Fuente: Diario de Almeria, Almeria

España - De central térmica a granja de peces: Carboneras criará ocho millones de seriolas en aguas recicladas

martes 22 de septiembre de 2026

España - De central térmica a granja de peces: Carboneras criará ocho millones de seriolas en aguas recicladas

Ocean Aquaculture Hatchery inicia las obras de un criadero de alta tecnología en los terrenos de la antigua infraestructura, con una inversión cercana a los 20 millones y el objetivo de generar 40 empleos directos

21 de septiembre 2026
Diario de Almeria, Almeria
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Carboneras está a punto de comenzar una nueva etapa. Allí donde durante décadas se levantó la central térmica de Endesa, un proyecto de acuicultura quiere convertir parte de esos terrenos en una instalación dedicada a una especie todavía emergente en el Mediterráneo: la seriola, más conocida en la provincia de Almería como lecha. La empresa Ocean Aquaculture Hatchery prevé iniciar este mes de septiembre las obras de un criadero que, en su primera fase, estará preparado para producir hasta ocho millones de juveniles al año.

Pero detrás de esas cifras hay algo más que una nueva actividad industrial. El proyecto pretende convertirse en una de las primeras piezas de una nueva economía para los terrenos liberados tras el cierre de la central y hacerlo, según defiende su coordinador general, Juan Fernández Aldana en una entrevista concedida a Diario de Almería, mediante un modelo de producción que busca reducir al máximo el consumo de agua y evitar que los residuos del proceso terminen en el mar. "Es una actuación de una alta innovación y que va a suponer un polo, un arrastre industrial y económico a toda la zona de Carboneras", explica Fernández Aldana.

La primera fase contempla una producción de hasta ocho millones de juveniles de seriola de en torno a diez gramos. La instalación podría posteriormente incorporar una segunda etapa para producir ejemplares de mayor tamaño, de unos 40 gramos.

La inversión prevista por la compañía ronda los 20 millones de euros y el proyecto estima que podría generar al menos 40 empleos directos, además de actividad auxiliar. La construcción se enmarca en el programa Futur-e Litoral, impulsado tras el desmantelamiento de la central térmica para atraer nuevas actividades económicas a estos terrenos.

Una fábrica de peces que es un gran acuario
Una de las claves del proyecto está en una tecnología que puede resultar desconocida fuera del sector: los sistemas de recirculación de agua, conocidos como RAS. La explicación que ofrece Fernández Aldana resulta especialmente gráfica. "Es casi como un acuario a nivel productivo, a nivel industrial, un acuario muy grande en el cual el agua se está usando continuamente", señala. La diferencia fundamental está en que el agua no entra y sale continuamente de las instalaciones.

El sistema permite recircular alrededor del 90% del agua y, en determinados casos, alcanzar hasta un 95% de reutilización. El agua pasa por biofiltros y sistemas de depuración que permiten controlar de manera permanente parámetros como la temperatura, el oxígeno o los niveles de nitratos y nitritos. "Tienes un consumo de agua mucho menor", resume el coordinador del proyecto. Y esa reutilización tiene una segunda consecuencia: un mayor control sobre las condiciones en las que viven los peces.

El objetivo es que los animales permanezcan en unas condiciones estables, con parámetros controlados y un medio acuático adecuado durante todo el proceso de cría. Para Fernández Aldana, esto repercute directamente en el bienestar de los peces y en la eficiencia productiva. Pero hay otro elemento que el proyecto considera fundamental desde el punto de vista ambiental. Los compuestos que se generan durante el proceso, como nitratos, nitritos y fosfatos, quedan retenidos en los sistemas de filtrado y son posteriormente gestionados como residuos. "No van al mar, para nada" asegura el coordinador. Es precisamente este circuito cerrado uno de los argumentos con los que Ocean Aquaculture defiende el carácter ambientalmente sostenible de la instalación: menos captación de agua, mayor control del proceso y tratamiento de los residuos antes de su gestión.

Mirada al mar, pero sin ocuparlo
La elección de Carboneras tampoco es casual. El futuro criadero se levantará sobre una parcela de unos 40.000 metros cuadrados, próxima al mar y al puerto. Para una actividad como esta, disponer de agua de calidad constituye una de las condiciones esenciales. "Son peces que tienen que estar criándose allí. Con lo cual, la primera condición siempre es que el agua de mar que se utiliza sea de las mejores condiciones, y la zona de Carboneras la tiene", explica Fernández Aldana.

La proximidad al puerto añade, además, una ventaja logística. Los juveniles que salgan del criadero tendrán como destino tanto futuras instalaciones de la propia compañía como otras granjas marinas. El transporte desde el hatchery hasta los barcos que posteriormente los trasladarán al mar será, según la empresa, más sencillo y eficiente.

Para Carboneras, la dimensión territorial también tiene una importancia especial. El proyecto nace en el contexto de la transición posterior al cierre de la central térmica. La intención, según explica el coordinador, es que los antiguos terrenos industriales puedan acoger nuevas actividades vinculadas a la llamada economía verde. "La posibilidad de hacerlo en un polo donde solo va a haber industrias verdes y que genera puestos de trabajo en una zona que se ha quedado sin puestos de trabajo, también es muy interesante", señala el responsable del proyecto.

La empresa asegura además que buena parte de los servicios necesarios para poner en marcha la instalación se están planteando con compañías de Almería. Y uno de los objetivos declarados es que la nueva actividad tenga un retorno directo en la población local. Los más de 40 empleos directos previstos no se limitarán a un único perfil profesional, sino que el criadero necesitará trabajadores relacionados con la biología y el control de los peces, pero también profesionales técnicos capaces de mantener los sistemas de bombeo, filtrado y automatización que permiten que funcione el circuito cerrado de agua.

Y aquí aparece una de las apuestas que Fernández Aldana subraya con mayor claridad: formar a trabajadores de Carboneras y, especialmente, facilitar la incorporación de personas procedentes de la antigua central térmica. "Nuestro objetivo es muy claro, que el mayor porcentaje de personas sea de Carboneras", explica. Para ello, la compañía trabaja en planes de formación específicos que deberían comenzar a desarrollarse antes de la entrada en funcionamiento de la planta. El abanico profesional puede ampliarse además con la futura actividad marina: técnicos, personal relacionado con el transporte de peces y perfiles vinculados al ámbito marítimo y pesquero.

¿Por qué una seriola?
La otra gran apuesta del proyecto tiene nombre propio: seriola. Se trata de una especie de alto valor comercial cuya producción en el Mediterráneo todavía es residual, pero que cuenta con una larga tradición acuícola en otros mercados internacionales, especialmente en Japón.

Fernández Aldana conoce bien el proceso de diversificación de la acuicultura mediterránea. Después de más de cuatro décadas trabajando en el sector, ha participado en el desarrollo de especies como la dorada, la lubina y la corvina. Su argumento es que "el futuro de la acuicultura no pasa únicamente por seguir aumentando la producción de las especies tradicionales, sino por incorporar nuevas especies capaces de complementar la oferta existente".

La seriola tiene además una característica especialmente interesante para el proyecto: su capacidad de crecimiento. Según explica el coordinador general, puede crecer más rápido que especies como la lubina o la corvina y alcanzar tamaños comerciales próximos a los tres kilos, lo que abre posibilidades para su comercialización en diferentes formatos. Pero hay un segundo factor que Fernández considera cada vez más importante: la temperatura del Mediterráneo. La seriola está fisiológicamente adaptada a temperaturas más elevadas que otras especies mediterráneas, algo que puede convertirse en una ventaja ante el aumento de la temperatura del agua asociado al cambio climático.

Menos agua, control de residuos y renovables
La sostenibilidad del proyecto no se plantea únicamente alrededor del agua. El dossier contempla también la incorporación de producción de energía solar. Fernández Aldana apunta a que la previsión inicial es que entre un 40% y un 50% del consumo energético pueda proceder de fuentes renovables, aunque reconoce que no quiere precisar todavía el consumo total de la instalación.

Es un porcentaje que deberá concretarse conforme avance el desarrollo técnico de la planta, pero que encaja con el planteamiento general de una instalación concebida para funcionar con un elevado grado de control sobre sus consumos. El elemento diferencial, en cualquier caso, estará en el agua: un recurso especialmente relevante en un territorio como Almería. Frente a un sistema convencional de uso continuo, el RAS permite mantener el agua dentro de un circuito prácticamente cerrado, reutilizarla una y otra vez y depurarla antes de devolverla al sistema de tratamiento de residuos.

De este modo, el criadero que se asentará sobre los terrenos de la ya extinta central términa de Carboberas no es el resultado sino la primera pieza de un proyecto de una gran envergadura. Ocean Aquaculture Global trabaja también en el desarrollo de futuras granjas marinas en Almería y Murcia. La compañía ha planteado instalaciones offshore situadas a varios kilómetros de la costa y a profundidades superiores a los 100 metros, una fórmula que busca llevar la producción acuícola hacia zonas más alejadas del litoral.

La compañía trabaja en la obtención de las licencias correspondientes y confía, según Fernández Aldana, en poder obtener al menos una de ellas a finales de 2027. Asimismo, el calendario que maneja el grupo sitúa en 2028 los primeros juveniles producidos en Carboneras, mientras que la producción de seriola destinada al consumo final se situaría aproximadamente hacia 2030. Es decir, el proyecto no plantea levantar de golpe toda una gran industria marina, sino avanzar por fases: primero el criadero terrestre; después las primeras instalaciones marinas y, más adelante, el posible salto hacia modelos offshore de mayor escala.