Fuente: El Comercio, Lima

Peru - El informe: La nueva ola

Azucena León Torres

lunes 30 de julio de 2007

El apretón de manos entre Isaac Galsky y Mario Brescia en abril del 2006, no solo dio paso al nacimiento de la productora de harina de pescado más grande del planeta, sino que además marcó un hito en el sector pesquero peruano al ser el punto de partida de una ola de compras y ventas de plantas y embarcaciones. Hoy, quince meses después, este proceso de reacomodo parece haber terminado su primera etapa con la consolidación de seis grandes grupos en el negocio harinero.

De hecho, luego de la compra del grupo Sipesa por parte de Tecnológica de Alimentos (pesquera del grupo Brescia), en una operación que demandó US$100 millones, se registraron otras transacciones de similar envergadura: la china Fishery Group adquirió Alexandra por US$100 millones y Diamante cerró la operación de compra de Corporación Malla por US$150 millones. Al poco tiempo, y en un final de película, Hayduk sacó de la carrera a Exalmar y adquirió Conservera Garrido por US$65 millones.

A estas operaciones se sumaron las recientes compras de Epesca (US$85 millones) por parte de los Brescia, y de Corporación del Mar (US$145 millones) por una alianza entre Dordogne Holdings (propietario de Austral Group) y Exalmar. Pero la pesquera que de lejos ha tenido un rol protagónico es Copeínca --de la familia Dyer--, que en las cinco compras que ha realizado hasta la fecha (Ribar, Fish Protein, Newton, PFB y Pesquera Industrial El Ángel) ha desembolsado US$343,8 millones.

EL RETORNO DE UN GRANDE
Sin duda el reingreso del grupo Brescia al negocio pesquero (en el que participó entre los años 60 y 70) aceleró el proceso de adquisiciones, pues para no quedar rezagadas frente a un verdadero 'pez gordo', las familias Martínez-Baraka (dueños de Hayduk), Matta (Exalmar) y Ribaudo (Diamante), también debían participar de estas operaciones. "Los Brescia ingresaron con una gran espalda financiera, y eso desató una reacción en cadena, o comprabas o vendías, y a la mayoría no le interesaba esta última opción", afirma Juan Arrús, gerente general de Armadores de Nuevas Embarcaciones Pesqueras (Aanep). Pero como bien señala Humberto Speziani, primer vicepresidente de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), este no fue el único factor: también existieron otros elementos claves como los elevados precios de la harina de pescado (con máximos históricos) que vuelve al negocio mucho más atractivo, la saludable situación financiera del sector y la eventual aplicación de las cuotas individuales. En el caso de la harina, los precios pasaron de cotizarse en US$400 la TM en el 2002 a superar la barrera de los US$1.400 a fines del 2006. Si bien estos bajaron recientemente por el elevado stock, se espera que superen los US$1.000 en los próximos meses.

Sobre las cuotas, "mientras más embarcaciones tengas mayor será tu cuota asignada. Y si bien pensamos que el esquema podría demorar en ser aplicado, creemos que irá de todas maneras por la importancia que tiene para la sostenibilidad del recurso", indica Speziani.

Pero, ¿el proceso de consolidación está dando los primeros indicios de haber llegado a su fin? Todo indica que al menos la primera fase, que involucró las transacciones más representativas, sí. "Las últimas compras han acelerado el proceso, por lo que estimamos que la consolidación del sector culminará antes de mediados del 2008. Y si bien quedan algunas empresas por comprar, se trata de transacciones menores", opina Maura Larios, gerenta de Copeínca. (ver infografía).

Adriana Giudice, gerenta general de Austral Group, y Arrús de la Aanep coinciden en que los intereses de las grandes pesqueras podrían apuntar ahora exclusivamente a flota (que en su mayoría está en manos de los armadores independientes). "Algunas empresas ya cuentan con suficientes plantas pero necesitan más flota para estar a la par" afirma Giudice. Estando así las cosas, se estima que esta denominada "segunda fase" (que en realidad no involucra grandes cambios) concluya en julio del próximo año.

¿LECCIÓN APRENDIDA?
Las pesqueras han iniciado ambiciosos planes de expansión. Pero, ¿cómo se están financiando? Esta variable constituye un riesgo para un sector que, luego del fenómeno de El Niño de 1997, arrastró grandes pérdidas y terminó sobreendeudado. Para Andrés Muñoz, vicepresidente comercial del Interbank, existen tres elementos que hoy colocan a las pesqueras en mejor posición y que inclusive le otorgan herramientas para enfrentar con éxito posibles crisis. El primero es el mayor precio de la harina, que les permite contar con mejores flujos de caja; el segundo, la intervención del Estado, que hoy, al asignar una cuota de captura anual para el sector, permite a las pesqueras ordenarse con montos que no varían de una año a otro y tercero, las menores tasas de interés.

"Las pesqueras se muestran más cautelosas, han reemplazado deudas de corto por largo plazo, incluyen cláusulas especiales en sus contratos y optan por financiar parte de sus operaciones con recursos propios. Todos han aprendido la lección y evitan sobreendeudarse", anota Muñoz. Los casos de los Brescia y los Dyer son los más representativos, y Copeínca fue pionera en participar en una bolsa extranjera (Oslo) para captar capital fresco y financiar sus compras.

QUIÉN GANA, QUIÉN PIERDE
Antonio Cicirello y Kai Krogh, representantes de la Sociedad Nacional de Armadores Pesqueros, toman con pinzas este proceso. Aseguran que mientras no se aplique el sistema de cuotas individuales la concentración del negocio no los afectará. De hecho, para hacer frente a la dura competencia que podría sacarlos del mercado, han optado por comprar plantas o formar alianzas con las empresas que no tienen flota (como lo contempla Pesquera Coishco) y asegurar así la venta de sus recursos. Al respecto, el viceministro de Pesquería, Alfonso Miranda, señala que si bien están atentos frente a cualquier posible abuso, la consolidación del sector se ha dado por oferta y demanda, y frente a ello nada se puede hacer.

Otro factor que debe tomarse en cuenta es que la producción de harina ya llegó a su tope. Y la industria es consciente de esta situación y está evaluando alternativas. Hayduk mira de cerca el negocio atunero; Diamante repotenciará su área de conservas; Copeínca piensa en la acuicultura y Tasa prepara la ampliación de su planta de congelados y antes de fin de año definirá su ingreso al negocio de conservas (ya sea de jurel o de anchoveta). Nuevos vientos soplan para la industria pesquera y todo indica que luego de la consolidación del negocio harinero, le tocará el turno al consumo humano. Las condiciones están dadas, solo queda aprovecharlas.

ETERNO DEBATE
Las cuotas individuales
Es en un sistema de ordenamiento que consiste en asignar a cada armador particular un derecho de captura determinado. Las posiciones están encontradas, mientras la SNP afirma que permitirá el reordenamiento del sector y la sostenibilidad del recurso, los armadores advierten que podría tener un impacto social y sacarlos del mercado, pues los grandes ya no les comprarían pescado.