Fuente: El Diario, Santiago de Chile

Chile - La historia de los hermanos Pacheco: fundadores del holding Oxxean

lunes 2 de enero de 2006

La firma recientemente sumó a sus actividades una planta de procesamiento de salmones

(Publicado : 2/1/2006, 5:0 horas)

María Eugenia González
Corresponsal Zona Sur

De pescadores en bote a remo, a controladores de Empresas Marítimas Oxxean, propietarios de un puerto, una marina y una flota de 12 barcos. Este es el breve resumen del camino recorrido por los hermanos Jorge e Ivar Pacheco Alvarado, quienes comenzaron con sólo 12 y 15 años a pescar jureles, sierras y merluzas entre las islas Tenglo (donde viven hasta hoy) y Mallen, las que después vendían en Angelmó. Les fue bien, y aunque trabajaron sólo dos temporadas en eso, fue lo suficiente para interesarse en el negocio, cuenta Jorge, quien agrega otro antecedente a su vocación: “el ejemplo de nuestra madre, agricultora, que tuvo buen ojo para saber lo que había que plantar en cada temporada, siempre vendía todo”.

También en la adolescencia los hermanos Pacheco trazaron las primeras líneas de otro de sus negocios, los buzos. En 1971, cuando cursaba primero medio en el Liceo de Hombres de Puerto Montt, un compañero de curso oriundo de Quellón le contó de la llegada de los primeros hombres rana a ese lugar de Chiloé. “Nos interesó el negocio, así que viajamos para allá a comprar un equipo usado, con plata que habíamos ganado en la pesca y otra que nos prestó la familia”.

Comenzaron a trabajar en esta actividad junto a un primo, combinándola con la pesca, para lo cual ya contaban con un bote de motor. “Al salir del liceo, mi hermano estudió un tiempo pedagogía en matemáticas para titularse finalmente de técnico pesquero. En mi caso, después de pasar por varios colegios, hice cursos de marina mercante, logrando una licencia en la especialidad de máquinas. Pasé cinco años en Transmarchilay y Cruz del Sur, mientras que mi hermano se fue a trabajar en barcos japoneses”.

Nace Oxxean
Tras este breve período como empleados, decidieron retomar su incipiente negocio, creando una empresa de buceo para otorgar servicios a muelles y barcos. “A la empresa le íbamos a poner Océano, pero un amigo que sabía de marketing nos recomendó usar una X porque se podía recordar más, así que nosotros le pusimos dos XX, así nació Oxxean”, señala.

Con dos empleados se instalaron en el subterráneo de las oficinas centrales de Agemar (hoy Saltek), las que usaron gratuitamente, “incluso nos pasaban el teléfono después del horario alto”, recuerda. Cuando les pidieron el lugar, se acercaron a Constantino Kochifas padre, el creador del Skorpios.“Nos arrendó una oficina, la que pagábamos con nuestros servicios”.

Siempre en busca de nuevos negocios, vieron una oportunidad en el auge de las algas y la merluza. Los hermanos Pacheco decidieron convertirse en contratistas de los pescadores, es decir, en “dueños de faena”, alcanzando a trabajar hasta con 200 personas en las regiones X y XI. Pero en 1985, cuentan, “la pesca se echó a perder”. Se enfocaron entonces a la floreciente industria del salmón, prestando servicios de transporte para lo cual adaptaron sus embarcaciones.

Paralelamente habían creado un servicio de salvataje, que les permitió recuperar un barco hundido en el Golfo de Ancud, que posteriormente compraron y transformaron para el transporte de smolt. “Fuimos pioneros en esto”, señala.

El crecimiento
A partir de ese momento el crecimiento comenzó a ser exponencial y fueron sumando negocios: un centro de cosecha de salmones; una marina, donde recalan yates de todo el mundo; la adquisición de dos robots para el área de salvataje; y la compra de un puerto, que entró en operaciones en 2003.

Pero los Pacheco siempre piensan en nuevos negocios y decidieron ingresar al procesamiento de salmones, con la construcción de una planta cercana a donde tienen sus oficinas centrales -que inauguraron hace un mes-, en el sector de Chinquihue. En sociedad con un extranjero, con una inversión de US$ 10 millones, tendrá una capacidad de procesamiento de 50.000 toneladas.

En este camino, subraya Jorge, quien desde hace cuatro año presidente la Asociación de Empresas de Buceo, que agrupa a 10 firmas, “hemos sabido entrar y salir de las actividades comerciales, en el lugar y momento precisos”. ¿Y cómo han enfrentado la competencia durante estos años?: “con constancia, apasionamiento, y siempre viendo qué más podemos hacer por el cliente”.