Fuente: ElLiberal.com.ar

Argentina - La malnutrición afecta el desarrollo cerebral

lunes 26 de marzo de 2018

Argentina - La malnutrición afecta el desarrollo cerebral

Si el niño está bien alimentado durante los primeros años de vida, puede tener un efecto profundo en su salud, así como en sus funciones cognitivas, emocionales y psicosociales, sobre todo en la atención, memoria, capacidad para aprender y en el rendimiento escolar. La fase de máximo crecimiento cerebral comienza hacia la mitad de la gestación y termina entre los 2-3 años de edad.

Durante la fase de máximo crecimiento el número total de neuronas que tendrá el adulto, el árbol dendrítico y sus conexiones sinápticas crecen y se desarrollan. En este período la malnutrición infantil moderada reduce hasta en un 40% el número de sinapsis por neurona y este déficit persiste en el niño pese a las correcciones realizadas en la deficiencia alimentaria.

La malnutrición no destruye el tejido nervioso sino que produce un intenso y extenso déficit cuantitativo de la población neuronal, del número de sinapsis por neurona y de la relación cuantitativa entre diferentes estructuras.

La malnutrición tiene un efecto deletéreo (que puede causar la muerte) sobre la inteligencia y produce alteraciones en el comportamiento social.

La madurez química del cerebro infantil se alcanza por biosíntesis local o por el aporte de la dieta de la madre y del lactante. La malnutrición intrauterina – deficiente alimentación materna durante el embarazo – y una malnutrición postnatal afectan el desarrollo cerebral; estos niños deben soportar todo tipo de discapacidades y minusvalías en el futuro. La combinación de una nutrición inadecuada y un medio ambiente social y hogareño poco estimulante traen como resultado un deterioro en las destrezas, aptitudes y habilidades, dificultades en la dicción y la lectura y un progreso deficiente o nulo en la escolaridad.

La interacción entre la calidad y cantidad de los elementos nutritivos, las enfermedades que afectan la ingestión de alimentos, la presencia de infecciones y factores socioeconómicos negativos tanto antes como después del nacimiento, ejercen una profunda influencia que inducen el deterioro del cerebro infantil en los niños pequeños y ponen en serio riesgo su futuro como seres humanos. El cerebro es el órgano que más rápido crece. Al nacer, pesa 350 gramos y a los 14 meses, 900 gramos (el 80 por ciento del cerebro adulto). Sin una alimentación adecuada el cerebro no crece. Los déficit de determinados nutrientes específicos podrían ser cruciales en el desarrollo futuro, como por ejemplo la deficiencia de hierro estaría asociada con cambios en el comportamiento y retrasos en el desarrollo psicomotor, mientras que la insuficiencia de yodo estaría asociada con la reducción de la cognición y rendimiento escolar.

La desnutrición afecta de manera distinta, y con distintos grados de severidad, a las diferentes áreas del cerebro, en donde existe una interacción recíproca entre desarrollo cognitivo y emocional; y en cuyo caso, los cambios en alguno de ellos, contribuye a cambios en el otro.

Las vitaminas y minerales mejoran el aprendizaje y la memoria en los niños de edad escolar Según un estudio realizado por el grupo de estudio Nemo (Nutrition Enhancement for Mental Optimization), los investigadores evaluaron los efectos de agregar una vitamina específica y una mezcla de minerales a la bebida diaria en edad escolar.

Los científicos estudiaron 396 niños bien alimentados que concurrían a sus respectivos establecimientos escolares en los niveles preescolares y primarios en Australia y 384 niños mal alimentados; también en sus respectivas escuelas; en Indonesia.

En cada país, los niños fueron ubicados al azar en uno de los cuatro grupos, recibiendo una bebida con una mezcla de micro nutrientes (hierro, cinc, ácido fólico y vitaminas A, B-6, B-12 y C) o con aceite de pescado (DHA y EPA), o con ambos agregados, o con nada agregado (placebo).

Después de 12 meses, los niños preescolares y primarios en Australia que recibieron la mezcla de nutrientes demostraron mayores niveles en sangre de estos micro-nutrientes, lo que significa que sus cuerpos estaban absorbiéndolos de forma eficiente. Además, rindieron significativamente mejor en los tests que medían su capacidad de aprendizaje y memoria en comparación con los niños de los otros grupos que fueron analizados, en este caso los niños escolarizados de Indonesia.

Este estudio confirma que la nutrición puede influir positivamente en el desarrollo cognitivo en los escolares, aún en niños que están bien alimentados. Los investigadores sugieren que este descubrimiento podría ser relevante en todo el mundo occidental y que lo dependiente de las autoridades escolares sigan las prioridades de una pirámide de “alimentación saludable” de forma primordial y establezcan las normas adecuadas.

Por el Lic. Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.