Fuente: La Voz de Galicia, Vigo
España - Los ahorros que se comió Pescanova
lunes 27 de enero de 2014
Jubilados, empleados y parados que confiaron su dinero al grupo gallego luchan por recuperarlo
M. SÍO DOPESO
Redacción / La Voz 26 de enero de 2014
Pescanova captó inversiones por valor de 400 millones de euros de más de 10.000 pequeños accionistas ahora atrapados. ÓSCAR VÁZQUEZ
El 70 % del capital de Pescanova (400 millones de euros) estaba en manos de pequeños accionistas: parejas jóvenes, jubilados, trabajadores, estudiantes o incluso parados que invirtieron sus ahorros aconsejados por bancos y agencias de inversión, pero, sobre todo, que apostaron por una empresa «de confianza» del mercado continuo. Todos ellos (alrededor de 10.000) quedaron atrapados en marzo del 2013 cuando la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) suspendió su cotización. En ese momento, la acción se devaluó a 5,91 euros, muy por debajo de los 30,57 euros que marcó en noviembre del 2007.
Ahora, ese capital invertido se ha esfumado necesariamente para absorber pérdidas (la deuda ha escalado hasta los 4.200 millones) y los pequeños accionistas se enfrentan a dos posibles escenarios: que las negociaciones del convenio lleguen a buen puerto y se ponga en marcha una operación acordeón o que se liquide la compañía. En ambos casos, el valor de su inversión se aproximará a cero. Algunos de los afectados relatan sus experiencias para La Voz.
Jesús y Encarnación (madre e hijo)
«A mi madre , de 92 años, le hacía mucha ilusión recibir cada año los langostinos».
Jesús y su madre, Encarnación, se hicieron accionistas en el 2006 «porque era una empresa solvente y de futuro. Cada una de las 450 acciones que poseemos nos costaron de media 21,98 euros por título». Cuenta Jesús que su madre, de 92 años, estaba muy ilusionada con la inversión. «Le hacía mucha ilusión recibir cada año los langostinos y demás. Era un detalle que nos había hecho mantener la inversión, daba la sensación de que se respetaba y cuidaba al accionista. ¡Ya ves!». El estado anímico de ambos ahora es de indignación e incredulidad: «Es una estafa con la connivencia de las autoridades que velan por nuestros intereses en estas cuestiones», afirma.
Francisco J. G. S. (jubilado)
«Con la pérdida producida por estos miserables tenía para casi ocho meses de pensión».
Francisco cumplirá este año los 65. Tiene tres hijos y cinco nietos. Tras 50 años trabajando (más de 47 cotizados y 34 como autónomo), su pensión a partir de este mes será de 731,90 euros. «Con la pérdida producida por estos miserables tenía para casi 8 meses de pensión», afirma. El 5 de febrero del 2013 compró 500 acciones de Pescanova a 16,23 euros. «Fueron 8.141, euros con comisiones. Los expertos cantaban alabanzas de este valor. Un mes después, mi inversión quedó reducida por un grupo de mentirosos a 2.955 euros, sin posibilidad de rescatar mi dinero». ¿Por qué invirtió en Pescanova? «Era una empresa legal que uno sabe que está debidamente registrada y autorizada, que no es ningún chiringuito. A mí los Fernández de Sousa siempre me han parecido gente respetable», dice. «No sabemos qué va a pasar, vamos a luchar de forma legal, pero tengo poca confianza en que nos tengan en cuenta», afirma.
José A. C. S. (empleado)
«Me han llamado avaricioso, ignorante en bolsa, pero solo quería tener mis ahorros seguros».
José está casado y tiene dos hijos. «Teníamos unos pequeños ahorros, alrededor de 9.000 euros. Quizás me precipité, pero no deseaba que esos ahorros se volatizaran o tuviesen una quita de la noche a la mañana porque mi banco había quebrado», explica. «Ahí tengo mi dinero atrapado. Me han llamado de todo. Avaricioso, ignorante de la bolsa, especulador. Pero yo solo quería tener mis ahorros seguros», afirma.
Maxi (parado)
«Espero que el juez contemple a los minoritarios y no premie a los bancos y exconsejeros»
Maxi es licenciado en Dirección y Administración de Empresa. En el 2011 era responsable de contabilidad de una empresa. «Me despidieron (sigo sin emplearme), y ya no podía conseguir la hipoteca. Puse mis ahorros en Pescanova porque el consumo de alimentos no es cíclico. El balance parecía saneado». Confía en la Justicia: «Espero que el juez contemple a los accionistas minoritarios y no premie a bancos y consejeros».
Gabriel B. D. (trabajador)
«Me siento estafado por la empresa, los auditores y la CNMV».
Gabriel es trabajador por cuenta ajena y relata que se planteó invertir los ahorros en lugar de tenerlos en el banco. «Creí que la mejor manera era apoyar con mis ahorros a una multinacional gallega que trabaja en un sector de la economía real básico y con futuro». Compró acciones en el 2007 y siguió apostando en el 2009 y el 2013. «Me siento estafado, no solo por los gestores de la empresa, sino también por los auditores de cuentas, por la CNMV y por los salvadores de la empresa, que ahora pretenden hacer negocio y anular los derechos de los pequeños ahorradores», afirma.








