Fuente: Diario de Madryn, Puerto Madryn
Argentina - La pesca hacia la paralisis
lunes 12 de septiembre de 2005
UN ESCENARIO TAN EVIDENTE COMO LAMENTABLE
Al confirmarse la efectividad de la huelga del SOMU (marineros y maestranza de los pesqueros), que mantiene cinco grandes buques de empresas de CAPIP (Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras) paralizados en el puerto, es fácil vaticinar que no se está lejos de una nueva crisis pesquera cuando aún empresarios, trabajadores y suministradores marítimos de Puerto Madryn, no se han recuperado de las nefastas consecuencias que tuvo la huelga del STIA (trabajadores pesqueros en plantas de tierra) que mantuvo paralizada la actividad pesquera durante 38 violentos días.
La situación es clara. Las empresas pesqueras no pueden salir a pescar los escasos cupos de merluza que les quedan, o hacer pescas alternativas como la anchoita, ahora disponible y que luego no lo estará. Se termina la materia prima disponible.
Por su parte, el langostino no aparece –y con ellos las posibilidades financieras para aguantar- y las breves campañas de estudio en su búsqueda, anunciadas por la Nación y por la Provincia, seguramente se verán retrasadas o canceladas por esta nueva virulencia sindical.
Frente a este escenario, es difícil entender el reclamo del SOMU cuando en febrero pasado firmó un convenio colectivo con la CAPIP, del que ambas partes se confesaron satisfechas, que consiguió para los marineros de menor categoría un mínimo asegurado real equivalente a más de 1.000 dólares mensuales en caso de no pescar nada. Tan sólo en febrero pasado la firma de dicho Convenio mereció la felicitación personal del Ministro Tomada al presidente de la CAPIP, Mario Ordiales, y al Secretario General del SOMU, Omar Suárez. Pero veinte días después ese Convenio era denunciado y anulado por el SOMU, cuando ya se habían adherido todas las demás Cámaras. Desde Febrero se aplica por la CAPIP y hasta hace días los marineros trabajaban sin problemas, porque el Convenio es bueno: Ha sido necesario que el SOMU envíe especialistas de fuera de Madryn que persuadan a los marineros para no trabajar. Sin dichos especialistas se hubiera seguido trabajando.
La huelga del SOMU, extensión de la de Mar del Plata, llega cuando el panorama pesquero no puede ser peor:
Cada vez son más los barcos inactivos.
Cada vez es menos la materia prima en las plantas.
Hay conversaciones inmediatas muy sensibles CAPIP / STIA y el vencimiento del Convenio Colectivo de dicho gremio en octubre, que encontrará anémicas a las empresas.
No aparece el cupo extraordinario de merluza para lo que queda del año, sin saberse por qué la tardanza.
No aparece el reparto definitivo de las cuotas de merluza, que marca la incumplida -por ocho años ya- Ley Federal de Pesca, ni idea sobre el destino final de la misma, con lo que es imposible prever sobre la pesca de merluza para el 2006.
No aparece el langostino, que todo podría aliviarlo, ni se podrá investigar para hacer -al menos- previsiones de contingencia.
No hay noticias ciertas del necesario Convenio de Administración Conjunta del Golfo de San Jorge que permitan prepararse para el 2006, sin que se vea la razón de tanto secretismo.
No hay avances conocidos en una necesaria Ley de Pesca Provincial que dé previsibilidad a empresarios y trabajadores.
No es difícil entonces vaticinar un futuro negro, inmediato, para la actividad pesquera y su reflejo en nuestra ciudad.
Seguramente asistamos a cierres de empresas, suspensiones y procedimientos de crisis, si no se toman medidas para reunir a todos los actores pesqueros y encontrar las medidas inmediatas de urgencia social que eviten el desastre. Madryn no puede volver a sufrir lo que sufrió hace cuatro meses.
La convocatoria debe hacerse con alcance provincial y en forma urgente.
Hacia adentro, por los miles de trabajadores directos y por los cientos de suministradores marítimos que se verán afectados antes de haberse recuperado de la huelga del STIA y hacia afuera por tener una política provincial de estado y un consenso que permita obtener resultados con la merluza frente a la nación y cooperación de Santa Cruz en cuanto al langostino. Se trata de que no se paralice la actividad privada que más trabajo genera en la provincia.
Por su parte Puerto Madryn, principal puerto pesquero y responsable nominal, al menos, de la conducción pesquera provincial, debe convocar ya a todos los que quieran evitar o minimizar lo que puede ser un desastre y aportar sus hallazgos para el bien de la provincia toda.
La realidad marca que nuestra ciudad pesquera no tiene trabajadores en negro; tiene el dólar como parámetro del pago de tripulantes, que es la razón básica de la huelga que, ya por más de días, tiene paralizada esta actividad en Mar del Plata; sin embargo, no nos libramos de una actividad sindical de desbocados reclamos –con fuertes tintes políticos- que van directos al conflicto, sin etapas intermedias, a pesar de que los salarios de sus afiliados, con respecto al SOMU, no están ni en los sueños de la mayoría de los trabajadores de otras actividades.
Es necesario el esfuerzo de todos. Hagámoslo. Es nuestro deber de madrynenses y chubutenses.









