Fuente: Expreso, Lima

Perú - Gobernar también es alimentar

lunes 26 de enero de 2026

Perú - Gobernar también es alimentar

Por Alfonso Miranda Eyzaguirre

24 Ene 2026
Expreso, Lima
https://www.expreso.com.pe/opinion/gobernar-tambien-es-alimentar/

Hay cifras que deberían sacudir conciencias y definir prioridades nacionales. Hoy, más del 40 % de los niños peruanos menores de tres años padece anemia. La desnutrición crónica infantil afecta a más del 12 % de los menores de cinco años. En algunas provincias andinas se duplican estos porcentajes. Más de 14 millones de peruanos viven inseguridad alimentaria de moderada a grave (se saltan comidas o dejan de alimentarse un día).Supermercados

No hablamos de un fenómeno marginal, sino de una crisis estructural que compromete el futuro del país, y por ello no debemos cansarnos de exponerla.

La anemia y la desnutrición no son problemas de salud leves; son factores que limitan el desarrollo físico y cognitivo desde los primeros años de vida. La evidencia es clara: un niño con anemia tiene menor capacidad de aprendizaje, menor rendimiento escolar y, en la adultez, menor productividad. Cuando estas condiciones se extienden a millones de personas, el daño agrava la condena individual convirtiéndola en una tragedia para la nación, la cual imposibilita su pleno desarrollo.

¿Por qué persiste esta realidad en un país con abundantes recursos naturales? Las causas son conocidas, pero insuficientemente enfrentadas. La pobreza y el acceso limitado a alimentos nutritivos siguen siendo determinantes centrales. A ello se suma el déficit histórico de agua segura y saneamiento básico, que provoca infecciones recurrentes y reduce la absorción de nutrientes esenciales como el hierro.Comprar vitaminas y suplementos

Persisten, además, brechas en la atención primaria de salud: prácticas de lactancia materna inadecuadas, suplementación incompleta y controles de crecimiento y desarrollo que no llegan oportunamente a todos los niños.

El problema también está en el plato. En amplios sectores de la población, la dieta cotidiana es pobre en hierro y proteínas de alto valor biológico. Predomina una alimentación basada en carbohidratos de bajo aporte nutricional, por falta de acceso, información y políticas públicas coherentes. La inseguridad alimentaria no es solo comer menos, sino comer peor.

Las consecuencias de esta situación trascienden la coyuntura. Un país que no logra nutrir adecuadamente a sus niños compromete su capital humano, su competitividad y su cohesión social. No habrá crecimiento sostenible ni reducción real de desigualdades si seguimos formando generaciones con desventajas irreversibles desde la infancia.

La solución exige una respuesta integral y sostenida. Saneamiento básico universal, fortalecimiento de la atención primaria de salud, articulación real entre sectores y educación alimentaria son pilares ineludibles. Pero hay un elemento que el Perú sigue desaprovechando de manera inexplicable: su riqueza pesquera.

El Perú es una potencia pesquera mundial. El pescado es una fuente accesible de proteína de alta calidad, hierro y micronutrientes esenciales para el desarrollo infantil. Sin embargo, su consumo interno sigue siendo insuficiente y desigual. Países como España o Japón, con menor riqueza pesquera que la nuestra, han convertido al pescado en un eje de su alimentación cotidiana y hoy exhiben poblaciones mejor nutridas y con mayor longevidad. La diferencia no está en los recursos, sino en las decisiones.

En un país que debate constantemente sobre crecimiento, inversión y estabilidad, resulta inaceptable que sigamos postergando una decisión tan básica como alimentar bien a nuestra gente. Combatir la anemia y la desnutrición no es un gesto asistencial, es una definición política.

Convertir el consumo de pescado en un eje de la Política Nacional de Alimentación hacia 2031 exige liderazgo, voluntad y coherencia, y es una prueba concreta de si quienes aspiran a gobernar entienden que no hay desarrollo posible sin capital humano sano.

El Perú está sobrediagnosticado; ahora necesita decisiones. Y esta es una que ningún postulante a mandatario debería eludir.