Superar la paradoja del “Petróleo No, Pesca Sí”; un reto para el nuevo gobierno.

Autor: Francisco J. Miranda Avalos, Presidente de la J. Directiva de Oannes

viernes 10 de julio de 2026

Superar la paradoja del “Petróleo No, Pesca Sí”; un reto para el nuevo gobierno.

El desarrollo de una civilización tecnológica se define por su capacidad para gestionar recursos energéticos críticos sin degradar el soporte biosférico que la sustenta. En uno de libros de ciencia mas interesantes que alguna vez se han escrito: “Vida inteligente en el Universo”, Carl Sagan e I.S. Shklovsky planteaban que la transición de una especie hacia la madurez cosmica, depende de su capacida para superar su “adolescencia tecnológica”, una delicada fase en la que el poder para alterar el entorno supera la sabiduría para administrarlo. 


Hoy, y desde algun tiempo, los pobladores costeros del Perú experimentan este dilema universal, donde el debate público se ha estancado en la consigna reduccionista de “petróleo no, pesca sí”, sin ver mas alla. Esta postura, asume que la explotación de hidrocarburos en el Mar de Grau es intrínsecamente antitética con la preservación de la corriente de Humboldt, un ecosistema de surgencia único en el planeta. 


Sin embargo, si hacemos un análisis bioeconómico y de datos puros, se revela que este binomio plantea una profunda paradoja: al oponerse tajantemente a la captación de renta energética offshore, se priva al Estado de los recursos financieros extraordinarios que se requieren de forma urgente para proteger, tecnificar y asegurar la supervivencia de la propia actividad pesquera y otras en el mar, frente al inevitable cambio climático global.


La resistencia civil y de los gremios de la pesca artesanal ante la actividad petrolera no es irracional, por cierto, es el resultado directo de traumas ambientales acumulados e inconsistencias regulatorias históricas, ademas de malos administradores, politicos y una alta corrupcion. 


El derrame de más de 11,000 barriles de crudo ocurrido en Ventanilla en 2022 evidenció severas limitaciones en la capacidad de respuesta ante contingencias por parte de los operadores privados y de las entidades fiscalizadoras del Estado, tales como el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) y el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (OSINERGMIN). 


Asimismo, la percepción pública está marcada por la ineficacia histórica en la distribución del canon petrolero en zonas como Talara o Zorritos, donde décadas de extracción convencional onshore y offshore somera no se han traducido en un desarrollo humano sostenible ni en infraestructura científica local, vulnerando el principio fundamental de equidad intergeneracional. 


No obstante, el intento de perpetuar el lema “petróleo no, pesca sí” como una política de Estado inamovible ignora que el verdadero peligro para el Mar de Grau no es el carbono confinado en el subsuelo, sino la ausencia de un diseño de sistemas de alta gobernanza que convierta un recurso finito y entrópico en capital tecnológico perpetuo para el mar.


La corriente de Humboldt es una circunstanacia bioquímica planetaria altamente productiva debido a sus procesos de afloramiento costero, aportando una proporción masiva de las capturas pesqueras globales. Sin embargo, como advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su informe sobre El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2024, la sostenibilidad de estos ecosistemas marinos frente a factores de estrés global, como el calentamiento oceánico y la agudización del fenómeno El Niño, exige la implementación inmediata de una "Transformación Azul". 


Pero esta estrategia sectorial demanda inversiones de gran envergadura en digitalización de la acuicultura, desarrollo de infraestructura de resiliencia climática, optimización genética de recursos hidrobiológicos y redes automatizadas de monitoreo oceanográfico en tiempo real. Pretender financiar esta monumental reingeniería de adaptación climática y modernización pesquera basándose exclusivamente en el presupuesto fiscal ordinario de un país en desarrollo es un error de cálculo macroeconómico; es aquí donde la paradoja se disuelve si se utiliza la energía fósil como palanca.


El espejo internacional donde el Perú debe reflejar su estrategia de largo plazo es sin duda Noruega, una nación que resolvió con éxito esta aparente incompatibilidad en las aguas del Mar del Norte. Mediante la creación de su Fondo de Pensiones del Gobierno Global, alimentado por los excedentes de la producción de hidrocarburos operada por la estatal Equinor, Noruega construyó un patrimonio soberano que supera los 1.6 billones de dólares. 


Lejos de consumir estos dividendos en gasto corriente o subsidios ciegos, el pais europeo aplicó un principio de eficiencia macroeconómica: extrajo energía fósil y la transformó en conocimiento e innovación tecnológica. Esta renta petrolera financió la investigación científica y la infraestructura avanzada que hoy posicionan a Noruega como el principal exportador global de salmón y un líder indiscutible en acuicultura sostenible y gestión ambiental de ecosistemas marinos, asi como de otros desarrollos tecnologicos basados en modelos renovables. El modelo noruego demuestra que no se trata de elegir entre hidrocarburos o pesca, sino de emplear los beneficios transitorios del petróleo, un recurso no renovable, para blindar y perpetuar los recursos renovables del futuro.


En el escenario peruano contemporáneo, la geografía energética offshore presenta una encrucijada crítica en la Cuenca Trujillo, donde se ubican los lotes de exploración Z-61, Z-62 y Z-63 bajo contratos supervisados por Perupetro. Las campañas de prospección sísmica tridimensional en estas áreas de aguas profundas, que alcanzan profundidades operativas de hasta 2,400 metros, proyectan potenciales de producción significativos que podrían transformar la balanza comercial de hidrocarburos del país. 


Desde la perspectiva de la administración de recursos, el Ministerio de la Producción (PRODUCE) y las autoridades ambientales peruanas no deberian enfocar estos proyectos con la lógica extractivista del siglo pasado, sino bajo exigencias de seguridad y estándares regulatorios equivalentes a los de la industria aeroespacial. La viabilidad de operar en la Cuenca Trujillo requiere que los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) incorporen sistemas de telemetría pública y monitoreo satelital continuo, internalizando los costos de seguridad absoluta para mitigar a cero el riesgo de afectación sobre el ecosistema de la corriente de Humboldt.


Para materializar esta transición estratégica y resolver definitivamente la paradoja social, Oannes considera imperativo proponer un cambio estructural a través de la creación del "Fondo Soberano del Mar de Grau". Este instrumento financiero que proponemos, inspirado en la gobernanza noruega, debiera captar de manera obligatoria el grueso de las regalías y derechos generados por los nuevos lotes offshore, impidiendo su dilución en burocracias gubernamentales ineficientes.


Los recursos del fondo deben colocarse en fideicomisos internacionales intocables, cuyos rendimientos se destinen por mandato legal explícito y exclusivo a financiar el fortalecimiento del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), la investigación científica avanzada, la modernización de los desembarcaderos pesqueros artesanales y el escalamiento tecnológico de una acuicultura marina nacional sostenible. De este modo, la explotación temporal del subsuelo marino se convierte en el motor financiero directo de la conservación y el aprovechamiento sostenible de la columna de agua.


En conclusión, la madurez institucional de la gobernanza marítima peruana pasa por entender que los recursos naturales de una nación representan la dote científica para asegurar su viabilidad histórica. Dejar el petróleo en el subsuelo por el temor persistente a nuestra propia incapacidad administrativa constituiría una declaración de quiebra institucional y técnica. Por el contrario, extraerlo sin fiscalización rigurosa para financiar el gasto corriente corriente equivaldría a un suicidio bioeconómico. 


La única vía compatible con el rigor científico y el progreso regulatorio consiste en sustituir definitivamente el paradigma excluyente de “petróleo no, pesca sí” por una política de Estado previsora: “petróleo hoy, para garantizar la ciencia, la tecnología y la pesca de los próximos mil años”. La sostenibilidad del Mar de Grau depende de nuestra capacidad para ejecutar con absoluta transparencia y precisión técnica una transformación fundamental.


Fuentes Consultadas:


 




  • FAO (2024): El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2024. La transformación azul en acción. Roma. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.




  • Seijo, J.C., Defeo, O., Salas, S. (FAO, 1997): Bioeconomía pesquera: Teoría, modelación y manejo. FAO Documento Técnico de Pesca No. 368. Roma.




  • Cadima, E.L. (FAO, 2003): Manual de evaluación de recursos pesqueros. FAO Documento Técnico de Pesca No. 393. Roma.




  • FAO (2009): Desarrollo de la acuicultura. 3. Gestión de los recursos genéticos. FAO Orientaciones Técnicas para la Pesca Responsable No. 5, Supl. 3. Roma.




  • Sagan, C. & Shklovskii, I.S. (1984): Vida inteligente en el universo. Editorial Reverté. Barcelona.