Fuente: La Voz de Galicia, Vigo
España - Pescapuerta alega que su barco faenaba en aguas internacionales
Dice que el problema puede deberse a un fallo en las comunicaciones
Agustín Bottinelli
miércoles 22 de febrero de 2006
La tripulación del «John Cheek» no?ha sido acusada de ningún delito
El arrastrero John Cheek , con bandera británica y cuya propiedad se reparten una armadora gallega y una firma radicada en las islas Malvinas, faenaba en aguas internacionales y no dentro del caladero exclusivo de Argentina cuando fue apresado por una patrullera de ese país el pasado lunes. Ésta es la versión que, según fuentes del sector, defiende la empresa viguesa Pescapuerta, que insiste en que el error por parte de las autoridades australes partiría de su particular manera de medir la distancia que registran los buques entre su posición en el mar y la costa, y que no comparte el protectorado británico.
La versión del sector pesquero español apunta que los buques de pesca están obligados a comunicar sus coordenadas en esa zona cada cuatro horas, y que el apresamiento se ha podido deber a un fallo en la recepción electrónica de la posición real del pesquero por parte del centro de control de satélites de las autoridades de Buenos Aires. No obstante, la distancia a la que se encontraba el buque británicogallego de las aguas soberanas argentinas no era superior a dos millas, una zona considerada caliente .
El arrastrero John Cheek era esperado a las diez de la noche hora gallega (a las cuatro de la tarde) en el puerto de Comodoro-Ribadavia, y navegaba custodiado en todo momento por la patrullera que lo retiene desde el lunes pasado, aseguró a La Voz el prefecto principal de Comodoro, Jorge Coutiño. Según su versión, la tripulación de 31 hombres -de los que la mitad son de las comarcas de O Morrazo y O Val Miñor, y el resto de países latinoamericanos-, no está acusada de ningún delito y, además, «ha colaborado en todo momento con las autoridades argentinas».
Una vez arribe a puerto, la subsecretaría de Pesca iniciará un expediente para saber si las capturas que el John Cheek lleva en sus bodegas son realmente motivo de sanción y si largó aparejos ilegales en algún momento. El caso es similar al registrado en diciembre pasado, cuando fue capturado un pesquero coreano con un volumen de carga similar -alrededor de cien toneladas de merluza y pota- y el armador debió extender un cheque de unos 200.000 dólares para poder liberar el buque.









