Fuente: Perú 21, Lima
Perú - El Niño y la necesidad de fortalecer la pesca peruana
martes 11 de agosto de 2026
Perú - El Niño y la necesidad de fortalecer la pesca peruana
Informe de Ronin para Perú21 plantea una transformación del sector para sostener su aporte económico ante un clima más adverso.
Lun, 10/08/2026
Perú 21, Lima
https://peru21.pe/economia/el-nino-y-la-necesidad-de-fortalecer-la-pesca-peruana/?amp
La pesca en el Perú tiene un rol superlativo en la economía, con impactos ampliados sobre el bienestar económico de los peruanos. No solo genera producción y exportaciones: detrás de ella hay empleo formal, plantas industriales, transporte, servicios logísticos, proveedores y economías locales enteras que dependen del comportamiento del mar.
El propio Banco Mundial ha calificado recientemente a la pesca y la acuicultura como un pilar estratégico del capital natural del Perú, aunque advierte que su desarrollo está condicionado por una elevada vulnerabilidad climática.
De hecho, los fuertes cambios de temperatura del mar han dado un duro golpe al sector y a todo el encadenamiento productivo de empresas y familias.
La primera temporada de anchoveta en la zona norte-centro comenzó el 9 de abril con una cuota autorizada de 1.91 millones de toneladas. Sin embargo, la progresiva dinámica del clima modificó rápidamente las condiciones de pesca.
Produce dispuso sucesivos cierres de áreas por alta presencia de juveniles y, desde fines de mayo, suspendió por quince días una extensa zona comprendida entre los 6° y 14° sur.
Finalmente, el 11 de junio se suspendió la actividad extractiva en toda la zona norte-centro bajo un enfoque precautorio, debido a la mayor vulnerabilidad del stock frente a las condiciones cálidas.
Esto ha llevado a que, en este 2026, el sector pesca haya experimentado una caída acumulada a mayo de 75%, respecto de similar periodo del año anterior. Igualmente, en el mismo periodo, la industria de harina y aceite de pescado se ha contraído 42%.
¿Qué hacer entonces?
En un escenario donde el cambio climático incrementará la frecuencia e intensidad de los eventos extremos, el Perú necesita construir una agenda de resiliencia para el sector pesquero.
El primer eje consiste en fortalecer la inteligencia científica para la toma de decisiones. La discusión no debería centrarse únicamente en asignar mayores recursos a la investigación, sino en modernizar la forma en que se genera y utiliza la información.
Ello supone avanzar hacia una verdadera oceanografía operacional, apoyada en monitoreo satelital, redes de sensores, modelación probabilística, integración de información biológica y oceanográfica, e incluso herramientas de inteligencia artificial que permitan anticipar cambios en la distribución de las especies y reducir la incertidumbre para reguladores y empresas.
La FAO viene insistiendo en que el reto ya no es solamente mejorar los pronósticos climáticos, sino convertir ese conocimiento en decisiones oportunas para la gestión pesquera.
El segundo eje es construir una institucionalidad más flexible y orientada al manejo del riesgo. En un entorno cada vez más cambiante, la regulación no puede descansar exclusivamente sobre calendarios predeterminados, sino que debe contar con mecanismos previamente establecidos que permitan ajustar oportunamente las decisiones conforme evoluciona la evidencia científica.
La predictibilidad no proviene de reglas rígidas, sino de procedimientos transparentes que permitan actuar con rapidez y reduzcan la incertidumbre para todos los actores.
En tercer lugar, el país debe fortalecer la resiliencia económica y territorial del sector. Ello implica desarrollar infraestructura y capacidades logísticas que permitan aprovechar sosteniblemente el potencial de otras zonas del litoral cuando las condiciones oceanográficas cambien, pero también explorar instrumentos financieros que ayuden a empresas, proveedores y trabajadores a enfrentar interrupciones temporales sin destruir capacidades productivas.
La resiliencia no consiste únicamente en recuperarse después del shock; consiste en estar preparados para absorberlo con el menor costo económico posible.
Finalmente, el Perú necesita abordar una discusión de largo plazo sobre la gobernanza del espacio marino. El creciente debate sobre el desarrollo de actividades productivas dentro o alrededor de áreas naturales protegidas no debería plantearse como una confrontación entre conservación y desarrollo.
La experiencia internacional demuestra que ambos objetivos pueden coexistir cuando existen reglas claras, adecuada zonificación, sólida evidencia científica y mecanismos efectivos de supervisión. Países como Noruega, Australia o Nueva Zelanda han mostrado que es posible compatibilizar una industria pesquera altamente competitiva con elevados estándares ambientales.
El desafío para el Perú será construir una institucionalidad que otorgue seguridad jurídica, proteja el patrimonio natural y, al mismo tiempo, permita aprovechar de manera sostenible el enorme potencial económico de nuestro mar.
Porque, al final, la verdadera discusión no es únicamente cómo reducir el impacto del próximo fenómeno de El Niño. Es cómo construir un sector pesquero capaz de generar crecimiento, empleo y bienestar de manera sostenida durante las próximas décadas.
El reto de proteger y producir más
El Gobierno requiere responder a El Niño, pero con una mirada más responsable, señaló un informe de Ronin. La consultora precisó que la estrategia debe apuntar hacia un crecimiento estructural que genere beneficios para toda la economía.
Para ello, indicó que la respuesta no pasa por elegir entre proteger la biomasa o preservar la actividad económica. Aseguró que ese es un falso dilema. Indicó que la evidencia internacional muestra que las actividades pesqueras más exitosas son precisamente aquellas que han logrado compatibilizar sostenibilidad, competitividad y capacidad de adaptación.








