Fuente: El Nuevo Herald, Miami
EE.UU. - Miami: En peligro de extinguirse los pescadores de langostas
lunes 27 de marzo de 2006
Posted on Sun, Mar. 26, 2006 - J. BABSON / The Miami Herald STOCK ISLAND.- Ha sido una temporada de langosta que el pescador Jason Yarbrough quisiera olvidar. Y eso que él es uno de los afortunados.
Primero, una serie de huracanes se llevó más de la mitad de sus trampas.
Después el huracán Wilma destruyó lo que quedaba. Se le inundó la casa, que no tenía seguro, y se vio obligado a pagar $35,000 para volver a entrar en un giro de trabajo que nunca tuvo intenciones de dejar.
''Uno nace para esto'', dijo, refiriéndose a la pesca de langostas. ``Entre el reemplazo de las trampas y la pesca perdida, probablemente va a ser cuestión de entre $75 y $80,000 en pérdidas''.
A diferencia de muchos de sus colegas, Yarbrough se las arregló para sacar sus trampas unas cuantas veces antes de que las tormentas las destruyeran.
Cuando la temporada comercial de la langosta, de ocho meses, termine el 31 de marzo, concluirá un año que ha diezmado las filas de pescadores. Los más fuertes se mantienen, pero están en peligro si el año pasado se repite.
Las tormentas, y la falta de ayuda federal directa para la industria de la pesca en la Florida, ya han alterado ese giro en los cayos.
''Las pescaderías generalmente respaldan a los pescadores, pero eso se ha acabado. Ahora es cosa de sálvese quien pueda'', dice Yarbrough.
Y uno de los principales abastecedores locales de los cayos, de toda clase de materiales como soga y madera y demás, ya no ofrece crédito.
Frecuentemente los pescadores compraban suministros antes de la temporada, y pedían prestado dinero que pagaban con los productos de la pesca de los primeros meses. Esa práctica en general se terminó.
''Hay gente quedándose sin negocios a izquierda y derecha. Y hay más barcos y empresas que nunca a la venta'', dice Yarbrough, señalando una fila de botes langosteros vacíos en Stock Island la semana pasada.
Después de los huracanes, los pescadores eran elegibles para préstamos federales de la Administración de Pequeñas Empresas, pero muchos de ellos dicen que ya están demasiado endeudados para pedir más préstamos.
Los pescadores más sólidos tal vez puedan mantenerse si no vuelven las tormentas en la próxima temporada.
''La gente no va a poder soportar otra tormenta'', dice Richard Díaz, de 44 años, pescador de tercera generación.
``Otro año así sería el colmo. Probablemente llevaría a todo el mundo a la quiebra. No podemos competir con la naturaleza''.
La supervivencia ha requerido quedarse sin ahorros y esperar con optimismo.
''Si uno no tiene respaldo financiero para reemplazar lo perdido ¿qué va a hacer?'', dice el langostero George Niles, que perdió alrededor del 85 por ciento de sus 2,200 trampas, las cuales cuestan $41 cada una. Niles pidió prestados fondos y utilizó su casa como colateral para conseguir dinero para la temporada de este año. Normalmente éstas comienzan a principios de agosto.
El panorama es tan tétrico que la Comisión de Conservación de Peces y Fauna Silvestre, cuyos funcionarios hacen valer el calendario comercial de la temporada sin excepción, está considerando dejar que la temporada este año comience tres semanas antes. La idea no ha dado lugar a mucho entusiasmo, ni siquiera entre los pescadores.









