Fuente: El Universo, Guayaquil
Ecuador - Depredador en peligro de extinción
lunes 20 de febrero de 2006
18.02.2006 - “Tiburón” fue solo una película, pero debido a nuestras mandíbulas, los tiburones se encaminan al día en que el único lugar donde los veremos será en las películas.
El escritor Peter Benchley, el cineasta Steven Spielberg y el compositor John Williams asustaron tan bien al planeta con su película Tiburón, en 1975, que tres décadas después mis fotografías submarinas de tiburones boreales inofensivos inspiran temor sin tener un solo diente incisivo a la vista. En realidad los tiburones boreales se ven más como bagres gigantes que como enormes blancos.
“¿Qué tan cerca estabas?”, me preguntan con frecuencia sobre los tiburones boreales en la pared de mi oficina, o cuando muestro las transparencias a escolares. Cuando digo “tres pies”, adultos y niños por igual invariablemente ponen los ojos en blanco y hacen para atrás el cuello como si el tiburón se abalanzara saliéndose de la fotografía o la pantalla.
Eso fue antes de la última transparencia que mostré a los compañeros de clase de mi hijo menor cuando iba a la primaria.
Es de un tiburón toro en el Acuario de Nueva Inglaterra. No importa que los tiburones toro también sean lentos y relativamente dóciles. Sus dientes, que sobresalen de rosadas encías que podrían sugerir un reciente festín sangriento, siempre fueron suficientes para hacer que el grupo explotara en un ¡...uuuyy!
Mi propósito al mostrar los dientes de los tiburones es hacer notar la ironía de que son los seres humanos los que a mordiscos están sacando del mar a los tiburones. Benchley, que murió el fin de semana pasado a la edad de 65 años, lo comprendió de tal modo que se volvió un proteccionista de los tiburones a nivel mundial.
Le dijo al London Daily Express en una entrevista publicada apenas hace nueve días: “Tiburón es ficción absoluta. Sabiendo lo que sé ahora, no podría escribir ese libro en la actualidad”.
Agregó que “Los tiburones no atacan a los seres humanos, y de seguro que no guardan rencores. No existe tal cosa como un tiburón granuja, comehombres, con un gusto por la carne humana. De hecho, en raras ocasiones, los tiburones muerden más de una vez a las personas porque somos muy magros y poco apetitosos para ellos”.
En cambio los seres humanos nos hemos convertido en granujas con apetito por los tiburones. La evaluación mundial de los tiburones realizada por los investigadores del Instituto Pew de Oceanografía dice que la población de los tiburones punta blanca, los sedosos y los prietos del Golfo de México ha bajado en 99%, 91% y 79% respectivamente, desde los años cincuenta.
En una investigación del 2004, Ransom Myers y Boris Worm de la Universidad Dalhousie en Halifax, Nueva Escocia, encontraron que enormes comunidades de peces depredadores se han reducido en todo el mundo en el 90% en los últimos 50 a 100 años. “Estas reducciones son generalizadas e incluso más elevadas en especies delicadas como los tiburones”, dice la investigación.
A pesar de la prohibición de usar las aletas de tiburón en platos de sopa por los que gente rica paga 100 y hasta 200 dólares en Asia, la pesca mundial de tiburones y rayas (rajidae y batoidea) es de entre 800.000 y 900.000 toneladas anuales. Eso es al menos tres y cuatro veces la pesca de los años cincuenta, según las Naciones Unidas y la Unión Mundial para la Naturaleza. Especies muy conocidas como martillo, peregrino, azul, chato y mako se han visto afectadas.
En algunos otros lugares como Bimini y las Bahamas, los centros recreativos costeros para los que se eliminan los manglares que sirven de criaderos y se draga el fondo marino dejándolo sin nada están amenazando al tiburón limón. El sitio en la red del Museo de Historia Natural de Florida está lleno de amenazas de extinción de todo el mundo. En Filipinas, un pescador atrapó accidentalmente un tiburón boca ancha. Los investigadores pronostican que en Sudáfrica se extinguirán los tiburones costeros en una década debido a las redes en las playas cuyo objetivo es proteger a los nadadores.
En Australia, el tiburón toro bacota está al borde de la extinción, y el tamaño promedio de los tiburones ballena detectados en mar abierto se ha reducido de 21 a 15 pies de largo. Los tiburones ballena son los peces más grandes de la Tierra. Pueden crecer hasta 60 pies de largo durante su vida que puede ser de 150 años. Sin embargo, no alcanzan la madurez sexual sino cuando tienen dos y tres décadas de edad.
Esto no es ficción. Desde la pesca furtiva a la sobrepesca y a los centros turísticos, el ocaso de los tiburones se está convirtiendo en un símbolo del frenesí humano por los alimentos.
Desafortunadamente, la protección de los océanos aún no es el fuerte de Estados Unidos. En el presupuesto del presidente Bush para el 2007, se recortó el dinero destinado al Servicio Nacional para los Océanos, el Servicio Nacional de Pesca y el Servicio para la Investigación Oceanográfica y Atmosférica.
Peter Benchley murió diciendo que Tiburón fue solo una película, pero debido a nuestras mandíbulas, los tiburones se encaminan al día en que el único lugar donde los veremos será en las películas.
*The Boston Globe.
The New York Times News Service









