Fuente: Industrias Pesqueras, Vigo

España - FAO denuncia que el 20 % de lo que se comercializa a nivel mundial de pesca y acuicultura podría estar sometido a algún tipo de fraude alimentario

miércoles 11 de febrero de 2026

España - FAO denuncia que el 20 % de lo que se comercializa a nivel mundial de pesca y acuicultura podría estar sometido a algún tipo de fraude alimentario

Estas prácticas minan la confianza del consumidor, la conservación marina y representan un riesgo para la salud pública

11 febrero 2026
Industrias Pesqueras, Vigo
https://industriaspesqueras.com/noticia-88241-seccion-Mercados%20y%20Consumo

Bajo el título “Fraude alimentario en la pesca y la acuicultura”, FAO ha publicado una informe en el que denuncia el cada vez mayor impacto del fraude alimentario en ambos sectores. ¿Las causas? La mayor complejidad del sector, la creciente variedad de especies (12 413 especies individuales se comercializan en el mundo) y la implicación de múltiples autoridades de inspección a lo largo de la cadena. En el informe, FAO define el fraude en el sector pesquero como aquellas prácticas que incluyen sustitución, etiquetado incorrecto, adulteración del producto, falsificación o engaño en el origen del producto o de su método de producción; practicas que, recuerda, guiadas por motivos económicos, representan un riesgo de salud pública además de minar la confianza del consumidor y la conservación marina.

El informe destaca la importancia de los métodos de identificación basados en el ADN así como de los códigos de barras, analiza las nuevas técnicas y recalca el factor precio. Así, FAO reconoce que diversos estudios señalan que los diferenciales de precio por etiquetado incorrecto de especies sustitutivas oscilan entre +25 euros y -12 euros, siendo el caviar de esturión el que presenta el mayor diferencial de precio entre las especies sustitutivas estudiadas. El mismo estudio mostró una ganancia sustancial (10 euros, aproximadamente 11 euros) para el atún aleta amarilla cuando se utiliza como sustituto del atún rojo del Atlántico y el patudo. De igual manera, el salmón del Atlántico (Salmo salar), etiquetado como salmón del Pacífico, obtiene una ganancia promedio de 9 euros.

La adulteración también genera ventajas financieras, al igual que la sustitución de especies salvajes por especies de acuicultura, sobre todo en el mercado estadounidense donde, apunta el informe, el precio de especies de cultivo como el salmón puede oscilar entre 4,35 y 4,90 dólares por pescado fresco, para ejemplares de entre 10 y 18 libras, mientras que el precio del salmón salvaje puede oscilar entre 7,23 y 9,21 dólares estadounidenses para ejemplares de igual peso.

También existen diferencias en productos como la lubina y la dorada, no solo debido a los distintos métodos de producción (captura salvaje o de cultivo). “La lubina europea (Dicentrarchus labrax) ofrece un ejemplo interesante de las diferencias de precio que existen para la misma especie de pescado según el método de producción y el país de origen. La oferta de lubina europea de captura salvaje es limitada y representa solo el 2 % del total comercializado, mientras que el 98 % restante proviene de la acuicultura. En diciembre de 2024, la lubina de piscifactoría importada de entre 400 y 600 g procedente de Grecia y Turquía se vendía en el mercado mayorista romano a 6,80 euros/kg y 4,20 euros/kg, respectivamente. En comparación, el pescado de piscifactoría italiano del mismo tamaño se vendía en promedio a 12,50 euros/kg, casi el doble del precio del pescado griego y el triple del del pescado de origen turco”, indica el informe.

Pero, ¿a cuánto asciende el fraude alimentario en este sector? FAO reconoce que no hay cifras concretas oficiales, pero algunos estudios “sugieren que hasta el 20 % del pescado que se comercia en el mundo podría estar sujeto a algún tipo de fraude, una tasa notablemente superior a la de la carne y las hortalizas”. En este sentido, recuerda que la pesca y la acuicultura representan un negocio de 198 000 millones de dólares y un volumen de 185 millones de toneladas de productos pesqueros (datos de 2022). Y matiza que “si bien el fraude alimentario afecta a todos los eslabones de la cadena alimentaria, estudios han demostrado altas tasas de fraude hacia el final, con una de cada cinco muestras de productos acuático mal etiquetadas en todo el mundo”.

Como conclusión, FAO aboga por reforzar las normas como el Codex Alimentarius; las normas privadas de inocuidad alimentaria, referenciadas por la GFSI; así como el uso de las herramientas analíticas como los métodos basados en proteínas, como el IEF, la electroforesis bidimensional (2-DE), el ELISA, la HPLC y la espectrometría de masas (MS); los métodos basados en ADN, como el código de barras de ADN, la PCR o los microarrays; y los métodos innovadores basados en ADN, como las tecnologías de secuenciación de nueva generación (NGS); aplicaciones como el metacódigo de barras y la secuenciación shotgun se utilizan para la autenticación de productos del mar. El metabarcoding combina la NGS con el código de barras de ADN para analizar la variación genética.