Fuente: La Republica, Lima
Perú - “Cada vez que buceo como que se me va el aliento”
miércoles 17 de junio de 2015
“Cada vez que buceo como que se me va el aliento”
Maritza Espinoza
Mario Gomí. Fotógrafo.
¿Qué significa La vida es otra (nombre de su proyecto fotográfico)?
Tiene un doble sentido. El sentido más simple es que, a partir del buceo, hace como un año y medio, descubrí este mundo submarino que no conocía.
¿Cómo comienzas a fotografiar el mundo submarino?
Soy fotógrafo de publicidad y manejo mucho los flashes, las luces. Entonces, apenas me metí al buceo, al primer tanque que hice, dije: vamos a hacer fotos submarinas, porque realmente la vida es otra acá. El nombre surge al descubrir este universo oculto para la gente.
¿Y el otro sentido?
Ya tiene que ver con que vivimos una vida de locos. Todo es trabajo, trabajo, trabajo, me compro propiedades, invierto en acciones. Entonces la gente perdió un poco el feeling por tomarse un tiempo libre, ver la naturaleza…
¿Qué encuentras al fondo de mar?
En el fondo del mar lo que encuentras es silencio. Hay sonidos. Puedes escuchar, por ejemplo en el norte, el canto de las ballenas, el sonido que hacen los delfines, la corriente, las piedras, pero, en realidad, es el sonido del silencio.
¿Y qué sensación te genera eso?
Es impresionante. Cada vez que buceo es como que se me va el aliento. Te sientes insignificante, porque estás en medio de esos cardúmenes gigantes de peces o estas plataformas petroleras que hay en el norte, que son estructuras de 60 metros de profundidad de puros tubos, y buceas ahí y, nada, te sientes chiquito comparado con la inmensidad que significa eso y la cantidad de vida.
La foto publicitaria es la vertiente más controlada de la fotografía, justo lo opuesto a la fotografía submarina, ¿no?
Claro. Probablemente la fotografía submarina es una de las más complicadas técnicamente. Yo tengo mucha experiencia en estudio y allí está todo controlado. Tienes el modelo, las luces, todos los parámetros y, además, ya vienes con una guía de lo que tienes que hacer.
¿Y en la fotografía submarina?
En el mar, la idea es llegar lo más planificado posible, pero ya después viene la siguiente etapa. Primero tienes que bucear bien, porque tu vida está en juego: tienes que controlar profundidad, tiempos, niveles de oxígeno, nitrógeno que tienes en la sangre…
¿Cómo eliges tu objetivo en el mar?
Trato de averiguar qué es lo más importante en el sitio, pero después voy circulando un poco por el lugar en un scouting de búsqueda. Cuando dices “oye, este pez está como en una posición interesante para retratarlo”, viene ya el trabajo, que es definir la exposición, el enfoque y luego ya la parte artística. Pero se complica, porque hay corriente y por más que enfocas viene el agua y te tira hacia delante o hacia atrás y pierdes el foco. Todo es luchar un poco contra la corriente.
Como en la vida ¿no?
Sí, claro (risas). Y en la medida de lo posible tratas de no agarrarte de nada, porque todo ese ecosistema es tan minúsculo que puedes estar poniendo la mano encima de un universo de animalitos y los matas.
De los mares en que has fotografiado, ¿cuál ha sido el más fascinante?
He buceado en Galápagos, en Colombia, en México, aquí, y te diría que el mar del norte peruano es bastante interesante para bucear, pero una de las mayores sorpresas me las he llevado en Galápagos. El nivel de vida que hay allí es realmente de otro universo.
¿Qué fue lo más sorprendente?
Creo que los tiburones martillo. Y no es un tiburón que nada solo, sino en cardúmenes. Entonces ves 18, 25 tiburones juntos. Nadar en medio de un cardumen de tiburones es una sensación impresionante. Y, bueno, en el mar del Perú he visto tiburones ballena. Los turistas pagan para ir a México a bucear con un tiburón ballena. Yo he podido nadar con tiburones ballena, no muy grandes, pero igual impresionantes.
¿Y se ve algo en el mar de Lima?
En el mar de Lima no hay la biodiversidad que tienes en el norte, pero en las Islas Palomino se puede bucear y hay una gran colonia de lobos de mar y es superemocionante bucear con ellos. Luego, Pucusana tiene varias zonas simpáticas por las anémonas, camaroncitos pintados, borrachitos, tramboyos, pulpos…
Pero no la fascinación de Galápagos....
Es que tienes un poco esta fascinación de ver cosas en gigantes, pero hay distintas formas de buceo y distintos tipos de fotografías. Te puedes encontrar sujetos sumamente interesantes en cosas muy grandes, como los tiburones, como también en las cosas pequeñas. Acá hay muchas cosas chiquitas que inclusive no están codificadas por la ciencia.
¿Hay algún parentesco entre la fotografía publicitaria y la fotografía submarina, más allá de la cámara?
Al final, lo que tienes es un producto o un modelo en el estudio, y en el agua estás teniendo un modelo con aletas. En mi caso, las fotos que estoy haciendo no corresponden a la cantidad de buceos que tengo. Digamos que corto un poco el camino porque el know how del mundo publicitario me lo he llevado como técnica a la fotografía submarina.
¿Te estimula la foto publicitaria como te estimula la submarina?
No sé si tanto, pero sí te puedo decir que me gusta, sí siento el reto de lograr una foto, así sea de un pan con hot dog, una joya, una fragancia o un par de modelos tomando cerveza.








