Fuente: La Voz de Galicia, Vigo
España - La costera de la anchoa se tuerce tras un inicio muy prometedor
Temor a que se repita el fiasco del año pasado y se cierre el caladero
lunes 24 de abril de 2006
23/04/2006 - Buena parte de los cerqueros gallegos que participan todos los años en la costera de la anchoa ya están en aguas del Cantábrico. La aparición el martes de unas cien toneladas de la especie animó a poner proa rumbo al País Vasco a numerosos armadores que, hasta entonces, estaban indecisos. Sin embargo, las capturas de las jornadas siguientes no han sido tan positivas. Algunos armadores son bastante escépticos y el pesimismo comienza a cundir entre los expedicionarios. Tanto, que se plantean el regreso a Galicia. Más rotundos son los vascos, que con la boca pequeña, ya comienzan a pedir un nuevo cierre del caladero, como ya se hizo el año pasado.
El cerco gallego no atraviesa por su mejor momento. En los últimos meses, las capturas han sido más bien escasas y los ingresos insuficientes para hacer frente a los gastos. Los armadores tenían depositadas muchas esperanzas en la costera del bocarte para poder salvar la temporada. Sin embargo, la situación no es muy alentadora. Algunos barcos gallegos llevan varias semanas pescando en la cornisa cantábrica, frente al País Vasco, Cantabria y Asturias, debido a la escasez de capturas en la plataforma gallega.
Caída en picado
Las ventas de la primera jornada invitaban al optimismo. Algunos navíos llegaron a coger hasta mil kilos de esta especie pelágica. Pero el resultado del miércoles ya no fue tan satisfactorio. El armador de Portosín, José Blanco, que llegó a la zona ese mismo día, comprobó que no era tanto maná como le habían dicho. En esa jornada, «algúns colleron 30 ou 40 caixas, pero outros nin tan siquera mollamos o aparello». Está convencido de que lo del martes no era más que «unha manchiña pequena de peixe».
El jueves fue la confirmación del desastre. Un tripulante del cerquero Gorostiaga corroboró que ese día de trabajo fue incluso peor que los anteriores. Encontraron bastante sardina, que se pagó a 27 céntimos el kilo, y entre las redes apareció algo de anchoa, «pero pouca e moi poucos barcos tiveron a sorte de coller algunhas caixas».
Eso sí, tanta escasez tendría que acabar en algo bueno: el precio que el bocarte alcanza en las lonjas es excelente. Y tanto. La cotización media de la especie se sitúa en torno a los ocho euros, pero los ejemplares más grandes se pagaron a precio de rodaballo: 16 euros el kilo.
Son cerca de 70 las embarcaciones de cerco con base en Galicia que cada año participan en la costera de la anchoa. Ahora mismo, sólo la mitad de esas unidades está operando en el golfo de Vizcaya. El resto de la flota aún permanece en Galicia, sopesando sus armadores si toman parte o no en una campaña que no pinta nada bien para un colectivo que se compone de 700 marineros.









