Fuente: Expreso, Lima

Perú - Huanchaco: de mar ancestral a cloaca

lunes 12 de enero de 2026

Perú - Huanchaco: de mar ancestral a cloaca

Por Alfonso Miranda Eyzaguirre

10 Ene 2026
Expreso, Lima
https://www.expreso.com.pe/opinion/huanchaco-de-mar-ancestral-a-cloaca/

Huanchaco no es una playa más. Es un territorio imponente donde la pesca ancestral, los caballitos de totora y una cultura milenaria han convivido durante siglos con el mar. Hoy, sin embargo, ese mismo mar ha sido convertido en una cloaca. No es una metáfora, es la consecuencia directa de décadas de abandono, malas decisiones públicas y una cadena de irresponsabilidades que han colapsado el litoral trujillano.

La contaminación que asfixia a Huanchaco es multicausal y perfectamente conocida. Aguas servidas (de desecho) sin tratamiento, provenientes de ciudades de la costa y la sierra, lagunas de oxidación desbordadas y obsoletas, basura urbana arrojada sin control, fertilizantes agrícolas que descienden por la cuenca y residuos asociados a la minería ilegal confluyen en un mismo punto: el mar. El resultado es visible en cada ola que rompe cargada de plásticos, en los montículos de tecnopor acumulados en la orilla y en los totorales afectados por aguas visiblemente sucias.

Un caso emblemático de desastre institucional es el de la planta y lagunas de El Tablazo. Diseñadas para un caudal de 80 litros por segundo, hoy reciben más de 210. En episodios recientes, lluvias intensas y descargas adicionales elevaron el flujo hasta en un 300 %. No hay tecnología que resista semejante desborde.

No obstante, las autoridades conocen los hechos desde hace años. Aquí fallan todos. Los gobiernos municipales permiten botaderos informales y desmonte en playas y vías. El Gobierno Regional anuncia proyectos que nunca se concretan. El Ministerio del Ambiente y el OEFA conocen los límites máximos permisibles, pero fiscalizan muy tarde, a medias o nunca —mientras acosan a los formales—.

El resultado es un mar contaminado que expone a la población a enfermedades gastrointestinales, afecciones en la piel, ojos, oídos y sistema respiratorio. Y, a su vez, un grave daño a la biodiversidad marina y a las especies que se consumen. Por si fuera poco, este perjuicio puede ser irreversible si no se actúa ahora. Los pescadores artesanales son los primeros en sentirlo: redes inutilizadas, especies escasas, faenas cada vez más riesgosas. Asimismo, el turismo cae, el comercio se apaga y el malecón se deteriora.

Huanchaco, patrimonio cultural vivo, está siendo lentamente destruido por el Estado que debía protegerlo. Por eso, el pasado 5 de enero, ciudadanos huanchaqueros marcharon bajo una consigna clara: “Devuélveme mi arena”. Exigen un decreto de urgencia que permita usar arena, extraída por una draga, para alimentar las playas erosionadas antes de que sea demasiado tarde. Es una demanda concreta, técnica y urgente. No escucharla sería una irresponsabilidad gravísima.

Las soluciones existen, pero deben decirse sin engaños. Las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en el Perú —incluso las más modernas— ya han quedado insuficientes e ineficaces frente al crecimiento urbano. No basta con construirlas mal dimensionadas u operarlas sin mantenimiento. Huanchaco y Trujillo necesitan un sistema integral: una PTAR definitiva y eficiente, control real de vertimientos, gestión seria de residuos sólidos, fiscalización independiente y una visión que articule cuenca, ciudad y mar.

En otras partes del mundo, como el delta del río Indo en Pakistán, la Riviera Maya y San Diego, se han recuperado bordes costeros gravemente degradados con inversiones razonables. Cada dólar invertido retorna en biodiversidad, salud pública, pesca, turismo e infraestructura moderna. No se trata de obras faraónicas, bastan decisiones políticas respaldadas por técnicos competentes.

El gobierno de transición no puede mirar al costado. Le quedan siete meses y una obligación ética: evitar que Huanchaco termine de hundirse en su propia contaminación. El desastre no espera. Y la historia tampoco perdona a quienes, pudiendo actuar, eligieron no hacerlo.