Fuente: El Comercio, Lima

Peru - La camara y el arpon

lunes 2 de enero de 2006

EN PUCUSANA. El cardumen de pintadillas es de Pucusana, donde hay tramboyos, chitas, cabrillas y casi todos los peces de la costa central. (Fotos: Andrés
Perona)
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Un ranqueado cazador submarino nos lleva hacia un Perú bello y solitario, sumergido frente a nuestras playas. Conozcamos los mejores puntos de caza

Bucea por el Perú profundo, a otro mundo donde el aire es el agua, la corriente marina sopla como el viento y los peruanos somos los peces más diversos. No usa escafandras, tanques de aire comprimido y prefiere la cámara y el arpón, escuchar la música del agua y pescar a todo pulmón. El mundo de la caza submarina en el Perú respira gracias a entusiastas como él, que no necesitan salir de Lima para disfrutar de sus puntos de anclaje: "En Punta Rocas, Pucusana, Pulpos, Ancón, las islas San Lorenzo, de Pachacámac, Ancón y Asia están los mejores lugares de Lima", nos recomienda el cazador y fotógrafo submarino Andrés Perona, capitán y comisario peruano en varios mundiales y nos sumergimos a un mundo ignoto.

EL PANAMERICANO

Hace unas semanas las bellas costas de la isla San Lorenzo fueron sede del campeonato Panamericano de caza submarina, donde ganamos nuestra participación al mundial de este año, en Portugal. La medalla de bronce nos consiguió una de las cinco plazas de la región, torneo donde el equipo de Chile, salió largamente campeón con 182.045 puntos, segundo Brasil con 89.385, el Perú tercero, seguidos por Venezuela con 63.405, Estados Unidos con 45.975 y Ecuador con 21.445. "Lamentablemente no pudimos superar a Chile, nuestro clásico rival. Ellos tienen todo el apoyo de su gobierno y de las empresas privadas. A diferencia de nosotros que mantenemos este deporte sin apoyo alguno. Ellos tienen facilidades para bucear y prepararse exclusivamente para sus competencias, durante todo el año. Por ejemplo, antes de venir al panamericano en las islas San Lorenzo, viajaron para entrenarse dos meses en Portugal, donde será la copa del mundo.

Nuestro mar bondadoso impacta polarmente en la caza submarina: mientras somos uno de los países con mayor variedad de peces, el plancton sobreabundante resta visibilidad en las aguas, un impedimento. "Igual nosotros pescamos todo el año. Hay personas tan experimentadas que pese a la poca visibilidad ya saben dónde están las piedras --que son como las casas de los peces--, los lugares donde habitan. Tengo amigos que van tanto a las islas San Lorenzo, de Asia o Pachacámac, que se las conocen de memoria. Su habilidad consiste en que tienen ubicadas las piedras habitadas por los peces que les darán más puntos", revela Perona.

Nuestra variedad ictiológica es sorprendente y nos recomienda los requisitos que debe tener un sabio cazador: "un buen equipo, buen estado físico, ser muy prudente en el fondo del mar porque siempre hay peligros, conocer las olas, las rompientes y estar atentos a las reacciones del pez, estudiarlo:
si siento que me ve, me hago loco, como que no lo he visto, si se va me hundo y lo sigo, lo alcanzo, lo apunto bien y cuando me vuelve a ver le disparo con la cámara o el arpón. Si uso la cámara no me lo comeré pero tendré su imagen por siempre y si le doy con el arpón lo disfruto al máximo en la mesa porque una regla de oro que tenemos los cazadores es que solo se caza lo que uno va a comer", precisa.

DISPARON CON ARPÓN

Andrés Perona es uno de los pocos cazadores y fotógrafos. " Me encanta utilizar las mismas técnicas de la casería en la fotografía. Es decir, la idea es usar la cámara como si fuera el arpón. Para diferenciar ambas actividades existe otra regla de oro: el día que voy con la cámara no uso el arpón y cuando voy a cazar no fotografío. Mis amigos me recriminan por no haber disparado pero se dan cuenta del placer de conservar las imágenes", señala.

ESCENA DE CAZA

Ha visto barcos sumergidos y el más importante fue la Covadonga, el bombardero chileno en la guerra del Pacífico. "En las islas Mazorca y Huampanú, de Huacho, hay dos barcos hundidos de las épocas del guano. En Ancón también existen dos barcos hundidos, igual que en las islas lobos tierra, en el norte. También he visitado la Covadonga, está frente al castillo de Chancay, un mar difícil, de aguas difusas, pero casi en tres ocasiones la vimos en las mejores condiciones y gracias a la ayuda de la marina rescatamos algunos restos", se despide.


Ánghello Llerena