Fuente: El Tiempo, Piura
Peru - Sechura: Hallan restos de cuarta víctima de naufragio frente a Puerto Rico
Piden ayuda para rescatar los dos desaparecidos que aún quedan
jueves 26 de enero de 2006
Cuando creían que nunca más se volverían a ver los restos de las víctimas del naufragio de la nave Don Robert, el martes en la noche, una embarcación arrastrera encontró, durante sus faenas de pesca, los restos de la cuarta víctima. Con el hallazgo suman cuatro los cuerpos que han sido hallados, tras la desgracia que, hace nueve meses, dejó seis desaparecidos.
Ya habían perdido las esperanzas. En Becará y en Tambogrande, de donde proceden los seis desaparecidos del naufragio del 21 de abril del 2005, sus amigos y conocidos, ya estaban resignados a contentarse con mirar el mar de Sechura, sin esperar a sus muertos. Hasta que las naves arrastreras empezaron a hallar los cadáveres. Los cuerpos incompletos.
El martes 17 de enero los tripulantes de la embarcación de pesca artesanal “Guía”, que conocían a los desaparecidos, se sorprendieron al encontrar atrapado entre las redes y el pescado, unas piernas humanas con buzola y traje marino. Horas después, en el muelle de la Bahía de Puerto Rico, a don Vicente Panta (63) -uno de los dueños de la nave Don Robert, volteada por el viento, no le resultó difícil reconocer la cintura y las piernas de su sobrino Justo Panta Panta (34), por las buzolas y traje marino, porque su nombre estaba escrito en el taco de las botas. “Nunca ha pasado esto”, iba a decir después en La Morgue de Piura. Más aún porque, siete días después (ayer en la mañana), su ojos volvieron a ver un segundo cadáver hallado horas antes en alta mar.
Esta vez, en la misma bahía de Puerto Rico, Bayóvar, ya no estaba ante su sobrino. Sino ante su hermano Simón Panta Ipanaqué, otro de los propietarios de la nave accidentada. No le costó esfuerzo saber que estaba ante las piernas y parte del tórax de su hermano menor, por las buzolas marrón y azul y por el traje marino color naranja que el cadáver tenían puestos. También leyó la siglas del nombre de su hermano en las botas de jebe.
“No se ha visto algo parecido”, repitió ayer el experimentado hombre de mar. Dijo que en cincuenta años de pescador, es la primera vez que sabe de náufragos que hayan sido hallados después de nueve meses de quedar atrapados en el fondo del mar.
Porque su sobrino y su hermano estuvieron atrapados en esa zona fangosa donde ocurrió el naufragio, cerca de la zona de San Pedro, anotó.
Tal vez los hallazgos se deban a las numerosas oraciones y gran devoción de viudas, hijos y demás familiares de los desaparecidos en todos estos nueve meses. Además, Simón era muy devoto del Señor de Los Milagros, dijo. Su esposa y sus cuatro hijos, incluido Richard Panta, alumno de la Universidad san Marcos, frecuentan la parroquia del Callo, donde viven.
Cuando se retiraba llevando los restos de su hermano, Vicente Panta, agradeció a los tripulantes de la nave Orca PT 06718-CM que, al mando del patrón Modesto Collazos Paiva (56) encontró el cadáver de Simón, en la noche del martes, en una profundidad de 43 brazadas, donde no pescan las naves pequeñas. Los restos humanos fueron hallados cerca del lugar donde se encontró a Justo Panta (40).
PEDIDO
Vicente Panta pidió a los empresarios y propietarios de embarcaciones que pescan cerca de la zona del hallazgo, en la zona de San Pedro, dar las facilidades a sus patrones para buscar en el lugar, donde podrían encontrarse los restos de quienes aún siguen desaparecidos.
Diligencias
* Tras recibir el documento V-200-003 del puesto de capitanía de Puerto Rico, la comisaría local dio cuenta a la Fiscalía de Sechura sobre el hallazgo del cadáver por los ocupantes de la nave Orca.
* El fiscal autorizó para que el juez de paz de la localidad efectúe el levantamiento, en presencia de la policía en la cubierta de la nave, donde fue reconocido como Simón Panta Ipanaqué, uno de los hermanos procedentes de Becará (Vice) propietarios de la nave siniestrada.
* Los restos mortales fueron conducidos a la Morgue para el examen correspondiente, siendo llevados a Becará, después del mediodía.
* Los restos constan de una parte del tórax y las extremidades desde la zona de la cadera hacia abajo.








