Fuente: Cambio 16, Madrid
España - Los parques eólicos marinos pueden convertirse en santuarios ecológicos
jueves 4 de junio de 2026
España - Los parques eólicos marinos pueden convertirse en santuarios ecológicos
Por Mariela León
03/06/2026
Cambio 16, Madrid
https://www.cambio16.com/parques-eolicos-marinos-se-convierten-en-santuarios-ecologicos/
Estas turbinas protegen e incluso favorecen el desarrollo de diversas especies marinas, como la langosta europea, los cangrejos marrones, los mejillones y las marsopas comunes. Así como especies amenazadas como el bacalao del Mar del Norte y las focas grises
La narrativa predominante sobre la instalación de infraestructuras energéticas en el mar, se centró de manera casi exclusiva, en sus potenciales impactos negativos. La comunidad conservacionista ha manifestado una lógica preocupación por las alteraciones de los fondos marinos, la contaminación acústica durante la fase de pilotaje y la colisión de aves jugadoras con las aspas de los aerogeneradores. Investigaciones in situ ofrecen otra visión de los parques eólicos marinos y advierten que pueden constituirse en santuarios ecológicos.
Un grupo creciente de investigaciones multiinstitucionales europeas reseñadas por publicaciones especializadas como la revista Anthropocene, lideradas inicialmente por la Universidad de St Andrews en Escocia y seguidas por instituciones de Alemania, Países Bajos, Bélgica y Dinamarca, propone un giro en esa crítica percepción. La evidencia actual sugiere que estas gigantescas turbinas no solo pueden coexistir con los ecosistemas oceánicos, sino que actúan de forma involuntaria en beneficio de especies marinas. Capaces de proteger, nutrir y fomentar el desarrollo de una rica biodiversidad transformando áreas industriales en auténticas reservas naturales colocalizadas.
Pero la investigación de los escoceses —posteriormente retomada por científicos de otros países europeos— revela que los parques eólicos pueden proteger e incluso favorecer el desarrollo de diversas especies marinas. Entre ellas la langosta europea, los cangrejos marrones y las marsopas comunes. Así como especies amenazadas como el bacalao del Mar del Norte y las focas grises. Incluso, en sus sorprendentes hallazgos, observaron a focas nadando de turbina en turbina, deteniéndose regularmente para alimentarse alrededor de los mástiles.
“Esto es muy positivo”, afirma Frank Adam, experto en energía eólica de la Universidad de Rostock en Alemania. “Los parques eólicos son un lugar protegido para peces, crustáceos y otras especies”.
Las sorpresas que rondan los parques eólicos marinos
El Mar del Norte se ha consolidado como el escenario idóneo para esta investigación de vanguardia. Debido a que sus aguas poco profundas y costas ventosas han albergado turbinas modernas durante veinte años, un período superior al de cualquier otro lugar del mundo.
A lo largo de estas dos décadas, los parques eólicos del norte de Europa, distribuidos en aguas pertenecientes a media docena de países, han permanecido completamente fuera del alcance de la industria pesquera y del tráfico marítimo. Actividades cuyo acceso está estrictamente prohibido por motivos de seguridad, recoge el artículo de Anthropocene Magazine.
Esta restricción coordinada ha permitido que los entornos submarinos de los parques se desarrollen libres de la intervención de embarcaciones y de las destructivas redes de arrastre que arrasan los fondos marinos. A este cese de la presión humana se suma el hecho de que los cimientos de los parques eólicos marinos, fuertemente reforzados con pilas de rocas alrededor de sus mástiles, funcionan como santuarios ecológicos.
Alli, arrecifes artificiales donde la flora y los crustáceos encuentran un hábitat ideal. Los científicos marinos han documentado que una sola tonelada métrica de mejillones puede llegar a crecer en la base de un solo mástil. Generando una abundancia de alimento que sostiene a peces, marsopas y focas. Operando así como una especie de vivero natural para la proliferación y el resguardo de las especies submarinas.
La energía eólica marina se expandirá en un futuro próximo, tanto en Europa como a nivel mundial, para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París de 2015. Según la estrategia a largo plazo de la Unión Europea, la capacidad de la energía eólica marina deberá multiplicarse por veinte: de 25 GW en 2018 a 450 GW en 2050.
Santuarios ecológicos en el fondo marino
Un número cada vez mayor de investigaciones revelan que el espacio marino protegido podría ser crucial para la recuperación de las poblaciones de peces, mariscos y mamíferos. Los parques eólicos marinos podrían beneficiar al mundo natural, más allá de la generación de energía con cero emisiones de carbono.
La población de focas grises del Mar del Norte, por ejemplo, ha crecido de forma constante en los últimos años. Una recuperación favorecida por los 30 parques eólicos en el Mar del Norte. El trabajo de los escoceses coincidió con los hallazgos que indican que las marsopas comunes, una especie en grave peligro de extinción, tienden a congregarse en parques eólicos en aguas holandesas. Bien para protegerse o para alimentarse de los gobios, arenques y lanzones que abundan en la zona. Estos parques constituyen, tanto para las marsopas como para las focas, ricos caladeros.
En Alemania, Vanessa Stelzenmüller, bióloga marina del Instituto Johann Heinrich von Thünen, ha rastreado bancos de bacalao del Mar del Norte frente al pequeño archipiélago de Heligoland. A unos 80 kilómetros al norte de la ciudad portuaria de Bremerhaven. Su laboratorio, un parque eólico de propiedad alemana con 80 turbinas, genera electricidad suficiente para unos 320.000 hogares.
El bacalao del Mar del Norte, apreciado por los amantes del pescado durante siglos, ha sido objeto de una sobrepesca muy drástica. Los ecologistas temían que su población estuviera condenada a desaparecer. El calentamiento de las aguas del mar, debido al cambio climático, es otro factor que contribuye a la difícil situación de la especie, sostiene Stelzenmüller. Sin embargo, no solo hay bacalao viviendo en el parque, sino que “descubrimos que su estado era mejor que el del bacalao que se encuentra fuera del parque”, añade.
Hábitats acogedores, ¿y después qué?
Esta perspectiva optimista no soslaya la complejidad inherente a la manipulación antrópica de los océanos. Ni pretende plantear una solución simplista desprovista de matices. Los ecólogos advierten que la proliferación desmedida de estas estructuras introduce dinámicas ecológicas sistémicas que aún requieren un escrutinio riguroso a largo plazo. La masiva proliferación de especies colonizadoras como el mejillón azul en las turbinas puede alterar la producción primaria pelágica. Al consumir grandes volúmenes de fitoplancton, restando potencialmente alimento a las larvas de peces de mar abierto.
Asimismo persisten las interrogantes sobre los riesgos de fragmentación del espacio aéreo para las aves y la interferencia sónica sobre cetáceos mayores durante los procesos de hincado de pilotos. Así como la posibilidad de que estas redes de turbinas sirvan como trampolines biológicos que facilitan la dispersión de especies exóticas invasoras.
Sin embargo, la balanza de las evidencias recogidas en el Mar del Norte se inclina fuertemente hacia un saldo ambiental favorable que desafía las dicotomías tradicionales entre desarrollo y conservación.
Los parques eólicos marinos demuestran que el diseño de infraestructuras energéticas sostenibles, cuando se conjuga con la restricción estratégica de las actividades industriales extractivas, puede mutar su naturaleza puramente tecnológica. Para erigirse en herramientas activas de restauración ecológica. Tejiendo una red donde la descarbonización de la economía global y el florecimiento de la vida marina convergen en un mismo espacio geográfico.








