Fuente: Diario el Gong, Temuco
Chile - La region de Lagos progresa pero sus miles de pescadores artesanales siguen bajo cruel calvario
miércoles 4 de enero de 2006
Gente al borde de la desesperación
PUERTO MONTT.- Una profunda decepción y amargura afecta actualmente al extenso e histórico sector de la pesca artesanal en la Región de Los Lagos donde gran parte de los 6 mil hombres del mar que lo componen sobrellevan una dura existencia con un ingreso promedio mensual que apenas sobrepasa los
55 mil pesos, mucho menos que el sueldo mínimo en Chile.
Esta situación, que es particularmente dramática para quienes se dedican a la pesca de la merluza del sur, se ve agravada por la falta de previsión que afecta a estos compatriotas, porque no tienen acceso ni a la salud, ni a la vivienda; y sus hijos tienen severas limitaciones para permanecer en el sistema educacional. Como si fuera poco, un gran porcentaje de estos hombres de trabajo promedian ya los 50 años de edad para arriba.
El crudo panorama social lo bosqueja el legendario dirigente gremial del sector, José Faúndez Carvajal, quien actualmente es el secretario general de la Unión de Federaciones de Pescadores Artesanales de la Región de Los Lagos, instancia que reúne a siete federaciones entre Valdivia y Quellón -incluída la Provincia de Palena- y que a nivel nacional pertenece a la CONFEPACH. La otra agrupación nacional es la CONAPACH.
EN MANOS DEL ESPAÑOL
En conversación con El Gong, el dirigente indica que en la actualidad el 86 por ciento o más del poder comprador de merluza del sur está en manos de un español que domina ampliamente el mercado europeo, vía España, y hacia el cual deriva el recurso para su distribución y comercialización. El recurso es capturado en nuestra región conjuntamente por la flota industrial y por los pescadores artesanales, en condiciones logísticas y tecnológicas marcadamente desiguales a favor de los primeros.
´Aquí en la región –precisa Faúndez- existen actualmente seis grandes industrias procesadoras y comercializadoras de merluza del sur y que están vinculadas a este comerciante español. Eso, que es una dura competencia para el artesanal ha significado –agrega- que los precios no han sobrepasado los 850 pesos por kilo como promedio mensual´.
Cada embarcación que puede capturar sólo una vez al mes sólo 320 kilos –si el duro clima sureño es favorable puede hacerlo en un día- está integrada a la hora del reparto por el armador el cual tiene derecho a percibir más dinero debido a su inversión, un tripulante y dos o tres pescadores. Es decir que esos 260 mil pesos aproximados -que se generan como promedio una vez al mes- son divididos en tres partes: una para el armador, otra para el tripulante y la tercera para los pescadores; lo cual significa que este último no logra ganar más de 55 mil pesos mensuales, con los cuales tiene que sostener a su numerosa familia a veces de hasta 6 o 7 miembros, en las duras y peligrosas condiciones que implica el trabajo en el mar.
DESCALABRO Y MALESTAR
Para Faúndez la realidad del sector pesquero es un descalabro. Hasta el momento no se ha logrado ordenar el sistema de modo que le permita al pescador artesanal construir una vida digna y pese al innegable desarrollo del país no existe equidad y al contrario las normas imperantes sólo favorecen el enriquecimiento del más poderoso.
Al igual que lo hicieron con el Presidente Lagos cuando era el candidato de la anterior segunda vuelta presidencial, los pescadores artesanales de la región se reunirán con la candidata de la Concertación Michelle Bachelet en un encuentro previsto para este jueves en Puerto Montt, no sólo para presentarle el escenario en que viven, sino que claramente para ´negociar´la votación del 15 de enero. Y en esto no sólo quieren promesas sino compromisos concretos que los ayuden a mirar el futuro con nuevas esperanzas.
Según Faúndez, a nivel regional la pesca artesanal representa unas 200 mil toneladas de extracción de diversos recursos pesqueros. La flota es de unas seis mil embarcaciones con una fuerza laboral de 27 mil pescadores, dedicados a diferentes rubros: buzos mariscadores, pescadores de peces, los pelágicos, acuicultores, algueros y los recolectores de orilla.
´Tenemos un gran malestar –puntualiza Faúndez-, ya llevamos 16 años con este gobierno de la Concertación y las políticas administrativas no han regulado aún la extracción debido a la gran crisis que está desde 1993, años desde el cual han caído todas las capturas de las especies importantes y que tienen algún mercado nacional y un mercado nicho como es la Comunidad Europea´.
GLOBALIZACIÓN MEZQUINA
Explica Faúndez que la apertura del país hacia el mercado mundial poco o nada los ha favorecido a ellos. Este panorama se aprecia especialmente –según dice- en el proceso de generación de insumo alimenticio para la industria del salmón y de otras que procesan harina de pescado para otros mercados, donde el 90 por ciento de captura de recurso pesquero, a nivel nacional, está en manos de la flota industrial la que cuenta con 4 mil embarcaciones sobre las 50 TRG [toneladas de registro grueso] cada una.
´Eso lleva a un desequilibrio y a una demencia de parte del sector industrial que ha sido favorecido por los instrumentos que hoy día entrega la Subsecretaría de Pesca´ según el dirigente gremial.
Y esto sucede a pesar que desde el año 2000, el sector industrial se ha auto regulado y en que de las 146 empresas existentes hasta entonces la gran actividad se ha concentrado en ese nivel en seis grandes manos: la flota Angelini por el norte; Zonapesca y Asipec en el centro-sur; Pesca Chile, Frío Sur y Endepes, en el sur austral.
Son las seis grandes industrias que han tenido filiaciones con la gran empresa Coloso -que está en la Octava Región-, que están capturando el 90 por ciento de los recursos sardinas, anchovetas y jureles, destinados a harina de pescado para la industria salmonera y un gran porcentaje a la Comunidad Europea, explica. Por cierto, señala, ´ahí se está haciendo una concentración y un monopolio de los recursos´ que afecta gravemente al sector artesanal.
FALTA DE PARTICIPACIÓN
El otro gran tema que preocupa a los pescadores artesanales y que a juicio de Faúndez les impide su desarrollo es la escasa participación que tienen actualmente en las instancias que administran y regulan la explotación de los recursos marinos en Chile.
Dice que en el Consejo Nacional -que está constituido por 21 consejeros- la pesca artesanal sólo tiene dos representantes; ´frente a cualquier decisión que se toma sobre captura de recursos pesqueros a nivel nacional la pesca artesanal tiene muy poca incidencia, con sólo dos votos a favor´.
Otro tanto ocurre en las instancias regionales, donde en el Consejo Zonal de Pesca los artesanales sólo cuentan con un representante de 17 consejeros que lo componen. Explica que el Consejo Zonal ´es la voz autorizada de la Subsecretaría de Pesca es un consejo consultivo, no es resolutivo; por lo tanto –agrega- las consultas suben al Consejo Nacional y ese lo preside el subsecretario de Pesca, donde el gobierno nombra un representante para la administración de los recursos y para hacer una buena distribución. Pero
–afirma- lamentablemente en 16 años de gobierno de la Concertación ha habido políticas erráticas en el sistema de administración, es eso lo que ha llevado hoy día al descalabro en los recursos pesqueros de nuestro país´.
Al hablar de ´descalabro´ Faúndez aclara que la pesca artesanal no desconoce la importancia que tiene en el país y en la región el surgimiento de la industria del salmón. Pero también es cierto –dice- que mientras algunos han ganado también son millares los que han perdido porque la industria salmonera ha ido ocupando paulatinamente los espacios que históricamente pertenecieron a la pesca artesanal y una actividad no debe crecer necesariamente en desmedro de otras, especialmente de la que él representa y de la cual viven tantas familias.
´Nosotros como pesca artesanal no estamos diciendo que no hay progreso en el país con esta gran industria, pero sí queremos que se haga en forma racional. No olvidemos que la gran industria ha tenido acusaciones de dumping y también ha tenido acusaciones de las grandes ONG en el tema medioambiental y en los salarios de los trabajadores´advierte.
EXTINCIÓN DE LOS RECURSOS
La mayor preocupación de los hombres de mar se deriva en la paulatina y aguda reducción de los diversos recursos marinos en la zona y en el mal reparto de lo que va quedando. Ya no existe como hace algunas décadas abundancia del loco, del pelillo u otros que permitían una diversificación de la actividad del artesanal y hoy sólo va quedando la merluza y cada vez en menor volumen y a su juicio mal repartida entre el sector industrial y el artesanal.
Explica que en 1980 se hizo una prospección afuera, donde opera la flota industrial entre los paralelos 43 al 47 -exactamente entre el Guafo y el Guamblín, islas oceánicas de la Undécima Región y sur de la Décima- para cuantificar la biomasa del recurso merluza del sur. El estudio arrojó existencias de un millón 80 mil toneladas de biomasa existente y hoy esa biomasa se calcula en sólo 99 mil toneladas.
Según el dirigente, el proceso de extracción masiva que ha conducido a la merluza al borde la extinción se inició en 1988 cuando se pierde este recurso estrella en el Cantábrico en España. Ahí se dieron cuenta que en el sur de Chile existía un pez con una mejor consistencia y rico en vitaminas, la merluza del sur, y llegaron los españoles a nuestra región. Desde entonces comenzaron las extracciones irracionales: ¡se consumió el 80 por ciento en un periodo de cinco años!, según subraya.
Sin embargo para Faúndez desde 1993 la situación de la biomasa ha ido progresando desde la gran crisis del recurso merluza del sur. ´Ahí se cuantificó una biomasa que no pasó las 79 mil toneladas pero sólo con el avance de la Ley de Pesca de 1991 recién en 1993 el Estado vino a aplicar las cuotas que debió haber aplicado desde que se promulgó la ley. Ese año de
1991 el Consejo Nacional aprobó una cuota de 21 mil toneladas pero esta medida se aplicó sólo desde 1993. A la pesca artesanal le entregaron 1.500 toneladas para captura en la Décima, Undécima y Duodécima Regiones, la macro zona sur austral. El resto fue para el sector industrial´.
INVASIÓN DEL GRANDE
´El sector industrial –acusa- monopolizó un mercado en que también participaba la pesca artesanal y más encima se le autorizó para perforar las cinco millas que eran la reserva de los pescadores artesanales. Es decir la flota industrial trabajaba en la zona exterior y en las zonas donde no había asentamientos de pesca artesanal lo que desató una competencia desigual dentro de sus propias zonas´.
Agrega que ´el pescado capturado por el pescador artesanal tuvo una molestia en el mercado nicho del Merca Madrid, donde en 1996 en la administración de Juan Manuel Cruz, un representante de la DC, le permitió cambiar 600 toneladas de recurso alternativo, como congrio dorado, por 300 toneladas de merluza del sur al sector industrial en plena veda biológica. Ahí se cometió una gran imprudencia y una demencia de parte de la administración de esos años, porque lo hacen en pleno agosto en que deben estar parados la flota industrial y la flota artesanal´.
Ahí –a juicio de Faúndez- el sector industrial se dio cuenta que el mercado de España estaba desabastecido y puso las 300 toneladas y asumió que el negocio estaba en la pesca fresca.
´Desde entonces al sector industrial se le ha permitido trabajar con red de arrastre de media agua en la zona del Guafo-Guamblín´, expresa.
FISCALIZACIÓN INSUFICIENTE
Faúndez lamenta que la flota industrial no sea objeto de fiscalización ni antes cuando no existía el posicionador satelital, ni menos ahora que existe esa tecnología. ´Los pescadores artesanales han visto perforaciones [incursiones ilegales en sus zonas exclusivas] del paralelo 41,28 al 57 donde de vez en cuando ingresa la flota industrial a hacer arrastre en las aguas interiores. Hemos demandado fiscalización a la autoridad marítima, pero nos han solicitado a nosotros que si vemos algún barco deberíamos acercarnos a ellos, lo que es tremendamente peligroso debido a la red que usan, y que les tomemos fotografías a la matrícula. Eso es un trabajo que no tenemos que hacer los pescadores artesanales, si no que tiene que hacerlo la autoridad marítima´.
´Ahora gracias al celular –dice- ya que muchos usan todavía botes a remo sin radio VHF, se contactan con la autoridad marítima más cercana para que hagan registro, pero no se ha hecho. Nosotros no somos los fiscalizadores, sino que son aquellos a los que les han entregado los instrumentos y justamente es la Armada´.
A Faúndez también le llama la atención –en el contexto de esta desigual competencia con el sector industrial- que pese a que la flota industrial ha jibarizado en la zona su antigua dotación de 79 barcos arrastreros y palangreros hoy día tienen menos naves en operación ´pero han mantenido las TRG; o sea ha bajado la cantidad de naves pero se mantiene la capacidad de captura y almacenamiento con el mejoramiento incluso de esa capacidad de metros cúbicos. Para el pescador artesanal la cuestión es igual o peor que con las 79 embarcaciones del comienzo´.
ESTADÍSTICAS
Según los antecedentes que posee Faúndez, la biomasa actual estaría alrededor de las 99 mil toneladas de merluza; desde 1997 en adelante el recurso se ha ido recuperando –reconoce- ha dado señales de estabilidad y se está sacando casi el 8 por ciento de las existencias de biomasa, de las cuales el 50 por ciento es para los pescadores artesanales.
A este respecto destaca la siguiente evolución:
En el 2002 se determinó una cuota de captura de merluza del sur de 29.060 toneladas, de las cuales el sector industrial extrajo 15 mil toneladas y la pesca artesanal 14.060 tons. En el 2003 la cuota fue de 29.840 tons., de las cuales 14.920 fueron para el sector industrial y la misma cifra para la pesca artesanal; los mismos volúmenes se dieron en el 2004 y en el 2005 la cuota global fue de 30.500 tons., las cuales ambos sectores se repartieron 15.250 toneladas cada uno.
COMPROMISO DE CALBUCO Y MAL REPARTO
Recuerda que el 4 de enero del 2004 ´llevamos a don Ricardo Lagos a Calbuco para la segunda vuelta de entonces y le solicitamos como compromiso para votar por él que debería nivelar la cuota 50 y 50 por ciento en caso de asumir la Presidencia; el 2002 todavía no se aplicaba el acuerdo, pero el
2003 ya se cumplió y esto fue hasta el 2005. Pero cuando el gobierno necesitaba que los pescadores apoyaran la ley integral que debía haber pasado en abril del 2005, y que fue pospuesta para septiembre de ese año, el subsecretario estuvo en nuestra región y aumentó en mil toneladas más la cuota global y quedamos en 31.500 toneladas. Y de ahí el sector industrial también se llevó el 50 por ciento´.
Para este año 2006 –precisa Faúndez- la cuota de captura ha sido bajada nuevamente a 30.500 toneladas.
Y aquí surgen nuevas molestias. Para la pesca artesanal de la Décima Región habrá un piso de 8.052 toneladas; ´eso significa que dividido por 11 meses nos da 732 toneladas que tenemos que repartir entre 2.086 embarcaciones y eso nos da un promedio de pesca por embarcación de alrededor de 351 kilos, con vísceras´.
Explica que hay una clara desigualdad con respecto a la Undécima Región, donde hay menos embarcaciones participantes pero van a capturar alrededor de
604 kilos. Peor es aún en relación a la Duodécima Región donde son 202 embarcaciones podrán contar con 1.443 kilos.
QUÉ QUIEREN
Qué quieren nuestros pescadores artesanales.
Según José Faúndez sólo exigen respeto por su dignidad de chilenos, respeto por su forma de vida, pero para ello necesitan que los instrumentos legales y materiales lleguen también hasta ellos y sus familias. Por ejemplo que puedan contar con créditos o subsidios para mejorar sus embarcaciones y plazos prudentes para concretar esa necesidad; también necesitan participar efectivamente del negocio de la pesca a lo mejor en el proceso de generación de insumo alimenticio de la industria salmonera, que ésta respete sus espacios geográficos, etc.
Tal vez también necesiten que sus hijos tengan mayores facilidades para acceder a las escuelas en los sectores rurales aislados en que viven con internados, con ayuda económica para las familias. Un sistema especial para que puedan acceder a la salud, a la vivienda y por qué no a una jubilación.
La gran esperanza para ellos es que Michelle Bachelet los escuche ahora en Puerto Montt y se comprometa en la perspectiva de ayudarlos a salir del agujero oscuro en que viven.








