Reconstitución del Ministerio de Pesquería y Acuicultura en el Perú

Una Necesidad Bioeconómica, Social y de Gobernabilidad

Autor: Francisco J. Miranda Avalos, Presidente de la J. Directiva de Oannes

martes 21 de julio de 2026

Reconstitución del Ministerio de Pesquería y Acuicultura en el Perú

El debate sobre la gobernabilidad de los recursos hidrobiológicos en el Perú exige trascender la discusión meramente administrativa ingresando al campo de la bioeconomía pesquera y la sostenibilidad. Actualmente, el sector Pesca y Acuicultura se encuentra subsumido como un viceministerio dentro del Ministerio de la Producción (PRODUCE), una estructura que diluye la atención hacia una actividad con dinámicas oceanográficas, socioeconómicas y biológicas sumamente complejas. En esta coyuntura, restablecer el Ministerio de Pesquería y Acuicultura no es una simple aspiración, sino una necesidad estratégica respaldada por la teoría del manejo de recursos naturales y por la realidad socioeconómica nacional.


Desde la perspectiva bioeconómica, las pesquerías y la acuicultura operan sobre recursos de propiedad común o acceso abierto, propensos a externalidades negativas del stock y de aglomeración. Como señalan Seijo, Defeo y Salas (1997) en documentos técnicos de la FAO, el libre acceso constituye una condición para la sobreexplotación y la disipación de la renta económica. Evitar la "trampa social" —donde las decisiones individuales de corto plazo destruyen los macroresultados sostenibles de largo plazo— demanda un órgano rector exclusivo con capacidad regulatoria, fiscalizadora y de inversión pública directa. Esta necesidad técnica tiene vigencia al estar integrada en la agenda de gobierno 2026-2031, que plantea expresamente la reestructuración ministerial para devolverle la conducción preferente al sector.


En primer lugar, la reestructuración ministerial se justifica por la contribución del sector a la macroeconomía nacional como uno de los principales gestores de divisas. El Perú es el primer productor mundial de harina y aceite de pescado a partir de la anchoveta (Engraulis ringens), además de un actor emergente en productos dedicados al consumo humano directo. Esta posición genera ingresos considerables al Producto Bruto Interno (PBI) e influye de forma determinante en las variables del comercio exterior. Mantener una representación exclusiva en el Consejo de Ministros permitiría al titular del sector negociar las condiciones macroeconómicas, arancelarias y de promoción comercial en ferias internacionales de alimentos, protegiendo el valor de las exportaciones.


En segundo lugar, el sector destaca como uno de los mayores generadores de mano de obra en el litoral y las cuencas continentales. La teoría de las interdependencias tecnológicas advierte que coexisten flotas industriales y artesanales con diferente poder de pesca y costos unitarios de esfuerzo. La gestión de estas pesquerías secuenciales —donde la extracción de juveniles por una flota afecta el reclutamiento de adultos para otra— requiere de un liderazgo político con presencia en el gabinete. Propuestas como el ordenamiento definitivo de la pesquera artesanal, una delimitación técnica de la proteccion de las primeras 5 millas y la articulación del crédito a través del FONDEPES demandan una autoridad dedicada exclusivamente a la equidad social y la sostenibilidad marina.


En tercer lugar, la producción hidrobiológica es una herramienta decisiva para superar los problemas estructurales de desnutrición crónica y anemia infantil. Reorientar la política estatal hacia la promoción del Consumo Humano Directo (CHD) exige articular la oferta de productos pesqueros y acuícolas con los programas sociales y de salud pública. Un Viceministerio carece del peso político suficiente para coordinar con otros sectores la logística de cadena de frío y distribución a nivel nacional. La conducción preferente mediante un Ministerio propio permitiría descentralizar la infraestructura pesquera artesanal, garantizando la seguridad alimentaria y transformando la biomasa marina en bienestar nutricional directo.


En cuarto lugar, la administración del sector marino implica articular variables oceanográficas (eventos El Niño), normativas de conservación ambiental e interacciones tróficas entre depredadores y presas. Administrar estos factores exige reducir los costos de transacción mediante información multidisciplinaria, fiscalización y desarrollo normativo. Un Ministerio especializado tendría la autonomía presupuestal operativa necesaria para financiar adecuadamente al Instituto del Mar del Perú (IMARPE) e implementar tecnologías de monitoreo en tiempo real y trazabilidad digital, garantizando la fiscalización efectiva del litoral.


En quinto lugar, al revisar la gobernabilidad comparada, las naciones con tradición marítima o continental asignan al sector pesquero y acuícola un ministerio independiente o un liderazgo preferente compartido exclusivamente con el sector agrícola (como en Chile, Noruega, Rusia o Estados Unidos). En el Perú, mientras que la agricultura cuenta con una cartera exclusiva (MIDAGRI), la pesca compite internamente en PRODUCE con la industria manufacturera y la MYPE. Esta distorsión institucional debilita la conducción del sector, relegando la toma de decisiones sobre los recursos marinos a un plano secundario dentro de la agenda de producción general.


Finalmente, el desarrollo de recursos de alto potencial intertemporal, como la pesquería del atún y el fomento industrial de la maricultura, requiere una visión de Estado de largo plazo. Convertir al Perú en un polo de procesamiento atunero exige incentivos de desembarque a la bandera nacional y extranjera en puertos peruanos, modificaciones tributarias e infraestructura especializada. Asimismo, la promoción de la acuicultura mediante incentivos equiparables a los del sector agrario y la creación de Parques Acuícolas en la Amazonía y zonas altoandinas demandan un Ministro de Pesquería y Acuicultura de dedicación exclusiva.


En conclusión, la reinstauración del Ministerio de Pesquería y Acuicultura en el Perú trasciende la simple reorganización del organigrama estatal. Representa la adopción de un enfoque precautorio y de bioeconomía pesquera. Dotar al sector de una silla en el Consejo de Ministros garantiza una conducción preferente, una óptima asignación presupuestal y una mayor gobernabilidad sobre las 200 millas del mar peruano y sus cuencas continentales. Garantizar la presencia directa del sector hidrobiológico en la máxima mesa de decisión ejecutiva es el paso fundamental para armonizar la sostenibilidad de los recursos, la rentabilidad económica y la soberanía alimentaria de la nación.


Fuentes de Referencia y Sustento Científico-Regulatorio


Partido Fuerza Popular (2026). Plan de Gobierno 2026-2031: Perú con Orden. Sección 2.5 "Pesca y Acuicultura" (pp. 53-60).


FAO / Seijo, J.C., Defeo, O., Salas, S. (1997). Bioeconomía pesquera: Teoría, modelación y manejo. FAO Documento Técnico de Pesca. No. 368. Roma, FAO.


Instituto del Mar del Perú (IMARPE). Reportes de investigación científica sobre la biomasa de recursos hidrobiológicos y variabilidad oceanográfica.


Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El estado mundial de la pesca y la acuicultura (SOFIA). Informes Anuales sobre producción y consumo.


Diario Oficial El Peruano / Ministerio de la Producción (PRODUCE). Marco legal, decretos supremos y resoluciones ministeriales en materia de ordenamiento pesquero y acuícola.


Archivo Histórico Oannes. Foro Red Oannes: Análisis y debates sobre la gobernabilidad del sector pesquero en el Perú.