Fuente: Cedepesca, Mar del Plata
Argentina - Buque con bandera no reconocida, empresa recontra conocida
ATRAPADO POR LA PREFECTURA DENTRO DE LA ZEE
miércoles 22 de febrero de 2006
El “John Cheek” pertenece a la española Pescapuerta, que opera en el área otros nueve buques congeladores con licencia ilegítima desde las Islas Malvinas, y cinco más con licencia argentina.
La información conocida ayer sobre la detención del buque de pesca “inglés” John Cheek, mientras operaba en la pesca de arrastre dentro de la Zona Económica Exclusiva argentina pone de relieve una vez más que las licencias ilegítimas otorgadas por el gobierno británico para operar desde Malvinas sirven para basar incursiones ilegales en nuestras aguas por parte de buques de muchas procedencias: España, Korea y Taiwan entre ellas.
Pero además, el operativo de la Prefectura Naval impulsa con fuerza el debate, en Argentina, respecto de la conducta a seguir con aquellas empresas extranjeras que operan buques de bandera nacional, y al mismo tiempo, conducen otros tantos con la “bandera no reconocida” que los británicos inventaron para las Islas Malvinas.
El caso de Pescapuerta no es único. Otros que “no son de aquí ni son de allá”: Pereira opera tres buques con licencia argentina y seis en Malvinas. Freiremar, uno y uno. Pescanova, catorce y cinco respectivamente.
Pueden encontrarse tambien buques españoles y coreanos que sucesivamente operan desde el continente y desde las islas. Asimismo, hay buques como el Unionsur 1, perteneciente a una empresa de Chile (EMDEPES), que han obtenido licencia para operar ilegitimamente desde Malvinas en el Atlántico Sudoccidental mientras su gobierno respalda el reclamo de soberanía argentina.
Incluso se ha registrado el caso de buques que operan en la misma zona con licencias no argentinas y que llegan a nuestros puertos a descargar y reexportar su mercadería porque les convienen los costos operativos, y ello es tolerado por las autoridades portuarias y aduaneras.
Una estrategia coherente de recuperación del ejercicio de la soberanía nacional sobre los amplios espacios marítimos usurpados por Gran Bretaña, así como el cumplimiento de los deberes de país ribereño, debería percibirse mediante una demostración palpable de que estas contradicciones no serán toleradas. ¿Quieren igual trato que las empresas nacionales, como siempre reclaman?. Muy bien entonces. O están aquí, o están allá. Que hagan su balance de costos y beneficios.









