Fuente: El Proa, San Antonio

Chile - La depredación de nuestros mares

Cristian Gutierrez

martes 24 de enero de 2006

El año pasado fue malo para el sector pesquero chileno, principalmente por la baja en las capturas debido a la sobreexplotación de las principales pesquerías pelágicas del país. Otros factores que han influido en esta baja son la aparición de la jibia, especie que se alimenta principalmente de merluza, y el mal tiempo registrado en el litoral central y sur que dificultó la actividad pesquera en esas zonas.



Esto nuevamente pone en tela de juicio la actual institucionalidad pesquera, amparada en los Límites Máximos de Captura por Armador, básicamente por dos razones. Por un lado las bajas en la capturas demuestran que este sistema de asignación de cuotas no ha sido eficaz para mantener la sustentabilidad de los recursos marinos, tal como aseveraban sus defensores más acérrimos: la Industria y el subsecretario Sandoval. Al respecto es impresentable que frente a la baja en la cuota de jurel para este año, los industriales aleguen que se debe a la presencia de buques pesqueros chinos que operan en los límites de las 200 millas marinas chilenas, ya que los armadores chilenos obtienen el 95% de las cuota de jurel.



Por otro lado, tenemos la alta concentración que se vive hoy en la industria pesquera, donde siete familias son en la práctica los dueños del mar en Chile. Esto más allá de implicancias comerciales en el sentido de aprovechar economías de escala, aumentar la productividad y reducir costos, tiene fuertes impactos sociales, especialmente sobre el empleo. En el año 90, en la zona centro sur había 29 actores en la industria, mientras que hoy día solo hay presentes 14, y si el año 2000 había 147 naves, actualmente sólo operan 50. A lo anterior hay que agregar la precaria situación de la pesca artesanal altamente perjudicada por la asignación de cuotas.



Un dramático ejemplo al respecto es lo que sucede con San Antonio, ya que según datos del INE, sería la ciudad que posee la mayor tasa de desempleo del país con un 18,3%. Esta ciudad acoge principalmente a pescadores artesanales y a gente ligada a la industria pesquera, y a estas alturas constituye uno de los mayores ejemplos del dramático desastre social acarreado por la actual institucionalidad pesquera, que desde el año 2001 entregó el 80% de las cuotas de pesca de las especies más atractivas económicamente al poderoso sector industrial, dejando el 20% restante para el sector artesanal. No es casualidad entonces que dados estos índices de desempleo en San Antonio, presente según la encuesta CASEN 2003, un nivel de pobreza muy superior al promedio nacional, alcanzando al 23% de la población, y niveles de escolaridad menores a la media nacional, 9,6 versus 10,2 respectivamente.



En definitiva, la insustentabilidad ambiental y la alta concentración económica son las características del sector pesquero chileno que se consolidaron durante al año pasado y que serán relevantes a la hora de evaluar la Ley Larga de Pesca durante este año 2006.