Ultimas decisiones sobre el manejo de la pesqueria de anchoveta
Autor: Francisco J. Miranda Avalos, Presidente de la J. Directiva de Oannes
jueves 11 de junio de 2026
¿Me sorprendio la ultima disposicion de PRODUCE sobre la suspension de la pesca de anchoveta, cuando todos esperabamos que se reiniciara la temporada? Un poco, si, pero no del todo, los analisis tanto del Instituto del Mar del Perú (IMARPE) como de otros profesionales e instituciones, no eran alentadores. Quiza algunos pescadores y empresarios lo sientan como un golpe, pero tal vez dentro de todas las consecuencias economicas que podria tener, deberiamos considerarlo como una inversion en la sostenibilidad futura del recurso.
La gestión de los recursos marinos en el Perú trasciende la mera administración sectorial para convertirse en un compromiso irrenunciable con la seguridad alimentaria y el equilibrio ecosistémico de la corriente de Humboldt. Nuestro marco legal, fundamentado en la Ley General de Pesca, eleva la protección del patrimonio hidrobiológico a la categoría de prioridad de Estado y consagra que la actividad pesquera es de interés nacional para asegurar la conservación y utilización sostenida de los recursos de la nación. Este postulado rector exige un balance milimétrico entre la dinamización económica y la supervivencia de la biomasa a largo plazo, obligando a la autoridad regulatoria a implementar mecanismos para detener la temporada de pesca, con el único fin de salvaguardar ejemplares que miden unos centímetros menos que la talla minina legal, configurando así las reglas del juego que estan definiendo la compleja y altamente volátil primera temporada de pesca de anchoveta de este año y poniendo a prueba una vez mas la administracion de la pesqueria de pelagicos mas importante del mundo.
Para que la industria extractiva opere bajo estándares de predictibilidad y sostenibilidad, el Ministerio de la Producción ha recurrido a esquemas normativos rigurosos, como los establecidos en la Resolución Ministerial N° 085-2026-PRODUCE, la cual autorizó el inicio de las operaciones en la región Norte-Centro del litoral desde el 09 de abril, delimitando el esfuerzo pesquero desde el extremo norte hasta los 16°00’S. La fijación de un Límite Máximo Total de Captura Permitida para consumo humano indirecto en 1 914 049 toneladas operó como un verdadero techo de seguridad y un regulador de presión para el ecosistema, asegurando que la tasa de extracción no supere la capacidad de renovación natural de Engraulis ringens, manteniendo el margen de resiliencia biológica que demandan los depredadores superiores y garantizando para el futuro la estabilidad laboral de las familias que dependen de la cadena de valor de los ingredientes marinos. Sin embargo, la naturaleza impone sus propias dinámicas estocásticas, y el orden administrativo ahora colisiona con un escenario oceanográfico adverso que exacerba la vulnerabilidad biológica del recurso.
El principal desafío biológico de esta temporada se centra en la protección crítica de los ejemplares juveniles, formalmente identificados por poseer una longitud total menor o igual a los 9.0 cm, cuya alta incidencia provocó graves problemas de enmallamiento y capturas incidentales debido a las alteraciones en su comportamiento metabólico y agregación espacial. Para el IMARPE, la presencia masiva de juveniles constituye una alerta roja que amenaza directamente el éxito del reclutamiento para los ciclos biológicos de 2027 y quiebra el eslabón energético principal de la cadena trófica, una situación gatillada por un fuerte estrés térmico que desplaza a los adultos reproductores hacia zonas más profundas o australes en busca de refugio surgente, dejando a las cohortes más jóvenes expuestas en la superficie y altamente vulnerables a las redes de cerco.
Este escenario biológico crítico posee un motor físico de escala planetaria, pues de acuerdo con los monitoreos oceanográficos, el arribo continuo de ondas Kelvin cálidas alteró drásticamente la estructura de la columna de agua, provocando una severa profundización de la termoclina que hundió los nutrientes y compactó el hábitat de la anchoveta hacia la costa. Las anomalías del nivel del mar superaron los +20 cm al norte de Pisco, confirmando la intrusión masiva de Aguas Subtropicales Superficiales y Aguas Ecuatoriales Superficiales que acorralaron al recurso contra el litoral, mientras los reportes satelitales del Centro de Predicción Climática de la NOAA evidenciaban anomalías térmicas extremas, superiores a los +1.0 °C en la región Niño 3.4 y mayores a los +2.0 °C en la región Niño 1+2 frente a nuestras costas, alcanzando picos alarmantes de hasta +4.0 °C en Piura y bandas de calor de entre +3.0 °C y +5.0 °C en el eje Chimbote-San Juan.
Ante la evidencia de un hábitat geométricamente deformado por el calor, la administración pública acciona un manejo adaptativo al traducir la ciencia en mandatos legales de cumplimiento obligatorio en tiempo real, utilizando los Reportes Científicos N° 03 y 04 del IMARPE como el sustento técnico vinculante para la emisión de las Resoluciones Directorales N° 044, 047 y 052 de PRODUCE. Estas normativas aplicaron cierres quirúrgicos iniciales y suspensiones preventivas focalizadas de corta duración dentro de las primeras 20 y 30 millas náuticas, para luego decretar una veda extendida de 15 días entre los paralelos 06°00’S y 14°00’S, protegiendo la zona de mayor concentración de juveniles y demostrando que la paralización temporal no es un castigo financiero para la industria, sino una inversión biológica de alto retorno. La primera temporada de pesca nos deja la gran lección de que la gobernanza pesquera moderna es ciencia aplicada en movimiento; gracias a la vigilancia coordinada del IMARPE y el ENFEN, el Perú demuestra que es posible navegar las crisis climáticas más severas de El Niño sin hipotecar el futuro de nuestro mar, recordándonos que un océano en veda es, fundamentalmente, un recurso que se está capitalizando para el mañana.
Ante las proyecciones de una drástica reducción o suspensión de las cuotas de captura en la región Norte-Centro, el mercado global está reaccionando bajo una lógica de escasez latente:
En los precios de la Harina de Pescado (Grado FAQ y Super Prime) se proyecta un incremento inmediato en los mercados de Singapur y Shanghái, superando los USD 2,100 por tonelada métrica, reviviendo las crisis de oferta observadas en eventos históricos anteriores.
Y en los precios del Aceite de Pescado, al contraerse el índice de grasa corporal de la anchoveta por estrés térmico y escasez de alimento, los rendimientos de extracción industrial podrian caer a mínimos históricos. Esto podria impulsar el precio del aceite premium por encima de los USD 3,500 por tonelada métrica, impactando fuertemente los costos operativos de las industrias de acuicultura de salmónidos en Noruega y Chile.
Por duro que pueda sonar, la unica opcion es seguir monitoreando cientificamente la situacion actual del recurso, antes de decidir si volvemos a pescar durante esta temporada de pesca, que no esta terminada aun, sino suspendida por un concepto precautorio. El levantamiento solo procederá mediante una Resolución basada en informes del IMARPE que demuestren una mejora en las condiciones.
FUENTES CLAVE UTILIZADAS
Ministerio de la Producción (PRODUCE, 2026): Resolución Ministerial N° 085-2026-PRODUCE, Resoluciones Directorales N° 044-2026, 047-2026 y 052-2026-PRODUCE/DGPAR. Ley General de Pesca (Decreto Ley N° 25977).
Instituto del Mar del Perú (IMARPE, 2026): Reportes Científicos N° 03 y 04 sobre la estructura poblacional de la anchoveta y condiciones bio-oceanográficas.
Comisión Multisectorial ENFEN / CPC-NOAA (2026): Informes técnicos de monitoreo de ondas Kelvin y anomalías de la Temperatura Superficial del Mar en las regiones Niño 1+2 y Niño 3.4.
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO): Código de Conducta para la Pesca Responsable y directrices de enfoque precautorio.








