Fuente: La Voz de Galicia, Vigo
España - El Gobierno retiene a un pesquero pirata de una armadora gallega
viernes 16 de diciembre de 2005
El buque, con tripulación de la comunidad y bandera panameña, permanece en Vilagarcía
El ministerio ordenó el precinto de las capturas y aparejos tras su regreso del Atlántico Nordeste
España sostiene que la caja azul del «Cantábrico Tres» estaba operativa
Firma: Serxio González | Lugar: vilagarcía)
Quinto varapalo en el último mes a la imagen de la flota gallega. El puerto de Vilagarcía retiene, desde el pasado martes, a un buque que faenaba ilícitamente en el Atlántico Nordeste y que había alcanzado los muelles arousanos con la intención de descargar 43 toneladas de colas de rape y cangrejo real. Según el Ministerio de Pesca, la acusación es clara: el barco está incluido en la lista de pesqueros ilegales que actúan al margen de la Comisión de Pesquerías del Atlántico Nordeste. No respeta, por lo tanto, las medidas de conservación y gestión marcadas por la Unión Europea, Dinamarca, Rusia, Islandia y Noruega para aquella zona.
El caso del Gran Sol -así se llama el pesquero- no tiene nada que ver con los de los otro cuatro buques apresados en las últimas semanas en Noruega e Irlanda. Pero lo cierto es que tras ellos surge un denominador común, sus vínculos con Galicia, que se repite ahora, cuando son las autoridades españolas las que se deciden a mover ficha. Así, el barco navega bajo bandera panameña. Sin embargo, tanto el armador como 15 de sus 19 tripulantes (los cuatro marineros restantes son portugueses) y el cliente final al que se dirigía la mercancía son gallegos.
La empresa fletadora es, concretamente, Pesquerías Segade Vinagre, con sede en A Coruña. Uno de sus representantes se paseaba nervioso por la rada arousana de Comboa, mientras dos inspectores de la Secretaría General de Pesca Marítima examinaban tanto los aparejos como las capturas, descargados y precintados de forma cautelar. Ni de su boca ni de la del primer oficial del Gran Sol salieron ayer más palabras que el clásico «sin comentarios».
La ley faculta al ministerio a mantener la retención del buque durante quince días. Paralelamente, los inspectores evaluarán las capturas que viajaban en sus bodegas y, en función de su valor comercial, propondrán la consiguiente sanción económica. El expediente en marcha califica la infracción como muy grave.
Medida ejemplificadora
Con esta medida, Pesca quiere demostrar su compromiso con «la preservación de las poblaciones de peces mediante una explotación sostenible -asegura un comunicado del ministerio- y pone todo el interés en actuar frente a la actividad de buques que no cooperan». Eso sí, la Administración española espera del resto de los Estados un ejercicio similar de «responsabilidad internacional y control sobre los buques que enarbolan su pabellón para que cumplan sus obligaciones».








