Fuente: La Opinion, La Corunha
España - Días críticos para Pescanova
lunes 20 de enero de 2014
Días críticos para Pescanova
Fernando González Macías 19.01.2014
Pescanova está muy lejos de tener garantizado su futuro. El riesgo de una liquidación inminente sigue ahí, como una amenazante espada de Damocles, a pesar del esfuerzo que para garantizar la continuidad despliegan los administradores concursales de Deloitte. Una labor que todo el mundo, dentro y fuera de la compañía, reconoce como encomiable, en la medida en que ha permitido que hasta el momento el engranaje empresarial siga funcionando con relativa normalidad, a pesar de la incertidumbre que genera a todos los niveles una situación tan peliaguda.
La pelota parece estar en el tejado de la banca. Las entidades financieras, a las que Pescanova adeuda cientos de millones de euros, no acaban de ponerse de acuerdo ante la firma del convenio de acreedores al que están abocados con un plazo a punto de extinguirse. Están consumiendo horas y horas de negociación en el intento -por ahora infructuoso- de establecer hasta dónde están dispuestos a llegar en la quita que les plantean los accionistas que pujan por controlar la multinacional. Esa es la madre del cordero. Son los bancos los que tienen la última palabra sobre la continuidad o la defunción de la pesquera.
Los catalanes de Damm y sus fondos aliados acaban de lanzar un ultimátum a los bancos, fundamentalmente a los españoles: o aceptan la quita por encima del ochenta por ciento o ponen en marcha el mecanismo liquidador, lo que en la práctica, les advierten, podría suponer perder casi todo lo que prestaron a Pescanova. Algunas de las entidades no se lo toman en serio. Lo ven como un órdago al que no van a entrar, entre otras razones, porque no tienen claro que Carceller y compañía acaben siendo quienes controlen la sociedad, a pesar de que el actual consejo de administración esté de su parte. Y es que, pleitos aparte, siguen ahí, muy vivas, otras alternativas accionariales para pilotar el plan de viabilidad.
En los últimos días trascendió que el Banco Santander era partidario de ir a la liquidación. Los que están en el ajo aseguran que había alguna otra entidad, de las grandes, en esa misma línea por considerar inasumibles las quitas planteadas por Damm. Jugaban también con la contraoferta, para ellos mucho más ventajosa, de la otra alianza de accionistas que aspira a gestionar Pescanova y que a día de hoy no se da por vencida pese al posicionamiento en contra del grupo mayoritario en el consejo encabezado por el presidente Urgoiti.
Puestos a especular, tampoco es del todo descartable la posibilidad de que al final sea la banca acreedora la que se quede con el control de la empresa por la vía de capitalizar la deuda. Para ello tendrían que ponerse de acuerdo los bancos y buscar la fórmula idónea para garantizar a medio plazo que una Pescanova reestructurada (y probablemente de tamaño más reducido) siga funcionando con normalidad y generando beneficios con los que amortizar la deuda que pueda quedar cuando se dé por concluido el proceso concursal. A la Xunta, que está muy preocupada, le vale casi cualquier solución con tal de evitar que desaparezca una compañía tan emblemática, la primera empresa alimentaria de Galicia. Sería un desastre político. También económico, por los muchos millones de euros que a San Caetano le costaron las sucesivas crisis de Pescanova.








