¿Sobrepesca o Subestimación Metodológica? El valor de la etología

Autor: Francisco J. Miranda Avalos, Presidente de la Junta Directiva de Oannes

sábado 8 de noviembre de 2025

¿Sobrepesca o Subestimación Metodológica? El valor de la etología

Foto: "Anchoveta" Korzh Vucetich (Campeonato de Pescafotosub Santa Maria 2025)


El diálogo entre el capitán y el científico es esencial para la gestión pesquera. Y me gustaria complementar lo escrito en la editorial anterior: “Anchoveta 2025: Entre la Realidad Acústica, el Mito del Calamar y el Clamor por la Transparencia” (https://www.oannes.org.pe/editorial/anchoveta-2025-entre-la-realidad-acustica-el-mito-del-calamar-y-el-clamor-por-la-transparencia/)


La reciente asignación de una cuota de 500,000 toneladas métricas para la Segunda Temporada de Pesca Norte-Centro 2025 ha despertado ciertas dudas en el público en general que no domina temas técnicos de administración pesquera.


Con un informe de IMARPE que indica 5.5 millones de toneladas de biomasa observada en el stock centro norte (frente a los >11 millones observados en el crucero anterior), la conclusión es predecible: la industria ha incurrido en sobrepesca. Sin embargo, esta simple percepción, peligrosa para la industria que se esfuerza por ser sostenible, resulta útil para sus opositores, que convenientemente ignoran la complejidad de la evaluación de la biomasa de una especie.


Desde nuestra humilde perspectiva, el verdadero problema no es un colapso biológico como otros perciben, ni siquiera los años de estudios con diferencias verificables en la evaluación de la biomasa de anchoveta entre el crucero de verano-otoño y el de invierno-primavera, que con los métodos acústicos se ve afectado por la concentración o dispersión estacional de la especie evaluada, sino que tras él existe también un dilema legal y metodológico que podría resolverse incorporando en el análisis un campo científico crucial: la Etología.


La gestión pesquera en el Perú se rige por un estricto marco institucional: El modelo científico del Instituto del Mar del Perú (IMARPE) debe basar su recomendación en lo que puede probar con metodologías validadas (acústica, modelos poblacionales). Esto exige tratar a la anchoveta como un "stock" pasivo biológico. Que obliga al científico a limitarse a la cifra de 5.5 millones de toneladas observadas en la zona Centro Norte, pues aventurarse más allá pone en riesgo la seriedad de su informe como sustento legal de una decisión ministerial.


Un pescador o capitán de pesca, en cambio, trata a la anchoveta como un animal estratega que aprende, se mueve y se esconde para sobrevivir. Esto es conocimiento empírico del comportamiento animal. ¿Qué es la Etología? La Etología (del griego ethos: costumbre) es la ciencia que estudia el comportamiento animal en su medio natural. En el contexto de la pesca, la Etología nos obliga a ver la anchoveta no como una estadística inerte, sino como un organismo inteligente que evoluciona día a día durante su corta existencia, su estrategia de supervivencia. Esta ciencia es la que explica por qué el animal hace lo que hace para evitar ser contado o pescado.


Quizá el verdadero problema está en su distribución espacial, pero no por ello podemos concluir que el recurso está desapareciendo o que enfrentamos la consecuencia de una sobrepesca.


El IMARPE nos dice que la biomasa total observada en todo el mar peruano durante el último crucero invierno-primavera asciende a 7.9 millones de toneladas (Centro Norte es 5.5 Millones de toneladas + Sur 2.4 Millones de toneladas) una cifra históricamente consistente. El problema es que 2.4 millones de toneladas se encuentran anómalamente al Sur del paralelo 16. Y el informe debe suscribirse a lo observado hacia el norte del paralelo 16. Quizá esta anomalía no es climática. Si no más bien el instinto de supervivencia de una especie como la anchoveta en acción.


Empíricamente, podríamos tal vez lanzar una hipótesis etológica, ¿Por qué no podría ser evasión acústica? Los peces aprenden a identificar el sonido de los motores de una embarcación y las emisiones de un sonar o una ecosonda con su principal depredador. El pez podría usar la etología para evadir al buque científico, dispersándose o buceando al sentir el ruido (lo que concluiría en una subestimación del stock Centro Norte).


De mi experiencia y mis diversas conversaciones con capitanes de pesca, tengo una hipótesis empírica personal sobre el comportamiento animal que he comentado muchas veces. Los peces en particular tienen una memoria útil para su supervivencia, que obviamente no pueden transmitir a las siguientes generaciones, más que con el ejemplo de los mayores de su comunidad. Cuando la temporada comienza, los cardúmenes de peces “nuevos” son relativamente fáciles de capturar, pero en la medida que algunos animales escapan y conforman nuevos cardúmenes, estos son más “experimentados” y parecen identificar mejor el peligro ante los distintos predadores incluyendo a las lanchas, su sonido y forma.


Esto hace que cada vez las capturas sean más difíciles. Pero también parece que estos peces “experimentados” son capaces de darse cuenta geográficamente cuáles son los sitios más seguros para evitar a los depredadores (barcos de pesca) y casi siempre al final de la temporada, comienzan a concentrarse dentro de las 5 millas o al sur. Es como si supieran donde se concentra la flota y donde no. Un mecanismo simple de supervivencia, los hace refugiarse donde la flota no suele capturarlos. No solo siguen a su alimento.


Mi opinión personal se basa en lo que he visto en peces de roca, muy seguido. La chita por ejemplo cuando comencé a bucear (hace 45 años) solía estar disponible en grandes cardúmenes cercanos al fondo donde termina la roca y comienza la arena, seguramente por su predilección por él muy muy y otros crustáceos pequeños asociados a la arena, pero con el tiempo y el aumento de pescadores submarinos, aunque solemos encontrarla en esos lugares, muy rápidamente el cardumen desaparece del fondo y se desplaza ahí donde rompe la ola, en el “alkaseltzer” y resulta muy difícil para el pescador submarino capturarla. Otras especies como la cabrilla, que también era muy disponible en esas áreas, con el tiempo respondieron al pescador submarino refugiándose más allá de los 20 metros de profundidad, donde también es difícil para el buzo en apnea capturarla. Podría dar más ejemplos.


En esto del comportamiento animal para la supervivencia juega mucho su longevidad, el comportamiento y el aprendizaje es diferente para animales con un ciclo de vida corto como la anchoveta y otros más longevos como la cabrilla. Y es un tema interesante que el IMARPE no suele considerar, porque no hay investigaciones robustas. Pero si tomas en cuenta esta hipótesis empírica, este “trasvase” podría explicarse con esto y entonces no tenemos una biomasa observada de 5.4 millones, sino de 7.9 millones, que resulta ser un dato interesante. Si es así, y no estamos equivocados, para el crucero de verano, la biomasa observada por el crucero verano - otoño podría ser superior a 12 millones. Y ese sí sería un indicio muy interesante que pondría puntos a favor de esta hipótesis. Y hasta podríamos aventurarnos a creer que el sur del Perú es un refugio de cría de anchoveta por la enorme abundancia de juveniles.


Pero hay otro factor a considerar; no tenemos un reporte conocido de los contenidos estomacales del calamar gigante que se acercó a la costa central a mediados de año. Sin embargo, gracias a la red de Oannes, sí recibimos información de amigos que estuvieron capturando las potas que se varaban vivas y reportaban que se estaban alimentando de pejerrey y anchoveta. Sin embargo, esto no está documentado científicamente, obviamente el IMARPE no lo toma en cuenta. Y solo toma en cuenta lo documentado recientemente. Es posible que la pota se alimentara de anchoveta y pejerrey cuando se acercó a la costa, y que la anchoveta reconociera en el calamar gigante el importante depredador que es, pero no lo podemos probar.


Los capitanes de pesca hablan de esto, es posible que la anchoveta busque un refugio estratégico y los líderes del cardumen guían al stock hacia zonas de mínimo esfuerzo pesquero (como el Sur), para escapar de la presión de la flota en la zona norte centro, o de otros importantes depredadores, al norte del paralelo 16.


Lamentablemente, el modelo de IMARPE no puede usar esta hipótesis empírica como sustento legal, aunque sea plausible, quedando atrapado en el dato de los 5.5 millones y reforzando la narrativa de la sobrepesca. Para desarmar en el futuro las acusaciones de sobrepesca y garantizar una gestión sostenible y creíble, la metodología científica podría evolucionar. Y esto es posible institucionalizando el intercambio de impresiones entre el capitán y el científico.


El objetivo de estas reuniones debería ser convertir la experiencia empírica del capitán en una variable científica medible y legalmente utilizable. Los pescadores y capitanes pueden reunirse con IMARPE para manifestar sus observaciones sobre la evasión acústica y el comportamiento al ruido para que el IMARPE pueda calibrar un “Factor de Evasión” en sus modelos que ajuste la biomasa observada. Y finalmente, tal vez, podría diseñarse un “Crucero Etológico” para verificar los patrones de movimiento del recurso, permitiendo al IMARPE hacer un mapeo de todas las zonas de refugio (Centro, Norte, Sur y 5 millas).


Esto probaría que la biomasa se está moviendo estratégicamente, no desapareciendo inexplicablemente. Solo cuando el científico pueda demostrar, con cifras robustas y un modelo actualizado, el valor de la Etología, puede tener un sustento legal para fijar una cuota que refleje la realidad total del recurso y llegar a ese soñado Rendimiento Máximo Sostenible que busca la bioeconomía pesquera. Por ahora, el estilo precautorio prima y es eficiente para conservar el recurso y la sostenibilidad de la pesquería.


No tengo la responsabilidad del IMARPE sobre mis hombros, ni mucho menos la responsabilidad de las decisiones de administración pesquera. Puedo darme el lujo de ser optimista y creer que es muy probable que el próximo crucero verano - otoño arrojara una biomasa observada con una cifra histórica. Para mí, es una prospectiva factible, porque veo recuperación del recurso y condiciones favorables, cosa que por cierto solo probarían que el estilo precautorio del IMARPE de los últimos años, está dando frutos.