Fuente: La Razón, Madrid
España - China construye el mayor laboratorio marino: llega hasta los 10.000 m de profundidad
lunes 30 de marzo de 2026
España - China construye el mayor laboratorio marino: llega hasta los 10.000 m de profundidad
"Puede navegar prácticamente a la misma velocidad que un buque científico, es resistente a los tifones y puede albergar cerca de 300 personas durante meses", señalan los responsables.
No es un barco, no es una plataforma... pero tiene lo mejor de ambosSJTU, China State Shipbuilding Corporation
Por Juan Scaliter
29.03.2026
La Razón, Madrid
https://www.larazon.es/ciencia/china-construye-mayor-laboratorio-marino-llega-10000-profundidad_2026032969c8e75d83aca52e0e3d5787.html#goog_rewarded
Hay laboratorios que se construyen bajo tierra. Otros orbitan el planeta. Y ahora, uno de los más ambiciosos empieza a flotar. China ha puesto en marcha lo que describe como el primer laboratorio marino “de mar abierto” a gran escala: una suerte de isla artificial móvil, diseñada para vivir en el océano durante meses y estudiar, desde allí, todo lo que ocurre bajo la superficie. No es un barco, no es una plataforma petrolífera. Es, en cierto modo, una nueva categoría.
La estructura, conocida como “Open-Sea Floating Island”, es una plataforma semi-sumergible de doble casco, pensada para operar en condiciones extremas y de forma continua. Su diseño permite trabajar en profundidades de hasta 10.000 metros, lo que equivale prácticamente a cualquier punto del océano terrestre
No es solo un laboratorio: es un sistema completo. Incluye instalaciones en la propia plataforma, laboratorios en barcos asociados y centros de apoyo en tierra. Todo conectado para convertir el océano en un espacio experimental permanente La ambición es clara. Según el proyecto, desarrollado por la Universidad Jiao Tong de Shanghái, servirá para probar tecnologías de minería submarina, estudiar ecosistemas profundos, analizar el origen de la vida y mejorar modelos climáticos como la predicción de tifones. Y hay un detalle revelador: está diseñado para ser habitado durante largos periodos: hasta 238 personas viviendo a bordo durante meses sin reabastecimiento
Para entender la magnitud del proyecto, conviene compararlo. Durante décadas, la exploración oceánica ha dependido de barcos científicos como el RV Zhong Shan Da Xue (un rompehielos de la Universidad Sun Yat-sen), auténticos laboratorios flotantes, pero limitados en tiempo y estabilidad. Son plataformas móviles, sí, pero siempre en tránsito También existen estaciones fijas, como plataformas petrolíferas adaptadas o bases costeras, pero ninguna combina permanencia, movilidad y capacidad de experimentación a gran escala en mar abierto. Esta isla flotante intenta unir esos mundos: la estabilidad de una instalación fija con la flexibilidad de un buque.
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Y luego están las comparaciones inevitables. El CERN ocupa una superficie de decenas de kilómetros bajo tierra, con su famoso anillo de 27 km. Es un laboratorio gigantesco… pero anclado al territorio, diseñado para estudiar lo infinitamente pequeño. La Estación Espacial Internacional, en cambio, es mucho más compacta (del tamaño aproximado de un campo de fútbol), pero representa algo distinto: un laboratorio en condiciones extremas, aislado, donde la propia ubicación es parte del experimento. El Open-Sea Floating Island se sitúa, conceptualmente, entre ambos. No tiene la escala del CERN, pero comparte su vocación de gran infraestructura científica. No está en el espacio, pero como la Estación Espacial, está diseñado para operar en un entorno hostil, aislado y continuo. La diferencia es que su “medio extremo” no es el vacío, sino el océano profundo.
Hay también una cuestión de escala física que ayuda a visualizarlo. La plataforma principal, con más de 100 metros de eslora y decenas de miles de toneladas de desplazamiento, se acerca más a un buque militar o a una pequeña isla artificial que a un laboratorio tradicional. Pero su verdadero tamaño no está en sus dimensiones, sino en su alcance: todo el océano como campo de pruebas.
“Puede navegar prácticamente a la misma velocidad que un buque científico – concluye Yang Jianmin, de la Universidad Jiao Tong de Shanghái -. Una vez que llega a la zona de operaciones, se le puede lastrar para realizar investigaciones y experimentos. Gracias a su gran capacidad de carga, su capacidad de permanencia prolongada y su gran resistencia a los tifones, puede llevar a cabo este tipo de trabajo en condiciones marítimas más adversas, durante períodos más largos y en aguas más profundas”.








