances, corregir lo que no funciona y evitar que la memoria institucional desaparezca con cada cambio de autoridades.


El país necesita instituciones técnicas fortalecidas, equipos estables y mecanismos permanentes de coordinación entre PRODUCE y sus unidades, gobiernos regionales y locales, academia, empresas, organizaciones productivas y sociedad civil. El diálogo debe dejar de depender únicamente de relaciones personales o mesas coyunturales. Debe convertirse en una forma habitual de gobernar, con responsabilidades claras, información compartida y compromisos verificables.


También debe fortalecer su presencia técnica en la gobernanza de los océanos internacionales. Recursos como el jurel, la pota, el perico o los atunes se desplazan más allá de nuestras aguas y requieren cooperación entre países. La participación peruana en la OROP del Pacífico Sur, la CIAT y otros espacios necesita delegaciones preparadas, continuidad, ciencia sólida y capacidad para defender responsablemente los intereses del país.


2. Gobernar con ciencia, información y conocimiento territorial


La sostenibilidad pesquera y acuícola solo es posible cuando las decisiones se apoyan en información confiable, oportuna y suficiente. El Perú ha construido capacidades científicas valiosas, especialmente alrededor de algunas pesquerías, pero aún existen importantes vacíos en recursos costeros, pesca artesanal, acuicultura, ecosistemas continentales y efectos acumulativos de la variabilidad climática.


Fortalecer la ciencia implica invertir en investigación y monitoreo, pero también mejorar el uso de los resultados. La información debe convertirse en cuotas, vedas, alertas, ordenamiento, prevención, adaptación y mejores decisiones productivas. Asimismo, debemos reconocer que el conocimiento no proviene únicamente de los laboratorios. Pescadores, buzos, acuicultores y comunidades poseen información territorial y empírica que puede complementar la investigación científica cuando se recoge mediante metodologías rigurosas. La ciencia ciudadana y los monitoreos participativos son oportunidades para ampliar la información disponible, mejorar la difusión y construir confianza.


La adaptación al cambio climático debe atravesar esta agenda. El Niño, el calentamiento de las aguas, las alteraciones en la distribución de las especies y otros eventos extremos afectan los recursos, la infraestructura y los medios de vida. Necesitamos alertas tempranas, monitoreo oceanográfico y planes de contingencia para anticipar cosechas, reducir mortalidades y responder antes de que las crisis generen mayores pérdidas.


3. Modernizar la regulación y lograr que la formalización abra oportunidades


La formalización no puede ser presentada únicamente como una obligación administrativa. Debe convertirse en una puerta de acceso a beneficios reales: crédito, capacitación, reintegros tributarios, fondos concursables, seguros, infraestructura, certificaciones y mercados.


Para lograrlo, necesitamos normas proporcionales a la escala, el nivel de riesgo, la especie y el territorio. No es razonable exigir exactamente las mismas capacidades a una gran empresa y a una asociación que recién comienza. Simplificar tampoco significa debilitar estándares ambientales, sanitarios o laborales. Significa coordinar instituciones, eliminar duplicidades, reducir tiempos innecesarios, orientar antes de sancionar y asegurar que las reglas puedan comprenderse y cumplirse.


Un Estado que acompaña la formalización fortalece la legalidad. Un Estado que solo acumula barreras puede terminar empujando a los actores fuera del sistema que busca ordenar.


4. Financiar la innovación y la transición sostenible


Los episodios de Rumbos Sostenibles han mostrado tecnologías de monitoreo, acuicultura 4.0, sistemas de alerta, acuaponía, biomateriales, tratamiento de aguas, eficiencia energética y aprovechamiento de residuos. Sin embargo, innovar no es simplemente adquirir equipos. Es resolver problemas concretos, adaptar tecnologías a la realidad de los usuarios y acompañar su adopción con capacitación y asistencia técnica.


La transición sostenible también tiene costos. Podría ser más estratégico apoyar a pescadores, acuicultores, comunidades y empresas a que modernicen infraestructura, reduzcan emisiones, mejoren su uso del agua o incorporen trazabilidad diseñando instrumentos financieros adecuados. Se requieren fondos concursables plurianuales para investigación aplicada, validación y escalamiento; créditos alineados con los ciclos productivos; capital semilla; garantías; incentivos tributarios; y una red de extensionismo que acerque conocimiento y tecnología a los territorios. La innovación debe llegar al mercado, pero antes necesita condiciones para probarse, aprender y madurar.


Los pilotos y programas deben sistematizar sus resultados, explicar por qué funcionaron o fracasaron y permitir que otros actores partan desde ese aprendizaje, en lugar de volver a comenzar.


5. Fortalecer las cadenas de valor y colocar los alimentos azules en la agenda nacional


La sostenibilidad no termina en la captura ni en el cultivo. Continúa en el desembarque, el transporte, la cadena de frío, el procesamiento, la comercialización y el consumo. Cuando uno de estos eslabones falla, se pierde calidad, se reducen ingresos y aumenta el desperdicio.


El Perú necesita mejorar y modernizar sus desembarcaderos pesqueros artesanales, mercados, sistemas de transporte, plantas de hielo, almacenamiento y centros de procesamiento. La cadena de frío debe mantenerse desde la embarcación hasta el punto de venta. Sin esa continuidad, especies de alto valor nutricional pueden llegar deterioradas, perder aceptación entre los consumidores y cerrar oportunidades de transformación y mercado. También debemos fortalecer la sanidad y la trazabilidad, facilitar certificaciones y promover valor agregado. Esto es especialmente importante para el consumo humano directo, una actividad que genera empleo intensivo y puede dinamizar economías locales.


Al mismo tiempo, un país pesquero no debería convivir con altos niveles de anemia y desnutrición mientras desaprovecha alimentos de enorme valor nutricional. La anchoveta y otros productos pesqueros y acuícolas deben integrarse a una estrategia intersectorial de seguridad alimentaria. Pero promover el consumo exige asegurar calidad, abastecimiento, presentación adecuada, educación alimentaria y continuidad. No basta con entregar pescado; debemos construir cadenas capaces de ofrecer alimentos seguros, atractivos y nutritivos.


6. Proteger, restaurar y regenerar nuestros ecosistemas con participación


La sostenibilidad ya no puede limitarse a reducir daños. Debemos avanzar hacia economías restaurativas y regenerativas capaces de recuperar funciones ecológicas y generar bienestar. Las soluciones basadas en naturaleza, la restauración de ecosistemas, la recuperación de humedales, los arrecifes artificiales científicamente diseñados y la valorización de los servicios ecosistémicos muestran que conservar y producir no tienen que ser objetivos opuestos.


Necesitamos comprender la naturaleza como un activo clave y estratégico: un capital natural que sostiene alimentos, agua, protección costera, captura de carbono, turismo, empleo e identidad territorial. Cuando ese activo se degrada, toda la sociedad asume los costos. Protegerlo también es una política de adaptación climática: ecosistemas saludables reducen vulnerabilidades, sostienen medios de vida y aumentan la capacidad de los territorios para responder a eventos extremos.


Estas intervenciones deben contar con líneas de base, monitoreo y participación de las comunidades. No puede existir sostenibilidad ambiental duradera si quienes dependen de los ecosistemas permanecen excluidos de las decisiones, trabajan en condiciones inadecuadas o no encuentran oportunidades de desarrollo. Mujeres, jóvenes, pueblos indígenas, trabajadores y organizaciones locales deben ser protagonistas del diseño y la implementación de las soluciones.


Los 62 episodios también nos dejan una conclusión esperanzadora: el Perú no parte de cero. Ya existen organizaciones que agregan valor, comunidades que restauran recursos, científicos que generan evidencia, empresas que miden y reducen impactos, emprendedores que desarrollan tecnología y alianzas que conectan conservación con desarrollo. El desafío del próximo gobierno no será inventarlo todo, sino reconocer, conectar, evaluar y escalar aquello que ya está generando resultados. Dialogar de manera organizada para alcanzar el modelo de desarrollo que queremos para nuestro sector y país. 


Este recorrido no habría sido posible sin la confianza de más de 65 invitados que compartieron su experiencia y conocimiento con nuestra audiencia, ni sin los diferentes actores e instituciones que se han sumado al proyecto a lo largo de estas cinco temporadas. Agradecemos especialmente al Instituto Humboldt de Investigación Marina y Acuícola, aliado técnico y científico que ya lleva 3 temporadas con nosotros. 


Nuestro reconocimiento y agradecimiento especial es también para DEXIM, primer sponsor de Rumbos Sostenibles, cuyo respaldo hizo posible la quinta temporada. Su decisión de apoyar este proyecto parte de una convicción que compartimos: comunicar y educar sobre sostenibilidad es una manera concreta de contribuir al sector, acercar estos temas a nuevas generaciones y fortalecer la conciencia sobre el medio ambiente y los recursos de los que depende nuestro futuro.


Finalmente, agradecemos al equipo de voluntarios de Oannes. Su trabajo silencioso demuestra que el compromiso, la colaboración y la vocación de servicio pueden transformar conversaciones en memoria sectorial y conocimiento público.


En estas Fiestas Patrias, ponemos estos aprendizajes a disposición del país y del nuevo gobierno. No como una lista definitiva, sino como una invitación a escuchar, articular y actuar. El Perú tiene conocimiento, talento, recursos e iniciativas capaces de conducir sus economías azules hacia un futuro más productivo, inclusivo y sostenible. Lo que necesitamos ahora es continuidad, decisión y una visión compartida para avanzar.