Fuente: Ecuavisa, Quito

Ecuador - La sacrificada y digna ocupación de los pescadores artesanales

viernes 14 de febrero de 2014


Jueves 13 de Febrero de 2014

La vida de los pescadores artesanales no solo peligra por los robos en alta mar, también enfrentan días sin pesca, mal clima y otros riesgos de una sacrificada y digna ocupación.

Esta es la historia de José González, un pescador del puerto de Santa Rosa.

Cada uno conoce su trabajo y sabe que hacer, dejan todo listo para un nuevo día de faena. Se despiertan a las 4 de la mañana, a la misma hora que muchos de nosotros todavía estamos durmiendo, pero para ellos es el inicio de una nueva jornada de trabajo.

Es un largo y agotado viaje con un desolado entorno, mientras la marea los empuja a un mejor sitio para la pesca.

Los surcos en las manos de los pescadores son señal de una vida de trabajo. Hay tiempo para la reflexión y calma, aguardando que las redes hagan su trabajo.

Empieza a amanecer, pero no ha sido un día bueno. José asegura que a veces ocurre porque al parecer, la pesca migró.

Los pescadores conviven con los peligros. José también ha sido víctima de asaltantes, pero él no deja el buen humor, sonríe porque sabe que mañana es una nueva oportunidad.

Después de todo el viaje, llegamos al puerto, allí José se mezcla en un millón de historias. Él describe a Santa Rosa como su hogar y al el mar y la pesca como su familia.