Fuente: El Comercio, Lima

Perú - El magnate Luis Banchero

miércoles 15 de junio de 2011

CRÓNICA. PESCADOR DE FORTUNAS
El magnate Luis Banchero

DUEÑO DEL MAR. El empresario pesquero logró que el Perú se posicione como el principal productor pesquero en la década del 60. Su emprana muerte, el 1 de enero de 1972, cuando tenía 42 años, privó al país de un líder carismático y de gran potencial

Por: Manuel Marticorena
Miércoles 15 de Junio del 2011

Pocos empresarios en el Perú tienen la categoría de leyenda. Luis Banchero Rossi es uno de ellos. Las historias sobre él son muy disímiles pero todas están rodeadas de un aire de generosidad y grandeza, quizás motivadas por su prematura muerte el primer día de enero de 1972. El mito del empresario obsequioso, campechano, que estrechaba la mano a los pescadores chimbotanos con la misma firmeza que lo hacía con el millonario Aristóteles Onassis es parte de los relatos obligados y que se transmiten de generación en generación en el sector pesquero y en especial en Chimbote, donde labró su imperio en la década del 60.

Se dice que Banchero, pese a graduarse de ingeniero, se dedicó al comercio empezando de cero: vendió medias deportivas, jabones, alcohol y melaza en varias zonas del país. No contento con ello, este tacneño y voraz empresario ingresó al negocio automotor en Trujillo para vender desde autos hasta lubricantes.

Se cuenta que una vez, tras colocar una carga de lubricantes en la envasadora pesquera Coishco en Chimbote –donde trabajaba su primo– se interesó por este negocio y pronunció la frase que delinearía su vida empresarial para el resto de sus días: “Me gusta el mar. No hay que arar o sembrar en él, solo cosechar”.

Aprendió todo lo que había que saber sobre la pesca de boca de muchos pescadores y amigos que laboraban en el sector. Según indica Guillermo Thorndike en el libro “El caso Banchero”, el empresario fue un alumno eficaz, tomaba apuntes, anotaba cifras, preguntaba con insistencia. En poco tiempo compró una pequeña fábrica conservera a la que bautizó como Pesquera Florida.

Banchero compraba personalmente el pescado para su fábrica. Las historias referidas a esta leyenda en los puertos dicen que los pescadores lo escogían como comprador no por sus ofertas sino por su gran carisma; era abierto, criollo y jocoso. Su juventud lo ayudaba, cuando decidió incursionar en la pesca apenas tenía 28 años, pero desde ya tenía proyectadas muchas cosas para su industria.

Compró lanchas, se aventuró a fabricar naves de gran capacidad, algunos años después descubrió en la naciente industria de la harina de pescado (de anchoveta) la gran oportunidad para crecer y por ello compró una planta harinera en Estados Unidos que trasladó íntegramente a Chimbote, y convirtió en lo que sería la Pesquera Humboldt, su primera fábrica.

Después inauguraría más plantas y astilleros para construir embarcaciones que no solo abastecieran a sus plantas sino también a la competencia local en todo el litoral.

“Banchero era un líder nato, es el empresario más interesante que ha tenido el Perú, sobre todo porque se convirtió en el verdadero capitán de toda una industria”, señala el historiador Nelson Manrique.

Luis Banchero siempre tuvo una conducta cordial con otros empresarios que formaron parte de lo que se denominó el ‘boom’ pesquero de los 60.

UN IMPERIO
El negocio de la pesca, sobre todo de la harina de pescado, se orientó principalmente al mercado externo. Por ello, Banchero constituyó la empresa Humboldt Internacional en el puerto de Hamburgo (Alemania). Además, para lograr que el Perú lograra el liderazgo mundial del sector pesquero, este empresario impulsó el Consorcio Pesquero del Perú que agrupó a todos los productores y fue él su representante directo.

Cuando el Perú logró primar en la escena mundial de la pesca el ejecutivo ya tenía ocho fábricas harineras, dos conserveras, ciento treinta lanchas y dos astilleros.

Además incursionó en otros negocios: constituyó una cadena de diarios y tuvo participación accionaria en el Banco Comercial del Perú y el Banco de Crédito. Su última aventura fue la compra de Líneas Aéreas Nacionales (Lansa) en 1971.

MAGNICIDIO
Banchero era un habitante de la avenida La Colmena, en el Centro de Lima. Situó las oficinas de sus empresas en dos edificios de esta avenida y su despacho en una suite del Hotel Crillón donde además vivía. Usualmente lo veían fumando, sabía karate y le gustaba el fútbol (fue auspiciador del otrora Defensor Lima).

A los 42 años, en su casa de descanso en Chaclacayo el jardinero Juan Vilca dio fin a sus días. Sin embargo, se abrieron especulaciones de que Vilca solo fue un vehículo de una conspiración mucho mayor. Una de estas apuntaba a que fue víctima del gobierno militar de Velasco, quien lo veía como una amenaza a su proyecto de nacionalizar la actividad pesquera, lo que llegó a realizar dos años después de su muerte.

Otra hipótesis ensaya que el asesinato tenía relación con chantajes de ex militares nazis en Sudamérica a los cuales Banchero se enfrentó. El misterio se mantuvo y la leyenda, por su parte, creció a tal punto que se inauguraron colegios, asociaciones de viviendas y pequeñas empresas con su nombre. Además se publicaron libros con su historia, que el sentir popular matiza con nuevos agregados, como toda leyenda.