Fuente: Aquaculture Magazine, San Antonio
EE.UU. - La crisis de la pesquería de anchoveta en el Perú: Una alerta sistémica para la industria global de alimentos para la acuicultura
martes 2 de junio de 2026
EE.UU. - La crisis de la pesquería de anchoveta en el Perú: Una alerta sistémica para la industria global de alimentos para la acuicultura
1 de junio de 2026
Aquaculture Magazine, San Antonio
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Cuotas de captura en mínimos históricos, vedas pesqueras prolongadas y precios de la harina de pescado en máximos históricos están reconfigurando las estructuras de costos de producción para los fabricantes de alimentos acuícolas en Ecuador, Chile y otros países.
Por: Aquaculture Magazine
La primera temporada de pesca de anchoveta (Engraulis ringens) de 2026 en la zona Norte-Centro de Perú se abrió con una Captura Total Permisible (CTP) de 1.914 millones de toneladas métricas —una reducción del 36.2% respecto a 2025 y la cuota más baja en una década, excluyendo el año 2023—. Agravada por una suspensión de la pesca de 30 días debido a niveles anómalos de reclutamiento de juveniles y a la intensificación de las condiciones oceanográficas del El Niño Costero, la producción mundial de harina de pescado cayó un 28% interanual en el primer trimestre de 2026 (IFFO, 2026), mientras que los precios spot alcanzaron los US$ 2,500 por tonelada métrica (t). Las implicaciones para los fabricantes de alimentos acuícolas en Ecuador —el principal exportador mundial de camarón de cultivo— y Chile —el segundo mayor productor de salmónidos a nivel global— son inmediatas y estructurales. Este artículo examina los factores que impulsan la actual interrupción del suministro, sus efectos en cascada sobre la economía de la formulación de alimentos y el papel de los subproductos procesados de animales terrestres y la harina de kril antártico como estrategias de sustitución viables y basadas en evidencia.
1. La temporada de pesca de 2026: Contexto y cifras clave
El 1 de abril de 2026, el Ministerio de la Producción de Perú (PRODUCE) autorizó el inicio de la primera temporada de pesca de anchoveta en la zona costera Norte-Centro, fijando un límite máximo de captura de 1,914,049 toneladas métricas (t) —un descenso del 36.2% en comparación con las 3.0 millones de t autorizadas para la temporada equivalente de 2025, y la CTP más baja registrada en una década, con la única excepción de 2023, cuando la temporada se canceló en su totalidad debido a condiciones ambientales adversas—. La cuota es coherente con las recomendaciones de evaluación de biomasa emitidas por el Instituto del Mar del Perú (IMARPE), lo que refleja una menor disponibilidad de biomasa y una mayor preocupación por la protección de las cohortes de juveniles.
La trayectoria de la temporada se deterioró aún más a lo largo de mayo. El 12 de mayo de 2026, PRODUCE emitió la Resolución Directoral N° 00052-2026-PRODUCE/DGSFS-PA, imponiendo una suspensión de la pesca por 15 días en la zona marítima entre los 6° y 14° de latitud Sur dentro de las primeras 30 millas náuticas, luego de que el IMARPE detectara una incidencia de peces juveniles superior al 50% en las artes de pesca activas (enmallamiento). Para el 27 de mayo, con solo unas 451,000 t cosechadas —equivalentes al 23.6% de la cuota total autorizada—, la suspensión se prorrogó por otros 15 días, hasta el 10 de junio de 2026, completando un total de 30 días consecutivos de paralización operativa. El IMARPE atribuyó la prórroga al avance de las intrusiones de agua cálida impulsadas por El Niño Costero, que están reduciendo el afloramiento costero, profundizando la distribución de la anchoveta e incrementando la vulnerabilidad de las poblaciones juveniles a la captura incidental.
Evolución de la CTP — Zona Norte-Centro, Primera Temporada:
2024: aproximadamente 2.5 millones de t
2025: 3.0 millones de t
2026: 1.914 millones de t (−36.2% interanual)
Volumen cosechado al 27 de mayo de 2026: ~451,000 t (23.6% de la CTP)
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) proyecta una contracción del 6.6% en el sector pesquero para todo el año 2026, y se prevé que el impacto más pronunciado se produzca en la segunda temporada de pesca (noviembre-febrero), que coincide con el periodo en el que se espera que las condiciones de El Niño Costero persistan o se intensifiquen.
Dato clave: Con 30 días consecutivos de suspensión de la pesca y solo el 23.6% de la CTP cosechada, la temporada de anchoveta de Perú de 2026 representa la campaña con mayores restricciones operativas en una década, y un punto de inflexión estructural para las cadenas de suministro globales de ingredientes marinos.
2. El Niño Costero: Factores oceanográficos y consecuencias biológicas
La anchoveta peruana es una de las pesquerías comerciales más sensibles a las condiciones oceanográficas del planeta. Su productividad está intrínsecamente ligada a la intensidad y extensión espacial del sistema de afloramiento de la Corriente de Humboldt, que impulsa el enriquecimiento de nutrientes de las aguas superficiales a lo largo de la costa peruana. Los eventos de El Niño —particularmente la variante de El Niño Costero (FEN) que afecta al entorno cercano a la costa de Perú— alteran este mecanismo de afloramiento al introducir aguas superficiales anómalamente cálidas, suprimiendo el ascenso de la termoclina y reduciendo la productividad biológica de la que dependen las poblaciones de anchoveta.
Según el Comunicado Oficial ENFEN N° 06-2026 (27 de marzo de 2026), se prevé que el estado de Alerta de El Niño Costero persista hasta diciembre de 2026, con una probabilidad de alcanzar una intensidad moderada entre mayo y julio. Se ha documentado que estas condiciones repercuten en la disponibilidad de anchoveta a través de múltiples vías: desplazamiento de los cardúmenes hacia mayores profundidades (>100 m) y latitudes más altas, aumento de las temperaturas del agua superficial en las zonas de pesca tradicionales, tasas de supervivencia de juveniles comprometidas e interrupciones logísticas debido a oleajes anómalos que han forzado repetidos cierres de puertos durante la presente temporada.
La presidenta de la SNP (Sociedad Nacional de Pesquería), Jessica Luna, señaló en enero de 2026 que el panorama ambiental hacía imperativo acelerar las operaciones de abril para anticiparse a los riesgos previstos para mayo-junio. Sin embargo, la gravedad de las anomalías oceanográficas posteriores superó las proyecciones de la industria, haciendo que el despliegue preventivo de la flota fuera insuficiente para compensar la reducción estructural de la biomasa accesible.
3. Producción mundial de harina y aceite de pescado: El primer trimestre de 2026 en cifras
Perú representa aproximadamente el 20% de la producción mundial de harina y aceite de pescado en un año promedio, lo que lo consolida como la jurisdicción más influyente en el mercado de ingredientes marinos. Cualquier restricción material en la captura de anchoveta peruana se traduce directamente en un choque de oferta global, cuya magnitud es proporcional a la gravedad y duración de la interrupción de la producción.
Los datos comunicados por la IFFO (Organización de Ingredientes Marinos) —recopilados a partir de las estadísticas de sus miembros en Chile, Dinamarca, España, Estados Unidos, Islandia, Islas Feroe, Mauricio, Noruega, Perú, Reino Unido, Sudáfrica y Costa de Marfil, que representan colectivamente cerca del 40% de la producción mundial de harina de pescado y el 50% de la de aceite de pescado— documentan las siguientes tendencias para el primer trimestre de 2026:
Producción de harina de pescado, marzo de 2026: −38% interanual
Producción acumulada de harina de pescado, primer trimestre de 2026: −28% respecto al primer trimestre de 2025
Producción acumulada de aceite de pescado, primer trimestre de 2026: −12% interanual
La producción de aceite de pescado mostró una mayor resiliencia que la de harina de pescado, respaldada por una producción comparativamente estable en Dinamarca/Noruega y España. No obstante, ambos ingredientes siguen registrando un déficit estructural de suministro en relación con la demanda mundial de alimentos acuícolas. Los precios spot actuales de la harina de pescado han alcanzado los US$ 2,500/t (Perú Broker, mayo de 2026), lo que representa un máximo histórico y un incremento aproximado del 25% respecto a los niveles afectados por El Niño en 2023-2024, según informó previamente Mordor Intelligence (2026).
"Los mayores precios de la harina y el aceite de pescado se sumarán a los costos de producción de los productores acuícolas de especies carnívoras como el salmón y el camarón".
— Audun Lem, Director Adjunto de la División de Pesca y Acuicultura de la FAO.
El Director de Investigación de Mercados de la IFFO, Enrico Bachis, contextualizó la cuota de 2026 dentro de los parámetros de evaluación de la biomasa, señalando que la CTP de 1.914 millones de t equivale a una tasa de explotación del 27% de la biomasa estimada de anchoveta —una cifra destinada a mantenerse dentro de los límites de referencia precautorios, pero que ofrece un margen escaso frente a un mayor deterioro ambiental—. La imposición simultánea de vedas pesqueras espaciales debido a la elevada incidencia de juveniles restringe aún más el rendimiento estacional efectivo por debajo del tope autorizado de la CTP.
4. Impacto en la industria ecuatoriana de alimentos para camarón
Ecuador es el principal productor y exportador mundial de camarón blanco del Pacífico cultivado (Litopenaeus vannamei), con un sector industrial de alimentos acuícolas cuyas prácticas de formulación dependen de manera crítica de la harina y el aceite de pescado peruanos como fuentes de proteínas y lípidos de alta digestibilidad. En 2025, Ecuador absorbió aproximadamente el 4.47% del valor de exportación FOB de la harina de pescado de Perú —equivalente a unos US$ 83.6 millones—, situándose como el cuarto destino mundial, por detrás de China, Alemania y Japón (Datasur, 2026).
La concentración de las compras de alimentos acuícolas ecuatorianos en ingredientes marinos de origen peruano genera un perfil de vulnerabilidad específico ante la actual interrupción del suministro. Las principales consecuencias operativas para los fabricantes ecuatorianos de alimentos balanceados incluyen:
Escalada directa de costos: Con la harina de pescado a US$ 2,500/t, el alimento —que puede representar entre el 50% y el 60% de los costos variables de producción en la camaronicultura— se convierte en el principal vector de compresión de márgenes en toda la cadena de valor.
Presión para la reformulación: Las restricciones de suministro obligan a la sustitución parcial de la harina de pescado por fuentes de proteínas alternativas, con consecuencias potenciales para el factor de conversión alimenticia (FCA), la tasa de crecimiento específico (TCE) y el rendimiento zootécnico, dependiendo de los niveles de sustitución y la calidad de los ingredientes.
Riesgo de abastecimiento: Los operadores con capacidad limitada de compra a futuro o menor solvencia crediticia se enfrentan a restricciones para asegurar volúmenes adecuados de ingredientes marinos certificados, particularmente en un momento en que los compradores chinos —que dominan el 78.93% de las exportaciones de harina de pescado de Perú— compiten por el mismo suministro limitado.
Competitividad de las exportaciones: La inflación sostenida de los costos de los alimentos balanceados erosiona los márgenes de los productores y puede reducir la competitividad de los precios de Ecuador en mercados de destino clave, como China, Estados Unidos y la Unión Europea.
Perspectiva regional: Ecuador importó aproximadamente US$ 83.6 millones en harina de pescado peruana en 2025. A un precio spot de US$ 2,500/t, cada punto porcentual de demanda no satisfecha que no se cubra con alternativas rentables se traduce directamente en incrementos estructurales de costos para la nación líder en la producción de camarón a nivel mundial.
5. Impacto en el sector salmonero de Chile
Chile ocupa el segundo lugar mundial en la producción acuícola de salmónidos, con importantes operadores integrados —como Mowi, Cermaq, Salmones Camanchaca y AquaChile— cuyas estrategias de adquisición de alimentos están directamente expuestas a la volatilidad de los precios de los ingredientes marinos. El alimento representa entre el 40% y el 50% de los costos totales de producción en la salmonicultura chilena, y el aceite de pescado sigue siendo un ingrediente difícil de sustituir dada la obligación de la industria de aportar los perfiles de ácidos grasos omega-3 EPA y DHA que exigen los mercados de exportación premium (FAIRR, 2026).
Los productores de salmón chilenos han logrado avances notables en la reducción de las tasas de inclusión de harina de pescado —algunas operaciones reportan niveles inferiores al 5% de la formulación total de la dieta mediante el uso de complejos de micronutrientes y mezclas de proteínas de animales terrestres—, pero la dependencia del aceite de pescado ha demostrado ser más persistente, ante la falta de alternativas de omega-3 de origen marino económicamente competitivas a la escala requerida. Por lo tanto, la contracción interanual del 38% en la producción de harina de pescado y el descenso del 12% en la producción de aceite de pescado registrados por los miembros de la IFFO en el primer trimestre de 2026 ejercen una presión material sobre las posiciones de compra a futuro y los compromisos de certificación de sostenibilidad en todo el sector salmonero chileno.
La Iniciativa FAIRR (2026) ha destacado que, si bien la industria chilena lidera a sus pares globales en la reducción de los índices de dependencia de la harina y el aceite de pescado (FMFO-DR), la escalada de costos y los problemas de suministro se traducen en interrupciones operativas que no han sido mitigadas por completo por los programas existentes de diversificación de ingredientes. La crisis actual refuerza la urgencia de acelerar la validación comercial y el escalamiento de fuentes alternativas de omega-3 marino.
6. La respuesta de la industria: Ingredientes alternativos bajo escrutinio comercial
La crisis de la anchoveta peruana de 2026 está actuando como un catalizador para acelerar la adopción comercial de ingredientes para alimentos balanceados que, hasta hace poco, avanzaban de forma progresiva en las fases de investigación y validación. Las condiciones actuales del mercado transforman estas alternativas de palancas de diversificación opcionales en necesidades operativas para los fabricantes de alimentos que buscan mantener las metas de formulación y la contención de costos.
6.1 Subproductos procesados de animales terrestres: Escalando la respuesta industrial
Los subproductos de origen animal procedentes de las industrias de procesamiento avícola, porcina y bovina representan la categoría de proteínas y lípidos alternativos de mayor volumen y comercialmente más accesible para los fabricantes de alimentos acuícolas en el actual escenario de interrupción del suministro. Los principales ingredientes de esta categoría incluyen: la harina de subproductos de aves de corral (PBM, por sus siglas en inglés), derivada de cabezas, patas, vísceras, sangre, huevos no desarrollados y recortes de carcasas; la harina de carne y huesos (MBM), un producto conjunto del procesamiento de residuos bovinos y porcinos; la harina de sangre; la harina de plumas hidrolizadas; la grasa porcina y bovina (manteca y sebo) como sustitutos parciales del aceite de pescado en dietas suplementadas con lípidos; y la harina de hemoglobina porcina como fuente de proteína altamente digestible y rica en hierro.
La base de evidencia nutricional y zootécnica que respalda el uso de estos ingredientes en alimentos acuícolas se ha fortalecido sustancialmente durante la última década. Un ensayo de alimentación realizado en el Oceanic Institute demostró que la harina de pescado de alta calidad puede sustituirse por completo por MBM o PBM con una pérdida mínima o nula en el rendimiento del crecimiento (Global Seafood Alliance, 2020). En la trucha arcoíris y la perca plateada, se logró la sustitución total de la harina de pescado sobre la base de nutrientes digestibles mediante una mezcla multifuente de MBM, PBM, harina de sangre y harina de plumas hidrolizadas sin comprometer los resultados zootécnicos, al tiempo que se mejoró la rentabilidad en comparación con las estrategias de sustitución de una sola fuente (GSA, 2024).
Entre las proteínas animales procesadas, la PBM destaca por su consistencia de composición y su perfil de digestibilidad de aminoácidos esenciales (AAE), el cual, de todas las proteínas animales no marinas, es el que más se aproxima al de la harina de pescado. Estudios recientes revisados por pares han demostrado su eficacia en una variedad de especies de relevancia comercial: en el salmón coho (Oncorhynchus kisutch), análisis de regresión lineal segmentada identificaron niveles óptimos de inclusión de PBM que mantuvieron la paridad de crecimiento con las dietas de control basadas en harina de pescado (Yu et al., 2023, Animals); en el salmón del Atlántico y la trucha arcoíris, se han alcanzado niveles dietéticos superiores al 30% de PBM sin comprometer significativamente los indicadores de rendimiento del crecimiento (BMC Veterinary Research, 2025); y en el camarón blanco del Pacífico (L. vannamei), la inclusión de un 20% a 50% de PBM como sustituto parcial de la harina de pescado ha sido validada en múltiples diseños experimentales, siempre que las deficiencias de aminoácidos se corrijan mediante mezclas complementarias o la suplementación con aminoácidos cristalinos (Fishes, MDPI, 2025).
La MBM derivada de los subproductos del sacrificio de bovinos y porcinos ofrece una ventaja de costos sobre la PBM en muchos mercados de América Latina y América del Norte, dada la escala de las industrias de procesamiento de carne de res y cerdo en países como Brasil, Argentina, Estados Unidos y México. Las grasas bovinas y porcinas (sebo y manteca) pueden servir como sustitutos lipídicos parciales del aceite de pescado en dietas para especies con menores requerimientos absolutos de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFA), como la tilapia, el bagre y ciertos sistemas de producción de camarón. El principio de formulación clave en todas las aplicaciones de proteínas animales procesadas es la mezcla de fuentes múltiples: ningún ingrediente procesado por sí solo replica el perfil nutricional completo de la harina de pescado, pero las combinaciones estratégicamente proporcionadas de PBM, MBM, harina de sangre y harina de plumas pueden satisfacer colectivamente los requerimientos de AAE específicos de la especie manteniendo la viabilidad económica.
Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la incorporación de subproductos de animales terrestres procesados en los alimentos acuícolas ofrece un argumento convincente de economía circular: convierte residuos de procesamiento que no son de calidad alimentaria para humanos —y que de otro modo requerirían incineración, eliminación en vertederos o compostaje industrial— en ingredientes de alto valor nutricional para la acuicultura, mejorando así la eficiencia ecológica general de los sistemas integrados de producción de alimentos. Este argumento de circularidad resulta cada vez más relevante para las empresas acuícolas que operan bajo marcos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y requisitos de certificación de sostenibilidad.
6.2 Kril antártico: Inclusión de alto impacto a niveles dietéticos bajos
El kril antártico (Euphausia superba) ocupa una categoría funcionalmente distinta dentro del panorama de ingredientes alternativos: no compite con la harina de pescado en términos de volumen o costo, sino que ofrece un impacto nutricional y funcional excepcionalmente denso por unidad de inclusión en la dieta. La principal fuente comercial de ingredientes acuícolas basados en kril es Aker QRILL Company, que opera una pesquería de kril certificada en la Zona 48 del Océano Antártico (Península Antártica) desde 2006. La pesquería está gestionada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) bajo un marco de gestión precautorio basado en el ecosistema, con límites de captura totales fijados en menos del 1% de la biomasa estimada de 63 millones de toneladas métricas en la Zona 48 —una de las pesquerías gestionadas de forma más conservadora a nivel mundial— (QRILL Aqua, 2025).
Las principales líneas de productos QRILL para aplicaciones en alimentos acuícolas son QRILL Aqua (harina de kril entero que conserva la fracción lipídica, incluyendo astaxantina y ácidos grasos omega-3 ligados a fosfolípidos) y QRILL High Protein (una harina desgrasada derivada como coproducto de la extracción de aceite de kril, que ofrece una mayor concentración de proteínas con un menor contenido de lípidos). Un tercer ingrediente, QRILL AstaOmega Oil, aporta astaxantina concentrada y EPA+DHA en una matriz de fosfolípidos de alta disponibilidad biológica.
La diferenciación nutricional de la harina de kril con respecto a otras fuentes de proteínas marinas y terrestres se basa en varios mecanismos documentados. En primer lugar, los ácidos grasos omega-3 del kril (EPA y DHA) están ligados predominantemente a fosfolípidos en lugar de a triglicéridos, una característica estructural asociada con una mayor absorción intestinal y eficiencia de deposición en los tejidos en comparación con el omega-3 derivado del aceite de pescado en forma de triglicéridos. En segundo lugar, la harina de kril contiene estimulantes alimenticios intrínsecos —incluyendo aminoácidos libres, nucleótidos y análogos de betaína— que funcionan como potentes atractantes del alimento, mejorando la palatabilidad y la ingesta voluntaria en formulaciones con reducción o ausencia de harina de pescado. En tercer lugar, la astaxantina, presente de forma natural en QRILL Aqua, sirve tanto como agente pigmentante en la carne de los salmónidos como de antioxidante con propiedades inmunomoduladoras documentadas.
Un artículo de revisión elaborado por Kiranpreet Kaur (Directora de I+D en Acuicultura de Aker QRILL Company) y Silvia Torrecillas (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias), publicado en la revista Aquaculture, documentó sistemáticamente los beneficios del kril en múltiples especies de cultivo. La revisión confirmó que las dietas suplementadas con kril mejoran la resistencia a las enfermedades, la inmunidad innata, el rendimiento del crecimiento, la eficiencia de conversión alimenticia y la digestibilidad en una gama de especies de importancia comercial, entre las que se incluyen el salmón del Atlántico, la trucha arcoíris, la corvina amarilla grande (Larimichthys crocea), la dorada, el fletán del Atlántico y el camarón blanco del Pacífico (L. vannamei). En particular, en dietas formuladas con un 20% de PBM y sin harina de pescado, la inclusión de un 3% de harina de kril mejoró significativamente la atractabilidad del alimento, la palatabilidad y el rendimiento del crecimiento en juveniles de Litopenaeus stylirostris (ScienceDirect, 2025). Los estudios en salmón del Atlántico han documentado, además, una reducción de la patología cardíaca y de la mortalidad durante episodios de infección viral en animales alimentados con dietas suplementadas con harina de kril, un hallazgo de relevancia directa para la gestión de enfermedades en la salmonicultura intensiva chilena.
La principal limitación para la adopción de la harina de kril es su sobreprecio con respecto tanto a la harina de pescado como a las proteínas animales procesadas. Sin embargo, en el entorno de mercado actual —con precios spot de la harina de pescado a US$ 2,500/t— la diferencia de precio entre el kril y los ingredientes marinos convencionales se ha reducido, lo que podría mejorar el cálculo de costo-beneficio de la suplementación con kril a baja inclusión (2% a 5% de la dieta) como ingrediente funcional más que como fuente de proteína a granel. Esto posiciona al kril como el aditivo más competitivo para las formulaciones basadas en proteínas vegetales o animales procesadas, donde se requiere mejorar la palatabilidad y el aporte de omega-3 sin los volúmenes que exigiría una sustitución total de la harina de pescado.
Mensaje clave para los formuladores de alimentos: La harina de subproductos de aves de corral, en combinación con fuentes complementarias de proteínas procesadas, puede sustituir hasta el 100% de la harina de pescado de la dieta sin pérdidas en el rendimiento del crecimiento cuando los perfiles de aminoácidos se equilibran correctamente. La harina de kril antártico, en una inclusión del 3% al 5%, restaura la palatabilidad y aporta omega-3 ligado a fosfolípidos que las proteínas terrestres no pueden proporcionar. La combinación de ambas estrategias representa la respuesta de formulación nutricionalmente más sólida y comercialmente más viable ante la actual interrupción del suministro peruano.
6.3 El ecosistema de sustitución ampliado
Junto con los subproductos animales procesados y el kril, la industria de alimentos acuícolas tiene acceso a un ecosistema creciente de ingredientes alternativos, cada uno con perfiles distintos de rendimiento, escalabilidad y costo:
Harina de insectos (mosca soldado negra, Hermetia illucens): Contenido proteico del 40% al 55% en base a materia seca, perfil favorable de aminoácidos y ácidos grasos como el ácido láurico para especies acuáticas monogástricas, e infraestructura de producción industrial escalable cada vez más establecida en Europa, América del Norte y Asia.
Proteína unicelular (SCP) y microalgas: Fuentes emergentes de EPA y DHA no derivadas de pesquerías de captura silvestre, con varias empresas (incluidas Nuseed, Veramaris y empresas conjuntas de DSM/Evonik) operando a escala comercial en la producción de aceite de algas rico en omega-3.
Proteínas de leguminosas (harina de soya, altramuces, guisantes de campo): Competitivas en costos en muchas geografías, pero requieren procesamiento para reducir el contenido de factores antinutricionales, presentan una menor digestibilidad para especies carnívoras y conllevan riesgos conocidos de activación inmunitaria y enteritis intestinal en salmónidos a altas tasas de inclusión.
Subproductos del procesamiento de la acuicultura: Harina de cabezas de camarón, harina de calamar, harina de recortes de salmón —circulares, de gran valor nutricional y cada vez más integradas en las estrategias de valorización de subproductos de la cadena de suministro—.
El principio rector de la formulación, respaldado por destacados nutricionistas acuícolas, no es la sustitución total por una sola fuente, sino la construcción de matrices multiproteicas inteligentemente combinadas que optimicen simultáneamente el equilibrio de aminoácidos, la calidad de los lípidos, la palatabilidad, la digestibilidad, el costo de los ingredientes, la logística de adquisición local y el cumplimiento de las certificaciones de sostenibilidad. La variabilidad en la calidad de los productos procesados —aunque ha mejorado significativamente respecto a décadas pasadas— sigue siendo un factor que exige programas rigurosos de calificación de proveedores y análisis bromatológicos en las fábricas de alimentos balanceados.
7. Dinámica del mercado global: Presiones estructurales en toda la cadena de valor
Se proyecta que el mercado global de harina y aceite de pescado, valorado en US$ 8.8 mil millones en 2026, se expandirá hasta los US$ 18.2 mil millones para 2036, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 7.5% (Future Market Insights, 2026). Esta trayectoria de crecimiento, sin embargo, se está produciendo en un contexto de oferta de captura silvestre estructuralmente limitada, donde se espera que el aumento de la producción provenga principalmente de una mejor utilización de los subproductos del procesamiento de la pesca y la acuicultura, más que de la expansión de las pesquerías de reducción. La crisis peruana de 2026 cristaliza la fragilidad de una cadena de suministro global en la que una sola pesquería nacional ejerce una influencia desproporcionada sobre la disponibilidad mundial de ingredientes marinos.
La actual interrupción del suministro está intensificando varias dinámicas de mercado estructurales preexistentes:
Riesgo de concentración de monopsonio: China absorbió el 78.93% del valor de exportación FOB de la harina de pescado de Perú en 2025 (aproximadamente US$ 1.476 mil millones). Esta concentración de la demanda por parte de un solo comprador genera asimetrías persistentes de precios y disponibilidad en todos los demás mercados compradores.
Escasez de certificaciones de sostenibilidad: La contracción de la oferta de ingredientes marinos con certificación IFFO-RS y MSC complica los compromisos de sostenibilidad integrados en los estándares de certificación acuícola (ASC, GlobalG.A.P.) y los objetivos ESG corporativos en toda la cadena de valor.
Estratificación del poder adquisitivo: Como han señalado los analistas de Rabobank, los ingredientes marinos disponibles tenderán a fluir hacia los compradores con mayor capital de adquisición, creando riesgos de acceso asimétrico para los fabricantes de alimentos de tamaño mediano y pequeño.
Compensación parcial por diversificación geográfica: Noruega/Dinamarca y España mostraron una relativa resiliencia en la producción de aceite de pescado en el primer trimestre de 2026, pero su producción combinada es insuficiente para compensar el déficit de volumen peruano a los niveles actuales de la demanda global.
Los analistas de Rabobank e IFFO han coincidido en que, bajo las condiciones actuales, algún sector de la cadena de demanda de omega-3 —acuicultura, nutrición humana, farmacéutica o animales de compañía— consumirá necesariamente menos omega-3 de origen marino en 2026 que en años anteriores. La señal de precios del mercado determinará qué sector absorbe el ajuste: históricamente, la disciplina de costos de la acuicultura y sus capacidades de integración vertical han otorgado a los productores a gran escala una ventaja sobre otras categorías de demanda para mantener el acceso a ingredientes marinos certificados en condiciones de escasez.
8. Perspectivas a futuro y recomendaciones estratégicas
Las perspectivas a corto plazo para la pesquería de anchoveta peruana siguen siendo muy inciertas. El IMARPE realizará una nueva evaluación de la biomasa tras el vencimiento de la actual suspensión el 10 de junio de 2026, y los resultados determinarán si las operaciones de pesca pueden reanudarse antes del cierre de la primera temporada. La segunda temporada Norte-Centro (noviembre-febrero) representa el próximo hito crítico de suministro, pero las proyecciones del BCRP sugieren que también se verá afectada negativamente por la persistencia de El Niño Costero. En 2014, la última cancelación importante de una temporada peruana, la pesquería se recuperó rápidamente en el ciclo siguiente; sin embargo, la naturaleza multitemporada y multifactorial de la actual alteración ambiental sugiere un escenario de restricciones de suministro más prolongado.
Para los fabricantes de alimentos acuícolas en Ecuador, Chile y a nivel global, las condiciones actuales del mercado indican las siguientes acciones estratégicas:
Contratación a futuro y diversificación de proveedores: Asegurar contratos de suministro a futuro tanto para ingredientes de proteínas marinas como de animales terrestres; calificar múltiples geografías de proveedores para PBM y MBM a fin de reducir la dependencia de un solo origen.
Validación de la sustitución de ingredientes: Priorizar ensayos de alimentación específicos por especie para validar la PBM, la MBM y las mezclas combinadas de proteínas procesadas como sustitutos parciales o totales de la harina de pescado, con modelos rigurosos de equilibrio de aminoácidos y datos de digestibilidad.
Evaluación de la integración de la harina de kril: Evaluar el caso económico y funcional para una inclusión de 2% a 5% de harina de kril como potenciador de la palatabilidad y transportador de omega-3 ligado a fosfolípidos en dietas reformuladas con menor inclusión de ingredientes marinos.
Modelado de escenarios de costos: Revisar los modelos de costos de producción para realizar pruebas de estrés ante precios sostenidos de la harina de pescado por encima de los US$ 2,000/t en un horizonte de 12 a 18 meses, incorporando las implicaciones de costos de la adquisición de ingredientes alternativos y la reformulación a escala.
Monitoreo regulatorio y científico: Mantener una observación cercana de los resultados de la evaluación de biomasa del IMARPE, los informes de situación de El Niño del ENFEN y las decisiones regulatorias de PRODUCE que regirán la accesibilidad de la cuota de la segunda temporada de 2026.
La pregunta definitoria: La crisis de la anchoveta de Perú de 2026 no es un hecho aislado: es un recordatorio sistémico de la vulnerabilidad estructural inherente a una cadena de suministro global de ingredientes acuícolas que depende de una sola pesquería silvestre y de una sola región geográfica. Los fabricantes de alimentos acuícolas que aceleren la transición hacia matrices de formulación multiproteicas —integrando subproductos animales procesados, kril antártico e ingredientes alternativos emergentes— estarán estructuralmente mejor posicionados para gestionar la próxima interrupción del suministro provocada por el clima, cuando sea que ocurra.
Conclusión
La convergencia de una cuota de captura en mínimos históricos, suspensiones prolongadas de la pesca y precios spot de la harina de pescado en máximos históricos en la temporada de anchoveta de Perú de 2026 representa una prueba de estrés significativa para la industria global de alimentos acuícolas. El impacto comercial inmediato se concentra en el sector de alimentos para camarón de Ecuador y en la industria de alimentos para salmón de Chile, pero el choque de oferta se propaga a todos los mercados que se abastecen de ingredientes marinos de las pesquerías de reducción peruanas.
La respuesta más resiliente de la industria no será únicamente la gestión reactiva de las compras, sino la aceleración sistemática de estrategias de formulación que reduzcan la dependencia de los ingredientes marinos: subproductos de animales terrestres procesados a escala, inclusión estratégica de kril antártico para el rendimiento funcional y la construcción de matrices proteicas de fuentes múltiples que puedan absorber los choques de oferta sin comprometer los resultados zootécnicos. La pregunta que enfrentan los fabricantes de alimentos balanceados no es si deben emprender estas transiciones, sino a qué ritmo —y si ese ritmo será suficiente para la próxima crisis—.








