Fuente: Radio Universidad de Chile, Santiago de Chile

Chile - El planeta Océana

Raúl Sohr

lunes 10 de abril de 2006

Publicado el 09-04-2006 21:06:27 - El océano parece infinito e invulnerable pero en realidad su explotación y, en muchos casos, la sobreexplotación lo han vaciado de recursos e intoxicado. Los millones de toneladas de peces extraídos, merced a la creciente eficacia de la pesca industrial, ha crecido a un ritmo insostenible.

Si fuera por las masas que lo integran el planeta tierra debió llamarse Océana. Más de 70 por ciento del globo está cubierto por las aguas salinas de un océano único, pues aunque recibe distintos nombres en realidad es uno solo. Los antiguos griegos así lo creían y aludían al Dios Okeanos como un gran río que circundaba al mundo.

Esta semana navegué tres días en el buque Aquiles de la Armada por los canales patagónicos. Sería muy provechoso que todos los chilenos tuvieran la oportunidad de navegar en un buque de la escuadra. Ello no solo enseña las tareas que realiza la marina sino que recuerda que en el mar todo es más dramático. Los cambios climáticos repercuten con violencia multiplicada sobre las aguas. Vientos que en tierra pasan desapercibidos crispan la superficie y sacuden a los navíos.

El océano parece infinito e invulnerable pero en realidad su explotación y, en muchos casos, la sobreexplotación lo han vaciado de recursos e intoxicado. Los millones de toneladas de peces extraídos, merced a la creciente eficacia de la pesca industrial, ha crecido a un ritmo insostenible:en la década de los 50 se extraían 20 millones de toneladas, en los 70 eran 80 millones de toneladas para estabilizarse en los últimos años en 90 millones de toneladas. Esta extracción ha redundado en la desaparición de ciertos bancos de peces como el arenque en Atlántico Norte. Y así como en la minería se excava cada vez más profundo así en los mares las redes se sumergen más y más afectando a nuevas especies. En los años 50 la profundidad promedio de pesca industrial era de 150 metros en tanto que en este siglo supera los 200 metros.

En un punto de la navegación divisamos los glaciares de Campos de Hielo Norte. Aquí la armada desarrolla una investigación del mayor interés internacional. Existe un proyecto para la medición de los volúmenes de aguas de estos hielos que en algunos puntos superan los mil metros de espesor. Toda la evidencia indica que los hielos eternos, milenarios los llaman los que los pican para mezclarlos con whisky, están en vías de evaporación y retroceden a velocidad inédita desde Groenlandia a Chile. La disminución de las superficies blancas contribuye a elevar la temperatura de las aguas. Los hielos deflectan 80 por ciento de los rayos solares de vuelta al espacio en tanto que las superficies acuáticas las absorben en la misma proporción inversa: 80 por ciento. Ello repercute sobre el nivel de los mares, sobre las corrientes, sobre la composición química de los mares y sobre la vida submarina en todas sus formas.

El temor es que la suma de variables que afectan un cambio acelerado de los océanos y la atmósfera desemboque en una “avalancha” en que un factor potencia a otro con consecuencias imprevisibles. En mi novela “La muerte Rosa” especulo con lo que ocurrirá si continúa el adelgazamiento de la capa de ozono hasta el punto en que ya el cielo no será azul sino que rosa. Entonces las radiaciones ultravioletas que hoy ya alteran la vida en mar y tierra harán insostenibles ciertas formas de vida orgánica.

La visión griega de Okeanos era correcta. No solo los océanos están interconectados sino que la única forma de comprender los cambios que viven es mediante un enfoque holístico, es decir de conjunto. Los glaciólogos, biólogos marinos, meteorólogos, oceanógrafos y todas las ciencias que estudian los mares deben aunar esfuerzos. Ello solo es posible si las instituciones que las sustentan como la agencias gubernamentales, universidades, empresas y, por cierto, la armada colaboran en una tarea que para un país eminentemente marítimo, como Chile, es de importancia capital. El mes del mar que se avecina brinda una buena oportunidad de reflexión.