Fuente: La Epoca, La Paz

Bolivia - Chile y el estribillo "mar para Bolivia"

Carlos Zannier

domingo 30 de abril de 2006

La visita del presidente Evo Morales a Chile, invitado por la Presidenta electa de ese país, creó un ambiente de gran expectativa. La reunión entre ambos ratificó las conversaciones y el camino trazado en el último tiempo. En ese momento, lamentablemente llegó el encuentro en el estadio de Chile.
Cualquier analista debidamente informado sabrá que el apoyo del Partido Comunista chileno a la causa de la reivindicación marítima ha estado siempre en sus postulados y acuerdos políticos. A no equivocarse. Quién efectivamente estuvo detrás de los actos del Estadio Nacional fue el histórico Partido Comunista, quien tiene suficiente capacidad para aglutinar a otros sectores de la izquierda extraparlamentaria chilena y a algunos movimientos indígenas, quienes efectivamente concurrieron a dichos actos. Ahí comenzaron los desencuentros.
El apoyo a nuestra causa expresada en el grito "Mar para Bolivia" al parecer llegó a introducir cambios en la visión del presidente Morales y de sus principales colaboradores en torno a la estrategia a seguir con Chile.
Este cambio de percepción se hizo elocuente el 23 de marzo en el discurso que Morales dio a propósito del Día del Mar, que lo llevaría a reforzar una estrategia frente a Chile teniendo a la vista estas expresiones de apoyo de un sector de la sociedad chilena. Su llamado a la OEA y la invitación a su Secretario General a visitar Bolivia, para impulsar una reunión de urgencia de dicho organismo para tratar el tema marítimo, dan cuenta de la sobre reacción que hubo respecto de los actos de Santiago, los cuales, como era de esperar, llevaron a las autoridades chilenas a reaccionar con el retorno a la estrategia de la bilateralidad y de la intangibilidad de los tratados. Es posible que las declaraciones del presidente Morales, principalmente las realizadas el Día de Mar, hayan llevado a la Cancillería chilena a buscar un nuevo Cónsul General que reforzara la línea oficial y conservadora desechando la posibilidad de un hombre con mayor peso político y ascendiente en el nuevo gobierno de Chile. Diseño que al parecer era el que se iba a privilegiar antes de las declaraciones de nuestro Presidente.
Todo lo anterior ha llevado a una suerte de distorsión en las opiniones públicas de ambos países y sobre todo en los medios de comunicación. En efecto, muchas noticias y artículos de opinión que han surgido en el último tiempo en las dos capitales tienden a construir la imagen de que existe un diálogo intenso y reservado entre las partes. Nada más ajeno a la realidad. La verdad, es que más allá de una suerte de "diplomacia declarativa" y la relación bilateral pasa por un momento de inacción.
Por ello es indispensable, en esta época de profundos cambios en nuestro país y también en Chile se retome el trabajo serio y reservado que planteo el presidente Morales bajo un nuevo enfoque en el que se incorporen las posibilidades de beneficios mutuos, es decir que empecemos a mirar a Chile, no como parte de nuestros problemas, sino como parte de nuestra solución.
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Carlos Zannier es economista y experto
en relaciones internacionales