Fuente: Diario de Yucatan, Merida
Mexico - La mentira de los pescadores gordos
Injusta burla a la autoridad
Martiniano Alcocer álvarez
jueves 30 de marzo de 2006
Si no fuera cosa seria, uno se reiría de buena gana ante el revuelo que ha causado un anuncio de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes relativo a la entrega de licencias a patronos de barcos pesqueros.
La disposición es muy clara y no es nueva: los encargados de esas naves deben tener buena salud porque tienen graves responsabilidades, una de ellas, el cuidado de la vida y la integridad física de quienes viajan en el barco a su cuidado.
De la Patagonia a Europa, cruzando ríos, mares y montañas, la noticia ridiculiza injustamente a las autoridades mexicanas, a quienes presenta casi como irracionales, insensibles y peleadas con el sentido común. “A meter la panaza”, reza el portal Pesca y Puertos argentino. “Unos 15,000 pescadores del estado mexicano de Yucatán con problemas de sobrepeso no podrán trabajar más en embarcaciones pesqueras”, indica la agencia española EFE, que cita al capitán de puerto de Progreso, Isauro Contreras, como fuente de la afirmación. Despacho, por cierto, reproducido en decenas de medios de información del mundo.
La Nación, La Vanguardia, La Jornada, Crónica, Televisa, el portal esmas.com… y decenas de otros periódicos y sitios web de México y el mundo se regocijan a costillas de la autoridad portuaria yucateca, tomando como buenas falsas informaciones en torno a la medida.
Un foro de pescadores en Internet da pie a todo tipo de comentarios de aficionados a la pesca que, en su mayoría, califican de discriminatoria la medida, de la cual culpan inclusive a los legisladores mexicanos hoy por hoy ajenos totalmente al asunto.
Interesados más en el escándalo que en la versión real de las declaraciones del capitán Contreras, esos medios de difusión manejan cifras quizá interesadamente manipuladas. Por ejemplo, indican que la medida afectará a 15,000 pescadores —un despacho va más lejos y asevera que son 15,000 de los 30,000 pescadores que en total hay en Yucatán los afectados por su sobrepeso—. Si hubieran averiguado, es decir si hubieran hecho periodismo en serio, sabrían que la realidad es que deben cumplir la disposición sólo medio millar de hombres de mar que son los patronos de barcos con licencia y de ellos no todos son gordos.
El número total de pescadores yucatecos —de altura, mediana altura y de ribera— llega a 16,000 en números redondos, pero de esos la mayoría laboran en pequeñas lanchas y son desterrados del ejido henequenero por las medidas desesperadas del gobierno federal salinista para, en mala hora, liquidar a la industria yucateca del agave, cuyas millonarias pérdidas, derivadas del saqueo desde el poder, eran ya insoportables para las finanzas nacionales.
El medio millar de patronos de barco no deben cumplir medidas distintas de las de aquellos operadores de vehículos terrestres, aéreos y marinos que tienen bajo su cuidado vidas y bienes ajenos. Los pilotos de avión, por ejemplo, cumplen ciertos requisitos, los capitanes de barco también, igual que los choferes de autobuses en carreteras federales y ahora se trata de que aquellos bajo cuyo cuidado estén las naves pesqueras puedan estar en condiciones de responder a las altas exigencias que afrontan en su labor.
Nada más, pero nada menos. Nada nuevo tampoco.
Enoja y preocupa, por ello, que, en aras de quién sabe qué intereses, se manejen informaciones como la referida en forma tal que se presenten medidas sanas y adecuadas como irracionales e ilógicas.
Quienes en este sentido actúan harían bien en leer cuidadosamente la información del Diario, de miércoles 8 de marzo, donde se da cuenta claramente de las declaraciones del capitán Contreras: habla de pescadores que “están obesos y que trabajan como patrones de barco (las negritas son nuestras) en la captura de mero, pulpo y langosta”, o sea altura y mediana altura.
En estos momentos en que se perfila como muy probable próximo jefe de las instituciones nacionales un intolerante que calla hasta al Presidente, se niega a debatir con sus rivales, no quiere confrontar sus ideas con la realidad y rehuye las discusiones, es muy importante no hacer burla y escarnio de la autoridad, máxime que en muchos ámbitos no necesita ayuda para desbarrar.
Algo de seriedad tiene que haber en este país donde se han enseñoreado la chacota, el escarnio y la burla.
Un poco de respeto, por favor. Es por nosotros mismos.— Mérida, Yucatán.









