
Fuente: Diario Expreso, Guayaquil
Ecuador - Galapagos: Destruccion ecologica del Archipielago
lunes 8 de julio de 2002
Por el encallamiento del buque tanquero Jéssica que transportaba
combustible del continente a las Islas Galápagos, cuyo daño ecológico no se
ha cuantificado todavía y no se cuantificará porque hay interés en minimizar
el gravísimo daño ocasionado, se produjo una corriente mundial de rechazo a
lo que se calificó de alarmante destrucción del equilibrio ecológico de ese
patrimonio de la humanidad, que son las Islas Galápagos y su mar adyacente.
En esa oportunidad, se descubrieron las fallas más increíbles en el cuidado
que debemos tener del Archipiélago, que la Unesco ha declarado como
patrimonio universal y cuya preservación la naturaleza y la historia nos las
ha encargado a los ecuatorianos.
Alrededor de este problema, en lugar de afrontar con franqueza y entereza la
realidad, incidieron e inciden intereses privados y políticos, que cubrieron
con un manto de falsedades la verdad de lo ocurrido. Se intentó rodear al
asunto con un silencio cómplice porque muchas influencias así lo
determinaron, pero un juicio que se sigue sobre el asunto, acaba de
actualizar el problema y posiblemente en los juzgados respectivos, se
descubra la realidad o parte de ella.
En estas circunstancias, hace pocos días acaba de producirse "un nuevo
derrame de combustible de... entre 1.500 y 2.000 galones de diesel" en el
mar adyacente a la Isla Isabela, mientras se descargaba el combustible del
buque Taurus, a una barcaza particular. Es de anotar que ese buque, el
Taurus, pertenece a la Armada Nacional y está encargado de la distribución
de carburantes en las Islas.
Autoridades de la Armada Nacional explican que el problema se produjo porque
no existen las instalaciones adecuadas para el trasvase de combustible de
una embarcación a otra y que en el momento en que se produjo el percance,
había mal tiempo, luego de lo cual se adopta la actitud falaz de decir que
el daño producido no es grave.
Puede ser que el daño en este caso no sea grave, que eso habrá que
comprobarlo, pero es un síntoma de la forma irresponsable con la que
tratamos la mayor riqueza o una de las mayores riquezas científicas del
mundo, que se basa en el respeto que se debe tener al equilibrio ecológico
tan delicado que hace posible que el Archipiélago de Colón sea un libro de
la vida del planeta, en donde sobreviven especies ya extinguidas en otras
latitudes del mundo.
Quiere decir también que a este cuidado encargado al Ecuador por la
naturaleza y por la comunidad mundial, no le damos la importancia debida
porque intereses económicos particulares y subalternos, se imponen sobre la
responsabilidad que implica el honor nacional comprometido ante los demás
países del mundo y la comunidad científica.
El asunto refleja algo inaudito: se ha permitido que en el Archipiélago de
Colón haya un tráfico naviero excesivamente intenso, que requiere la
provisión de combustible, que es uno de los elementos más destructivos del
medio ambiente, especialmente cuando se derrama en las aguas marítimas, en
donde está precisamente la mayor parte del tesoro ecológico del mundo. Esto
refleja, además, una superpoblación en las Islas Galápagos y sobre todo un
excesivo tráfico de personas y de buques, para alimentar corrientes
turísticas peligrosas para el mantenimiento del ecosistema.
Ya vendrán las justificaciones y las influencias que protegen intereses
particulares; pero lo cierto es que lo que acaba de suceder es un síntoma
muy grave sobre el cual debemos poner mucha atención los ecuatorianos y las
autoridades encargadas de mantener el equilibrio ecológico de Galápagos.