Fuente: IPaAcuicultura, Vigo

España - Diversificar para resistir: nuevas especies estratégicas en la acuicultura europea

miércoles 18 de marzo de 2026

España - Diversificar para resistir: nuevas especies estratégicas en la acuicultura europea

18 marzo 2026
IPaAcuicultura, Vigo
https://www.ipacuicultura.com/noticia-74317-seccion-Investigaci%C3%B3n

La acuicultura europea está viviendo una etapa de madurez, pero esto no implica una estabilidad, sino que exige seguir evolucionando. Durante décadas, el sector se apoyó en un número reducido de especies consolidadas: en el norte de Europa, el salmón; en el Mediterráneo, la lubina y la dorada; en sistemas en tierra, el rodaballo. Era un modelo que funcionaba y que permitió profesionalizar la producción, mejorar la eficiencia y ofrecer pescado de forma constante y segura. Pero el estudio de nuevas especies continuó adelante de forma paralela a esta consolidación.

Hoy por hoy la diversificación de especies ya no es solo una oportunidad de mercado; es una estrategia de resiliencia. Cuando un sistema productivo depende de pocas especies, cualquier alteración en la cadena de suministro o cualquier cambio en la demanda puede generar inestabilidad. Incorporar nuevas especies permite repartir riesgos, explorar nichos comerciales y aprovechar mejor las instalaciones existentes.

Si comparamos el modelo europeo con el asiático, podemos apreciar claras diferencias. En China y otros países asiáticos, el modelo han integrado numerosas especies en sistemas de elevada intensidad productiva. En Europa, la diversificación se ha planteado con un enfoque distinto. La regulación ambiental y sanitaria es mucho más estricta, así también como la valoración de la protección de la biodiversidad. Y, aunque pudiera parecer una limitación, es realmente una garantía: avanzar más despacio permite evaluar mejor los riesgos. La diversificación europea no busca competir en producción, sino en trazabilidad, innovación y aceptación social.

En Europa, y en concreto desde el Cluster de la Acuicultura, se ha optado por una diversificación selectiva, sin competir en volumen de producción, sino en valor añadido, innovación y control técnico. Especies como el lenguado senegalés (Solea senegalensis) son un claro ejemplo del éxito de este enfoque. En esta línea estratégica también podemos destacar la corvina (Argyrosomus regius) y la seriola (Seriola dumerili), que representan otras dos aproximaciones a la diversificación marina. Recientemente, se han iniciado proyectos como SALROC sobre el cultivo del salmonete de roca (Mullus surmuletus), una especie tradicionalmente asociada a la pesca extractiva, muy apreciada a nivel culinario, pero hasta ahora poco explorada en acuicultura intensiva.

Sin embargo, incorporar una nueva especie no consiste simplemente en “probar algo diferente”. Supone comprender su fisiología, su nutrición, su reproducción, su comportamiento y su interacción con el entorno. Supone asumir que cada decisión técnica tiene implicaciones ecológicas. Por todo ello, la diversificación está íntimamente ligada a la I+D.

La corvina se ha establecido como una alternativa sólida en cultivos en jaulas marinas del Mediterráneo y el Atlántico sur europeo. Su crecimiento relativamente rápido, su buena conversión alimentaria y la alta aceptación de su carne en el mercado la convierten una especie interesante para complementar la oferta tradicional. Desde el punto de vista biológico, presenta una gran flexibilidad a nivel fisiológico y tolera distintos rangos de salinidad, lo que amplía su potencial productivo. Sin embargo, su cultivo aún presenta retos como el manejo en fases juveniles, el control de densidades y la optimización de protocolos de bienestar.

El caso de la seriola representa un paso más ambicioso. Su gran potencial de crecimiento y la calidad de su carne la convierten en una especie atractiva tanto para el mercado europeo como para el internacional. Sin embargo, su cultivo exige un mayor grado de desarrollo tecnológico. El control de un sistema de reproducción estable, la mejora de la supervivencia a nivel larvario y la optimización del destete hacia alimento inerte son aún áreas de trabajo prioritarias. Además, su comportamiento activo y su sensibilidad al manejo requieren el diseño de protocolos específicos que garanticen su bienestar y minimicen el estrés. No es una expansión inmediata del volumen productivo, sino una inversión estratégica a medio plazo.

Más recientemente, proyectos como SALROC han abierto la puerta al cultivo del salmonete de roca (Mullus surmuletus). Su domesticación aún se encuentra en las etapas iniciales lo que plantea retos adicionales: cierre completo del ciclo biológico, adaptación a dietas formuladas y comprensión de su comportamiento en sistemas intensivos. Pero su interés no reside únicamente en el monocultivo. La posibilidad de integrarlo con peces planos, aprovechando distintas zonas de la columna de agua, introduce una lógica de eficiencia ecológica que encaja con la tendencia hacia sistemas más integrados y optimizados.

Diversificar especies es, en definitiva, una forma de prepararse para el futuro. Significa apostar por un modelo de producción menos frágil y más adaptable, y más avanzado tecnológicamente. Pero también es asumir una responsabilidad: cada nueva especie incorporada implica comprender su biología, su interacción con el sistema y su impacto potencial en el ecosistema.

La acuicultura en Europa no puede competir en volumen con Asia, pero sí puede competir en calidad, innovación y el respecto al medio ambiente. Y en este escenario, la incorporación de especies como el lenguado senegalés, la seriola o el salmonete de roca no es un simple experimento técnico. La diversificación se vuelve una herramienta para crear un sector más fuerte, más flexible y más acorde con lo que la sociedad y el medio ambiente.