Fuente: Mongabay, Lima
Perú - ¿Qué pescados estás comiendo?: fraude y mal etiquetado amenazan a los tiburones en Perú
Tiburón zorro pelágico (Alopias pelagicus). Foto: cortesía Jenvit Seriburi/Inatu
viernes 20 de febrero de 2026
Perú - ¿Qué pescados estás comiendo?: fraude y mal etiquetado amenazan a los tiburones en Perú
Michelle Carrere
19.02.2026
Mongabay, Lima
https://es.mongabay.com/2026/02/que-pescados-estas-comiendo-fraude-etiquetado-amenazan-tiburones-peru/amp/
¿Qué pescados estás comiendo?: fraude y mal etiquetado amenazan a los tiburones en Perú
En Colombia, Ecuador, Perú y Chile la sustitución de especies marinas es usual: los consumidores adquieren un pescado barato pensando que es uno de mayor valor.
Este problema de mal etiquetado pone en riesgo a las especies y socava los esfuerzos de conservación.
Una investigación científica sistematizó los datos de 39 estudios publicados entre 1998 y 2025 sobre mal etiquetado en productos marinos del Océano Pacífico Sudoriental.
Los hallazgos dirigen la atención hacia Perú, donde los índices de mal etiquetado son los más altos y los tiburones son las especies más afectadas.
En los terminales pesqueros que bordean la costa peruana, la identidad de lo que llega a las redes se desvanece apenas toca el muelle. Peces de todo tipo, pero sobre todo tiburones, son vendidos con otros nombres —a veces con la intención de cometer fraude y otras por simple desconocimiento—, distorsionando la información que las autoridades necesitan para establecer medidas de manejo adecuadas y poniendo en mayor riesgo a especies que ya están amenazadas.
La sustitución de especies o mal etiquetado no es un problema nuevo en el Océano Pacífico Sudoriental (Colombia, Ecuador, Perú y Chile), pero ¿qué tan frecuente es y cuáles son las especies más afectadas? Para responder a esa pregunta el investigador Alan Marín analizó uno por uno todos los papers de esta región del Pacífico publicados entre 1998 y julio de 2025, que incluyeron en sus metodologías análisis genéticos para identificar especies marinas en diferentes momentos de la cadena de comercialización: mercados, supermercados, restaurantes, caletas y muelles.
La investigación, publicada en la revista Biological Conservation, representa el primer meta análisis integral sobre el uso de herramientas moleculares para combatir el fraude pesquero en esta parte del mundo. Los resultados son preocupantes: de los 1806 productos marinos analizados en decenas de estudios científicos diferentes (que incluyen peces óseos, moluscos y peces cartilaginosos como tiburones), el 24.8 % está mal etiquetado y los tiburones son los más afectados.
De los 1806 productos analizados, 337 son tiburones pero el 20.2% presentó irregularidades en su etiquetado. Lo más alarmante ocurre en Perú, donde el 34.3 % de los productos de tiburón son vendidos con el nombre de otra especie.
Esta práctica no solo afecta la economía del consumidor —que eventualmente puede pagar un alto precio por un pescado que vale poco— sino que socava profundamente los esfuerzos de conservación en una de las regiones biológicamente más ricas y productivas del planeta.
Tiburones en Perú mal etiquetados
Durante un año Alan Marín se dedicó a revisar los estudios científicos que cumplieran con los requisitos necesarios para su investigación: debían corresponder al Pacífico Sudoriental, utilizar métodos de identificación molecular, analizar mal etiquetado y tener una revisión por pares para asegurar la calidad de los resultados. De los 75 estudios que identificó en un inicio, 39 pasaron todos los filtros.
Luego, el científico sistematizó los datos de las 1806 muestras analizadas en esos 39 estudios. De ese total de muestras, 337 corresponden a tiburones de 30 especies diferentes, de las cuales 24, es decir, el 80 %, están incluidas en la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Aunque el problema se registra en Colombia, Ecuador, Chile y Perú, en este último país es donde existe un mayor índice de sustitución de un pescado por otro. Allí, según Marín, en el 30 % de los casos los tiburones se comercializaron bajo otro nombre. Sin embargo, el experto advierte que esa predominancia de Perú en el mal etiquetado también se debe a que es ese país, justamente, donde más estudios se han realizado.
En Perú, la pesca y comercialización de tiburones está permitida. De hecho, es una de las carnes más consumidas por los peruanos. “Comemos tiburón. Es una de las carnes más baratas y de fácil acceso en el mercado, particularmente las especies oceánicas como el tiburón azul. Un kilo de tiburón está a seis o siete soles en el mercado. Comparado con el pollo u otras proteínas es de fácil acceso”, explica Juan Carlos Rivero, director científico de Oceana.
El problema es que frecuentemente los tiburones que se venden en mercados y restaurantes están mal etiquetados. En términos de conservación, eso invalida cualquier estadística de captura e imposibilita diseñar planes de manejo que eviten el colapso de estos animales, explican los expertos.
“Los cazones del género carcharhinus y los tiburones zorro de las especies Alopias vulpinus, Alopias superciliosus y Alopias pelagicus están entre los tiburones más sustituidos. “De esas tres, la Alopias vulpinus y la Alopias pelagicus son las que más suelen estar mal identificadas”, precisa Marin. Pero también el tiburón mako (Isurus oxyrinchus), el tiburón martillo (Sphyrna spp.), el tiburón azul (Prionace glauca) y el tollo mamita (Mustelus whitneyi) lideran la lista de las especies con más alto índice de mal etiquetado.
De acuerdo con el estudio, especies de bajo valor económico se utilizan para sustentar a otras especies, incluyendo a esos tiburones. Sin embargo, también es usual que el tiburón zorro se use para sustituir a otras especies de tiburones. Lo mismo pasa con el tiburón azul (Prionace glauca), una especie de poco valor comercial, que “se utiliza no solo como sustituto de otros tiburones, sino también para varios productos de peces de aleta, como el dorado [que son de mayor precio]”, indica el estudio.
“En el norte sobre todo te venden tiburón zorro o incluso tiburón martillo como pez espada o merlín, y es que la gente finalmente no sabe lo que come. En los restaurantes te dan cualquier cosa, te puede traer hasta tilapia y la gente cree que está comiendo su rico pez espada”, señala Juan Carlos Rivero, director científico de Oceana.
Para Marín, es posible que muchas de las sustituciones ocurran por descuido. “A veces [los comerciantes] no tienen mucho interés. Reciben cargamentos donde tienen más de una especie, pero ven que la mayoría corresponde a una sola y, para no estar indagando más, dicen la especie que más hay”. Según Marín, “no siempre te dan una especie que sea de menor valor por otra de mayor valor. A veces se da incluso lo contrario”. En esos casos, explica, no habría intento de fraude sino simple descuido o desconocimiento.
Sin embargo, también hay casos en los que la sustitución de especie permite “blanquear” pesca ilegal.
En un terminal de pescados del norte de Perú, la identificación molecular de troncos de tiburón sin cabeza y sin cola indicó que se trataba de tiburones martillo Sphyrna zygaena. El problema, cuenta Marín, es que esa muestra fue recolectada en enero, un mes en que el martillo no puede pescarse por estar en veda reproductiva. En ese caso, explica el experto, el nombre sustitutivo permitió vender un producto que estaba siendo comercializado ilegalmente.
El enigma del Tollo
Uno de los puntos más críticos y socialmente relevantes de la investigación de Alan Marín es el uso del nombre «tollo». “Los tollos son un grupo de tiburones chiquititos, muy costeros, algunos de los cuales están muy amenazados”, explica Riveros. Sin embargo, el término tollo es hoy utilizado casi como un término paraguas para referirse a cualquier especie de tiburón.
“Aparentemente eso es porque el término tiburón da una mala impresión al consumidor. Parece que los vendedores han notado que el término tollo tiene mejor aceptación porque no siempre saben lo que es, entonces han adoptado este término como sinónimo de tiburón”, explica Marín.
El tollo mama o mamita (Mustelus whitneyi), clasificado en Peligro Crítico por la UICN, es uno de los tiburones más desembarcados en Perú y dentro de su grupo, los tollos, es el número uno en los desembarques. Sin embargo, una de las investigaciones analizadas en el estudio de Marín, en la que él también participó junto con Riveros, se identificaron tollos Mustelus lunulatus, que fueron mal etiquetados en el desembarque como Mustelus whitneyi. Ese hallazgo permite pensar que “es posible que los desembarques que se reportan para Mustelus whitneyi estén un poco inflados”, explica Marín.
Eso afecta a ambas especies, señala el experto, “tanto al Mustelus whitneyi porque sus datos de pesquería son sesgados y también a la especie que no está registrada”. Juan Carlos Riveros precisa que “podrías estarte comiendo, sin saber, a los pocos ejemplares que quedan de una especie y poniendo en riesgo su recuperación”.
El término tollo de leche, por ejemplo, antes se utilizaba solamente para referirse a los nonatos o neonatos —tiburones muy pequeñitos que se sacan de las entrañas de sus madres— de las especies de la familia Triakidae o Mustelus. Aunque esta es una práctica ya no tan usual, el término se sigue utilizando para referirse muchas veces a una carne muy suave, que no necesariamente es de crías de tiburones ni tampoco de Triakidae o Mustelus.
De hecho, la revisión de Marín identificó un total de 27 productos etiquetados como “tollo de leche ”, pero dos eran peces de aleta, mientras que los 25 restantes pertenecían a cinco especies diferentes de tiburones.
“Todo nombre paraguas, todo nombre genérico no específico que agrupa varias especies en un solo grupo es un riesgo enorme para el manejo y la conservación de las especies”, señala Marín, “porque no se está determinando a nivel específico cuál es la especie que estás comercializando”, explica. Al no haber datos claros que permitan saber qué especies están siendo capturadas, procesadas y comercializadas, no es posible establecer medidas para protegerlas.
El problema es particularmente grave para las especies que ya están en alguna categoría de amenaza o que están poco estudiadas.
Mejorar el etiquetado de las especies marinas que se comercializan es urgente. Para ello, los expertos recomiendan la aplicación de estudios moleculares que ayuden a identificar la diversidad pesquera que se da en los desembarques e implementar una lista oficial de nombres comerciales estandarizados.







