Fuente: Iberarte, Madrid

Espanha - Una vez más los delfines nos sorprenden: Se comunican entre sí por sus nombres

Redacción Iberarte

domingo 14 de mayo de 2006

Los delfines siempre han parecido tener una gran afinidad con los seres humanos, por eso es frecuente verlos acercarse a las embarcaciones realizando numerosas y vistosas piruetas en la proa de las mismas, y quizás por ello han sabido ganarse nuestra simpatía e interés por ellos.

Según demuestra un reciente estudio realizado por un grupo de científicos dirigidos por el doctor Vincent Janik de la Universidad de St. Andrews, y que fue publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), los delfines además de comunicarse entre ellos, son capaces de reconocerse y llamarse por sus nombres, El estudio financiado por la Royal Society de Londres, fue realizado durante tres años en Florida con delfines nariz de botella que fueron capturados por la Unidad de mamíferos de la universidad británica en la Bahia de Sarasota.

Durante años, los científicos pensaron que los silbidos que emiten los delfines trasmitían más información que las comunicaciones utilizadas por otros animales de otras especies. Según dijo el doctor Janik “Grabamos los sonidos que emitían, sus silbidos, y los pasamos por un sintetizador en el ordenador para convertirlos en la voz del delfín". Luego, los expertos a través de altavoces submarinos emitían el silbido y en nueve de 14 casos, los delfines sólo se volvían cuando se les llamaba por su nombre y no lo hacían cuando oían un tono de silbido que identificaba a otro delfín. Según esto los científicos demuestran que el silbido tiene una modulación de frecuencia que contiene información que es utilizada por los animales que escuchan el sonido, como es el nombre de cada uno de ellos.

Este es un descubrimiento que abre muchísimas puertas, porque prueba que los delfines han sido capaces de desarrollar habilidades similares a las que tienen los humanos.

La afinidad hacia los seres humanos a veces les resulta demasiado costoso, ya que suelen ser víctimas de las redes de los barcos pesqueros, y lejos de querer renunciar a este acercamiento, según estudios de biólogos marinos, los cetáceos aprendieron a distinguir los barcos de pesca, a los que se acercan con suma cautela y solo por el lado derecho para evitar las redes, que suelen lanzarse y ser recogidas por el lado opuesto.

Lo más sorprendente y que demuestra una gran capacidad es que en ocasiones cuando al quedar encerrados accidentalmente en una red mientras se intenta capturar atunes, permanecen nadando tranquilamente en la superficie y en el centro de la red en espera del momento en que el barco da marcha atrás para recoger la red. En ese momento el borde superior de la red se hunde durante unos pocos segundos, tiempo que los delfines aprovechan para nadar en fila india saliendo de la mortal trampa por el hueco. No tienen tanta suerte en la pesca nocturna donde los delfines no pueden ver el hueco y quedan atrapados.