Fuente: La Voz de Galicia, Vigo
España - Quimicos gallegos disenhan un plan para combatir las mareas rojas
viernes 26 de septiembre de 2003
Este fenómeno provocó en octubre pasado una caída de las ventas de mejillón del 93%
Pretenden aislar la toxina para cuantificar su presencia en el agua y mitigar sus efectos.
Galicia cuenta ya con otros dos proyectos pioneros en este campo
(Mario Beramendi | santiago)
Un grupo de químicos de la Universidad de Santiago ha diseñado un sistema de investigación para predecir y analizar las mareas rojas. El proyecto tiene como objetivo determinar la presencia cuantitativa y cualitativa de las toxinas en las aguas y moluscos afectados por las mareas tóxicas, a fin de establecer métodos fiables para su detección y, de este modo, prevenir los efectos.
Este fenómeno, frecuente en la primavera y el verano, causa pérdidas millonarias al sector productor y a la industria transformadora en Galicia.
Con la marea roja del 2002, una de las más duras de la década, se registraron datos escalofriantes: según la Organización de Productores de Mexilón de Galicia (Opmega), en octubre del 2002 se vendió un 93% menos de molusco fresco que en el mismo período del año anterior. Y un 88% menos en ventas destinadas a la industria.
La importancia
Antonio Mouriño, catedrático y coordinador del equipo de la USC, afirma que «las mareas rojas constituyen un peligro para la salud que puede afectar de manera grave al turismo y a la industria conservera». En este sentido, aclara que «no sólo se trata de afianzar un sistema más fiable de detección, que mejore el actual, sino de avanzar en estudios farmacológicos que mitiguen sus efectos».
La investigación de la Universidad compostelana, que cuenta con el respaldo de la Xunta y la UE, se cimenta sobre el aislamiento y purificación de las toxinas en el laboratorio para «poder establecer patrones». El equipo de trabajo analiza las llamadas toxinas paralizantes (PSP), un veneno que no se puede depurar mediante los procesos normales.
Cada año se registran en el mundo 200 casos de intoxicaciones por la ingestión de esta toxina. En Galicia, el análisis diario de las aguas ha permitido tener un control exacto de las mareas y evitar que pueda llegar al mercado algún producto afectado por esta sustancia.








