Fuente: Expreso, Lima

Perú - Pota: ordenar o depredar

lunes 9 de febrero de 2026

Perú - Pota: ordenar o depredar

Por Alfonso Miranda Eyzaguirre

7 Feb 2026
Expreso, Lima
https://www.expreso.com.pe/opinion/pota-ordenar-o-depredar/?fbclid=IwY2xjawP0GVxleHRuA2FlbQIxMABicmlkETFRcnFHSlgybTVzalVIRHBQc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHqmwL9yLH-aof_apP95lGRZx5zwxOXqBw-XHYTXi3ujMHvVV9WSLhUFnvza9_aem_VzPKhCU7W7eUMxQzuzjepg

Entre el 2 y el 6 de marzo, Ciudad de Panamá fue sede de la 14.ª reunión de la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS), encuentro decisivo para el futuro de las pesquerías transzonales en alta mar y, en particular, para la del calamar gigante o pota, el cefalópodo más abundante del planeta.

La OROP-PS, vigente desde 2012, nació con un mandato claro: aplicar el enfoque precautorio para asegurar la conservación y el uso sostenible de los recursos bajo su competencia. Sin embargo, su desempeño deja dudas. El antecedente del jurel es ilustrativo. Pese a su prolongado historial de capturas y a destinarse principalmente al consumo humano directo, el Perú terminó con una cuota marginal del 2%, reflejo de una actuación estatal deficiente y escasa capacidad de negociación. Panamá representa una oportunidad para no repetir ese error.

En esta reunión se discutirán nueve propuestas de conservación y manejo vinculadas a la pota, una especie que en alta mar se ve sometida a un régimen de acceso abierto, sin límites de captura ni reglas claras, en marcado contraste con las estrictas medidas que aplican Perú y Chile a sus flotas artesanales en aguas jurisdiccionales. Esta asimetría regulatoria injusta constituye uno de los principales fracasos del sistema internacional de gobernanza pesquera en el Pacífico Sur.

Entre las propuestas destaca una de especial relevancia política y técnica: la adopción de un límite anual de captura, basado en los promedios históricos de pesca de las flotas de aguas distantes. Esta iniciativa se alinea plenamente con el enfoque precautorio consagrado en la Convención de la OROP-PS y en las directrices de la FAO. De aceptarse, se transitará de una explotación a ciegas hacia un manejo sustentado en ciencia. Resulta difícil justificar que un principio obligatorio siga siendo postergado, máxime cuando se trata de un recurso de la envergadura del calamar gigante.

La urgencia del debate es evidente. En alta mar opera una flota asiática de enorme capacidad extractiva, cuyos desembarques han crecido desmesuradamente, llegando incluso a superar al Perú en algunos años recientes, como 2024. Este incremento motivó la preocupación del Comité Científico de la OROP-PS, que ha advertido sobre los riesgos de mantener una pesquería sin límites sobre un stock que muestra señales de estrés.

En este contexto, el rol del Estado peruano es ineludible. Perú no solo tiene un interés legítimo en esta discusión, sino una responsabilidad histórica. Ha sido uno de los países que más ha apostado por el desarrollo de esta pesquería, y lo ha hecho sobre la base de una flota artesanal que avanza continuamente hacia la formalidad y sostenibilidad. Defender ese esfuerzo en el ámbito internacional no es un gesto diplomático, sino una obligación gubernamental frente a miles de familias que dependen de este recurso.

La responsabilidad, sin embargo, es compartida. Los países ribereños —Ecuador, Perú y Chile— deben actuar con mayor cohesión, algo que hasta ahora no se ha logrado. Resulta inevitable cuestionar el papel de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), creada para defender los intereses pesqueros regionales, pero que no ha sido capaz de liderar ni articular una posición común y eficaz en foros como la OROP-PS.

Asimismo, los demás miembros —Estados Unidos, la Unión Europea, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Panamá y otros— tendrán que decidir si sus discursos en favor de la seguridad en alta mar y por la sostenibilidad marina son coherentes o no con sus decisiones políticas.